2018 pasará a la historia bursátil por ser el peor año desde 2010 para los bancos que cotizan en el Ibex 35. El retraso en la subida de los tipos de interés, la exposición a divisas emergentes, la inseguridad jurídica y, sobre todo, la evidencia de que el aumento de beneficios no ha servido para impulsar la rentabilidad, castigó duramente a una industria que en solo 12 meses perdió unos 52.400 millones de euros de capitalización

Desde Banco Sabadell, con una caída de casi el 40% en el año, hasta Bankinter, con números rojos del 11%, ninguna entidad se libró de los números rojos a doble dígito. A pesar de todo, el sector ha logrado frenar la sangría de accionistas de los últimos tiempos sumando 88.993 nuevos inversores en el periodo. Y, esta vez, el dato no viene solo de la mano del Santander.

Frente a épocas anteriores en las que la entidad cántabra era la única que podía presumir de sumar nuevos inversores (gracias a la Cuenta 1,2,3), BBVA, Sabadell y Bankinter también aumentaron su base de accionistas. Solo Bankia y CaixaBank se queda fuera de esta recuperación que, sin embargo, no ha servido para recuperar a todos los inversores que salieron del sector en los últimos años.  

Invertia86

Según su informe financiero anual, Bankia despidió 2018 con 184.643 accionistas. De ellos, un 9,07% son minoristas, frente a un 22,5% de institucionales extranjeros y un 7,04% de institucionales españoles. El Estado, a través del FROB, cuenta con una participación del 61,38% en la entidad. 

La cifra supone que el banco presidido por José Ignacio Gorigolzarri ha perdido algo más de 6.000 accionistas desde los 190.655 que registraba a cierre de 2017. En 2015, hace apenas tres años, la entidad presidida por José Ignacio Goirigolzarri contaba con 435.755 accionistas. La enorme diferencia se debe, según explican fuentes del mercado, al proceso por el que la entidad ha devuelto a los pequeños inversores lo perdido en la salida a bolsa de la entidad en 2011.

El banco que más accionistas perdió en 2018 es, sin embargo, CaixaBank. Con una caída del 18% en bolsa en el periodo, la entidad comandada por Jordi Gual perdió 18.713 accionistas al pasar de 605.017 en 2017 a 586.304 a cierre de septiembre de 2018, últimos datos disponibles en la entidad. En 2015, el banco contaba con 704.353 accionistas, que bajaron a 682.765 en 2016. 

El 45,1% del capital de la entidad está en manos de CriteriaCaixa, autocartera y otros accionistas de referencia. Del 54,9% de ‘free float’, un 64,6% está en manos de institucionales internacionales, un 5,4% entre institucionales nacionales, un 28,3% repartido entre minoristas y un 1,6% entre empleados del propio banco. 

LOS QUE SUMAN

Salvo estas dos excepciones, el resto de entidades logró despedir 2018 con nuevos accionistas en su capital. De nuevo, Santander fue el que sumó un mayor número de ellos. En total, 101.859 nuevos inversores hasta dejar la cifra total en 4.131.489 millones. El banco cántabro rompió la barrera de los 4 millones en 2017, gracias al tirón de la Cuenta 1,2,3 que retribuye a los clientes con acciones de la propia entidad. Sin embargo, no se espera que la nueva mejora en este campo se haya limitado a este producto, que ha empeorado hasta en tres ocasiones sus condiciones. 

BBVA recibió en 2018 a 11.255 nuevos accionistas hasta situar el número total en 902.708. Sin embargo, tampoco ha logrado recuperar los 935.284 con los que contaba a cierre de 2016. 

Las variaciones han sido menores en la banca mediana que, por el lado bueno, logran cortar la racha de pérdida de inversores de años anteriores pese a su mal comportamiento en bolsa. Con un 53% de su capital social repartido entre institucionales, y el resto entre minoritarios, Sabadell ha logado incrementar su base en 393 nuevos accionistas, hasta los 235.523. Por su parte, Bankinter logra sumar 211 accionistas hasta los 55.122.

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