Los mayores fabricantes de automóviles han aumentado su deuda total en casi 61.000 millones de euros entre el 1 de enero y el 30 de septiembre de 2020. En concreto, ha pasado de 1,06 billones de euros a 1,12 billones de euros, es decir, una subida del 5,72% en estos tres trimestres del año, según los datos recopilados en Refinitiv.

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La pandemia ha pillado a los grandes grupos automovilísticos mundiales en plena transformación del sector. Motores alternativos, conducción autónoma, la nueva movilidad urbana… Eso son muchos millones de euros en inversión. Tanto es así que cinco fabricantes de coches se sitúan entre las diez empresas más apalancadas del mundo, según el Índice de Deuda Corporativa Janus Henderson en su primera edición.

Habitualmente el dinero pedido a los bancos para acometer esa inversión se paga con las ventas, pero la interrupción de la producción y la baja demanda (qué decir de España) durante la primera ola de la pandemia de la Covid-19 ha puesto en tensión el flujo de caja por el incremento de deuda de las empresas. Además, la incertidumbre asociada aún al coronavirus impide que las plantas trabajen al 100% de sus posibilidades.

La liquidez aún no ha causado crisis significativas para los fabricantes de automóviles y proveedores, pero el aumento de la carga de la deuda financiera derivada de la pandemia significa que es probable que el flujo de caja y las relaciones con las entidades pasen a ser prioridades a corto y medio plazo, según la visión de la firma Alvarez & Marsal.

Las empresas deberían trabajar estrechamente con los bancos ya para afrontar el próximo año”, ha asegurado Rick Kozole, Managing Director y senior leader de la firma en el documento titulado ‘Planificación para un 2021 altamente incierto en el sector automotriz’.

La fusión PSA-FCA

Al analizar el aumento de la deuda en los grandes grupos uno por uno, se da la circunstancia de que los dos que más han incrementado esta partida desde enero han sido FCA y PSA. Justo los dos fabricantes que esperan cerrar su anunciada fusión en el primer trimestre de 2021.

Destaca sobremanera el fabricante italoamericano FCA. Cerró 2019 con una deuda de 12.901 millones de euros. Nueve meses después ha pasado a tener un volumen de 26.413 millones de euros, es decir, un aumento del 104,74%.

En el caso del grupo francés PSA, Refinitiv solo aporta datos hasta el segundo trimestre de este año. Incrementó su deuda en los primeros seis meses de 2020 un 20,54%, de 11.691 millones de euros a 14.092 millones de euros.

Los opuestos alemanes

Los gigantes alemanes Volkswagen, Daimler y BMW también resultan curiosos. Los tres superan una deuda individual superior a 100.000 millones de euros, con solo Toyota (186.406 millones de euros) y Ford (130.127 millones de euros) en niveles similares.

El grupo con sede en Wolfsburgo padre del mítico Golf se alza con el dudoso primer puesto del sector y del mundo, como se ha mencionado antes. Al cierre del tercer trimestre registra una deuda de 208.182 millones de euros, una subida del 6,21% con respecto al inicio de 2020.

Este aumento en la deuda se entiende mejor al poner sobre la mesa que el Grupo Volkswagen se ha tomado muy en serio su transformación. El grupo automovilístico invertirá alrededor de 73.000 millones de euros en electrificación, sistemas de propulsión híbridos y tecnología digital durante los próximos cinco años para continuar con su conversión en una empresa de movilidad digital.

Con lo que respecta a Daimler y BMW, son los únicos de los mayores fabricantes que han reducido su deuda entre enero y septiembre de 2020. Si bien siguen siendo unas de las más elevadas del sector, han retrocedido un 5,91% y un 3,99%, respectivamente.