Turquía vuelve a temblar y los inversores miran de reojo a BBVA. La entidad española cosecha allí cerca de un 10% de su beneficio y los últimos episodios de tensiones políticas y económicas en el país otomano han vuelto al presionar a la baja la cotización del banco, que ahora cuenta con menos de la mitad del potencial que los analistas le otorgaban hace ocho meses. Entonces, el desplome de la divisa local cayó como plomo fundido sobre el bilbaíno.

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La amenaza turca ha regresado para BBVA en un momento especialmente delicado: en plena gestión del escándalo reputacional por la implicación de su expresidente en el ‘caso Villarejo’. Sin embargo, las caídas que su cotización ha sufrido coincidiendo con los descensos más abultados de la lira han sido mucho más suaves que el verano pasado. De hecho, a finales del pasado mes de marzo llegó a perder un 8% desde máximos anuales y, sin perder nunca la cota de los 5 euros por acción, ya ha recuperado un 4% desde mínimos. Mientras tanto, casi cada día, la divisa del país asiático sigue perdiendo posiciones contra el euro.

Los analistas coinciden en el diagnóstico: aunque la evolución de la economía turca es capital para el desempeño del banco español, la situación ha cambiado mucho tanto en el país como en la propia entidad financiera. Especialmente si se piensa en impactos de corto plazo. El analista Rafael Alonso, de Bankinter, lo explica así: “El principal reto que sigue teniendo BBVA es Turquía, pero lo peor lo hemos pasado ya”. Una descripción que no tiene por qué aplicarse estrictamente al cambio de la lira contra el euro, sino únicamente a las implicaciones que este cruce puede tener sobre la cotización de la entidad.

"El principal reto que sigue teniendo BBVA es Turquía, pero lo peor lo hemos pasado ya"

El experto considera que el salto cualitativo llegó en septiembre, cuando el Banco Central de Turquía subió los tipos de interés oficiales en 625 puntos básicos de una sola tacada. Un movimiento que, además de contener el desplome de su moneda, envió un fuerte mensaje de independencia frente a las injerencias del primer ministro Recep Tayyip Erdogan. Unos intentos de intrusión, por otra parte, no tan distantes de los que Trump procura en la Reserva Federal de EEUU.

En esta misma línea, Bart Hordijk, analista de Monex Europe, considera que “la credibilidad del banco central ha mejorado, pero la lira turca sigue pareciendo vulnerable dentro de las divisas emergentes”. Algo que achaca a que “las condiciones que causaron la crisis monetaria del verano pasado se mantienen sin muchos cambios”. Entre los focos de tensión que señala el experto figuran unos niveles “extremos” de inflación, una “alta” deuda externa, un elevado déficit por cuenta corriente y la subida de precios del petróleo importado.

MÁS INTERESES, PERO MENOS CRÉDITO

A pesar de este listado, se trata más de factores que amenazan con seguir ralentizando una economía local que ya ha entrado en recesión más que a los márgenes del negocio bancario. Siempre y cuando estos riesgos pudieran ser remediados a medio plazo, ya que la subida de tipos que ahora ha aliviado la generación de rentabilidad para las entidades que operan en el país podría evaporarse si la economía no remonta.

"La credibilidad del banco central ha mejorado, pero la lira turca sigue pareciendo vulnerable dentro de las divisas emergentes"

Así lo advierten los analistas de Scope Ratings. Dennis Shen alerta de que “si el Gobierno turco amplía los controles sobre divisas y préstamos, los desequilibrios podrían acumularse con el tiempo y convertirse en una crisis económica”, mientras que Jakob Suwalski apunta ya a la cuestión clave de “la debilidad del crecimiento en la concesión de préstamos internos”. 

Para Nuria Álvarez, analista de banca de Renta 4, también aquel golpe de timón de hace siete meses fue para permitir que “el riesgo bajista para BBVA esté ahora mucho más acotado que en verano de 2018”. Además, considera que “el negocio allí no pesa tanto como para justificar un impacto en la cotización” tan significativo como el que tuvo lugar hace ahora ocho meses. Las cuentas del ejercicio 2018 rebajan la contribución de Garanti, su filial en el país otomano, al 9,8% de sus beneficios frente al 11% del ejercicio precedente.

Así, el impacto no fue tan sensible en términos redondos de balance como sobre las previsiones que la propia entidad y el mercado se habían trazado para el negocio turco del banco español. En este sentido, según datos de la propia entidad, los beneficios aportados por Garanti en 2017 fueron un 70% superiores a los de un año antes, mientras que en 2018 cayeron un 4,5%. Sin embargo, la cifra de 529 millones obtenida se quedó un 24% por debajo de las estimaciones de consenso de mercado. Incluso empeoraron las previsiones más conservadoras, como las de la propia experta de Renta 4, de las que se quedó a un 3%.

MENOS CONSEJOS DE COMPRA

Sin embargo, “tras un nefasto 2018”, como lo define Alonso, la situación técnica del banco y el menor optimismo del mercado en cuanto a su evolución más inmediata facilitan que las caídas no alcancen la virulencia de entonces. Es así que ahora son menos los analistas que aconsejan comprar títulos de BBVA, apenas un 44% de los expertos que siguen su evolución en bolsa, y el precio objetivo de consenso se queda en 6,04 euros por acción frente a los 7,16 que le otorgaban el pasado agosto, cuando ahora cotiza unos 30 céntimos más barato.

Desde MG Valores explican que la entidad seguirá aguantando con entereza los episodios correctivos siempre y cuando refuerce, sin perderlo, el soporte de los 5 euros por acción. Así, consideran que una posibilidad nada desdeñable es que su gráfica se escape a la caza de los 5,8 euros por acción incluso con la lira turca de lastre. Los analistas de Capital Bolsa, por su parte, comentan que la eventual superación de los 5,50 euros por título abriría ya la puerta al acecho de los 6 euros, donde establecen el primer objetivo técnico del presidido por Carlos Torres.

Mientras tanto, la divisa en la que Garanti maneja su negocio sigue siendo “una de las que más riesgos acumula este año", según Enrique Díaz-Álvarez, director de riesgos de Ebury. La clave para que su retroceso encuentre freno y así pueda arropar la remontada alcista a la que apunta la gráfica de BBVA la sitúa de nuevo en corregir “los errores de política fiscal y monetaria del Gobierno”. El mismo Gobierno que lidera un Erdogan que acaba de impugnar el escrutinio de las elecciones municipales de Estambul, donde su partido habría perdido la mayoría de la que venía gozando desde el año 1994, cuando el actual primer ministro se hizo con la alcaldía de la ciudad más poblada del país.