Banco Santander y la representación laboral han celebrado este miércoles la comisión de seguimiento que da por cerrado el Expediente de Regulación de Empleo acometido por la integración de Banco Popular, que concluyó en su última fase el pasado 31 de marzo y que ha supuesto la salida de 3.223 empleados.

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Según CC.OO., el banco ha informado sobre la salida desde junio de 2019 hasta marzo de 2020 de un total de 3.223 personas, de las cuales 39 han sido forzosas y, por tanto, no han recibido primas de voluntariedad.

La edad media de la plantilla que ha dejado la entidad es de 52 años y el 39% procedía de Popular, mientras que el 61% era del Santander. El 33,35% del total de salidas eran mujeres, un colectivo cuya presencia disminuye cuanto mayor era la edad del colectivo afectado (en el tramo de más de 62 años las mujeres representaban el 19%).

CC.OO. ha aprovechado la cita para pedir al banco una mesa de empleo para participar en los planes de desescalada de la entidad, ante el anuncio del Gobierno sobre la vuelta progresiva a la normalidad. "El empleo y la empleabilidad de las plantillas debe ser parte de la solución a la salida de esta crisis sanitaria y social", ha reivindicado el sindicato en un comunicado.

De momento, la entidad ya ha remitido la documentación necesaria para tramitar las bajas médicas por parte de colectivos que no pueden teletrabajar y pertenecen a grupos de riesgo, “si bien reconoce que hay incidencias, sobre todo de cara a efectos de retroactividad de las bajas, que la empresa asumirá sin repercusión alguna para el trabajador”.

A partir de la próxima semana, Santander empezara a realizar una encuesta médica a todos sus empleados para conocer la situación de cada uno de ellos como paso previo al llamado Plan de Retorno. Esta encuesta será regular y se tendrá que actualizar por el empleado solo si cambia su situación personal o de la familia con la que convive.