La banca europea está necesitada de buenas noticias con las que potenciar su debilitada cuenta de resultados y con las que recuperar al menos parte de la mucha confianza perdida por parte de los inversores. Por eso, cualquier ‘regalo’ que reciba el sector será bienvenido. En especial, si proviene del que más manda en sus ‘cosas’, que no es otro que el Banco Central Europeo (BCE). 

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Si pudieran elegir, sin duda los bancos le pedirían a la entidad presidida por Christine Lagarde que subiera los tipos de interés. En particular, los de la facilidad de depósito, que son los importantes ahora y los que están por debajo del 0%; en el -0,50%, para ser exactos.

Estos tipos negativos son los que golpean fundamentalmente a sus resultados. Afectan, por un lado, a su negocio, puesto que comprimen los márgenes y mantienen en mínimos a referencias como el euríbor a 12 meses, tan relevantes en el mercado hipotecario español por ser la referencia para la mayoría de los préstamos a tipo variable; y les perjudican, por otro lado, porque la existencia de los tipos de la facilidad de depósito en negativo se traduce en que los bancos deben pagar una penalización por el dinero que les sobra cada día. Cuando esos tipos están en positivo, las entidades cobran un interés por ese dinero; y al revés cuando se encuentran en negativo, como ocurre ahora. En estos momentos, esa penalización es del -0,50%, que es donde se encuentran los tipos de depósito. 

Precisamente para aliviar esta ‘multa’, el BCE, todavía bajo la batuta de Mario Draghi, anunció en septiembre la entrada en vigor de un paliativo, cuya aplicación arrancó a finales de octubre. Recibe el nombre de ‘tiering’, y consiste en un sistema escalonado para la gestión de las reservas bancarias. De lo que se trata es de que el sector bancario no tenga que pagar ese interés por todo el dinero que le sobra cada día, sino por una parte; la otra queda exenta

DE SEIS A SIETE VECES

En su lanzamiento, el ‘tiering’ contó con un multiplicador clave: seis veces. En concreto, el BCE se comprometió a coger el volumen de reservas que los bancos deben guardar por obligación y a multiplicarlo por esas seis veces. Actualmente, y con unas reservas exigidas de 135.653 millones de euros, esa multiplicación arroja una cifra de 813.918 millones de euros. Esta es la suma que queda exenta del peaje de los tipos negativos. El resto del exceso de liquidez de la banca sí debe pasar por la ‘ventanilla’ de los tipos negativos. ¿Y de cuánto dinero se trata? Actualmente, de unos 975.000 millones de euros al día, que se traducen en que el sector aún abona a diario cerca de 13,3 millones de euros por los tipos negativos. Al cabo de un año, casi de 4.900 millones de euros. 

Podría ser peor, porque sin el ‘tiering’ la multa se dispararía hasta los 24,5 millones diarios con todo el dinero que le sobra ahora al sector. Es decir, 8.950 millones al año

Pero también podría ser mejor. Y eso es, precisamente, lo que espera el sector. ¿Y cómo podría serlo? Con un multiplicador más alto que eleve la cantidad exenta. Desde Bank of America Global Research consideran que esta opción es real y que no provocaría mayores distorsiones en el mercado monetario porque, en paralelo, la institución monetaria está abasteciendo al mercado con los 20.000 millones de euros mensuales que dedica a la compra neta de activos. Y los expertos del banco estadounidense ponen cifras: por cada vez que subiera ese multiplicador, el sector recibiría un ‘ingreso’ extra de 700 millones. 

Los números y los cálculos lo avalan. Elevando el multiplicador de 6 a 7 veces y tomando los datos de liquidez actuales, la suma exenta aumentaría a 949.571 millones de euros. Como consecuencia, y dado que descendería el dinero todavía expuesto a los tipos negativos, la multa diaria bajaría a 11,5 millones de euros. O 4.200 millones al año. Esto es, esos 700 millones menos que ahora. Y si pasara a 8 veces, lo mismo: la penalización diaria menguaría hasta de 9,6 millones o 3.500 millones anuales

PRESIÓN PARA EL EURÍBOR 

Pero habría más. Aunque el ‘regalo’ directo serían esos 700 millones por cada vez que creciera el multiplicador, el indirecto incrementaría esa suma. Porque, como ocurrió ya cuando el BCE anunció el ‘tiering’ en septiembre, el incremento del multiplicador presionaría al alza sobre referencias como el euríbor a 12 meses. ¿El motivo? Que el ‘tiering’, o sus mejoras para la banca una vez está en vigor, equivale a una subida de los tipos. O dicho de otro modo: sin elevar los tipos para el conjunto de la economía, con el ‘tiering’ el BCE sí centra su punto de mira en la banca para limar el perjuicio que los tipos negativos le provocan. 

En cuanto el BCE anunció el ‘tiering’ en septiembre, el euríbor a 12 meses subió para buscar el -0,30%, porque era el nivel al que equivalía la subida implícita derivada de ese alivio. Situando el multiplicador en siete veces, el interés equivalente se movería en torno al -0,24%... que es el terreno en el que ya se mueve un euríbor que intuye que, como apuntan desde Bank of America, este es el camino que el BCE puede seguir en los próximos meses. Si lo situara en 8 veces, el interés equivalente bajaría ya del -0,20%.