Bruselas

El caos, la falta de coordinación y las iniciativas unilaterales y contradictorias que marcaron la respuesta inicial de la UE a la crisis del coronavirus se repiten ahora en la búsqueda de la vacuna. La Comisión Europea ha adelantado, durante una videoconferencia este viernes con los ministros de Salud de los 27, su estrategia para garantizar el suministro de vacunas contra el Covid-19 en todos los Estados miembros. Un plan que pasa por gastar alrededor de 2.400 millones de euros de fondos europeos para negociar acuerdos de compra anticipada con las farmacéuticas que están desarrollando los proyectos más prometedores.

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La iniciativa de Bruselas -que se aprobará oficialmente el próximo miércoles- compite directamente y se solapa con la Alianza Inclusiva por la Vacuna que han sellado Francia, Alemania, Italia y Holanda y de la que ha quedado excluida España, como relató este periódico. Los cuatro países justifican este formato de trabajo ad hoc porque son los que disponen de centros de fabricación en la UE para el desarrollo y la producción masiva de la vacuna.

¿Debería disolver el grupo de los cuatro su alianza ahora que la Comisión plantea una estrategia común para los 27 Estados miembros? "Yo no creo que tengan que renunciar a su propia coalición. Lo que yo veo es que todos estamos en el mismo bando. La alianza de los cuatro y la iniciativa de la Comisión están en el mismo bando", ha respondido la comisaria de Sanidad, la chipriota Stella Kyriakides, que en todo caso apenas podía disimular su incomodidad por esta cacofonía.

"Desde mi punto de vista, las dos vías deberían converger en beneficio de los 27 Estados miembros. Si hemos aprendido una lección de esta crisis es lo importante que es tener solidaridad. Esta es una crisis global y debemos afrontarla como tal. Tenemos que entender que, en tanto que equipo UE, podremos avanzar para encontrar lo antes posible una vacuna que sea segura y eficaz si trabajamos en ello juntos. Se trata de trabajar juntos y no de competir", sostiene Kyriakides.

Dos vías en paralelo

Durante la videoconferencia de este viernes, Francia, Alemania, Italia y Holanda han intervenido para presentar al resto de socios su Alianza Inclusiva por la Vacuna y han defendido que "puede funcionar en paralelo a la estrategia de la Comisión", según explican a EL ESPAÑOL fuentes diplomáticas. Por su parte, la comisaria de Salud asegura que todos los Estados miembros han acogido su plan alternativo positivamente y ninguno ha dicho que no vaya a sumarse.

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, que guardó silencio al quedar fuera del grupo de los cuatro, sí ha apoyado ahora sin fisuras la iniciativa del Ejecutivo comunitario. "Reconocemos la necesidad de tener una o más vacunas lo antes posible, es urgente minimizar el impacto de la segunda ola probable y recuperar la normalidad", ha justificado en un comunicado al término de la reunión. España pide que entre los criterios de reparto entre los Estados miembros se incluya "la situación epidemiológica de cada país".

Lo cierto es que el Ejecutivo comunitario ha tenido que escuchar algunas críticas por haber tardado tanto en presentar su estrategia para la vacuna, en particular de Austria. Además, los ministros de Sanidad han pedido a Bruselas transparencia en la financiación, en las negociaciones con las farmacéuticas y en la distribución. Y han exigido una clave de reparto justa entre los Estados miembros.

El punto de partida de la estrategia que plantea la Comisión es que una vacuna eficaz y segura es ahora mismo la única solución permanente a la crisis del coronavirus. "Cada mes que se gane en el despliegue de una vacuna salvará muchas vidas, muchos puestos de trabajo y muchos miles de millones de euros", sostiene el Ejecutivo comunitario. 

Sin embargo, el procedimiento para conseguirla está lleno de riesgos. Los plazos para el desarrollo se quieren reducir de 10 años a entre 12 y 18 meses. Los fabricantes tienen que asumir enormes costes por adelantado para I+D, materias primas y capacidad de producción. Y las tasas de éxito normales para vacunas en ensayos clínicos oscilan entre el 20% y el 40%.

La UE debe maximizar las posibilidades de acceso a al menos una vacuna que tenga éxito y no depender de Estados Unidos o China, sobre todo cuando el presidente norteamericano, Donald Trump, ya ha dejado claro que aplicará su lema America First y dará prioridad a sus ciudadanos, bloqueando si es necesario las exportaciones.

Lo que propone el Ejecutivo comunitario es cerrar desde ya acuerdos de compra anticipada con una serie de fabricantes de vacunas. Se dará prioridad a los que ya hayan empezado los ensayos clínicos o tengan planes firmes para hacerlo en 2020 y sean capaces de producir a gran escala ya en 2021.

Evitar la competencia interna

Mediante estos acuerdos, Bruselas negociará un paquete de financiación para cada productor a cambio del derecho a comprar un número específico de dosis por parte de todos los Estados miembros en un plazo determinado y a un precio pactado. Esta financiación se considerará como un anticipo del pago de las vacunas que al final se acaben comprando.

Los fondos comunitarios deben ayudar a las farmacéuticas a reducir los riesgos en las inversiones necesarias para el desarrollo de la vacuna y los ensayos clínicos y a preparar la capacidad de producción masiva en Europa. Después serán los Estados miembros los que compren directamente las dosis si la vacuna tiene éxito cuando estén disponibles. La clave de reparto que propone Bruselas es la población.

La financiación saldrá del Instrumento para la Prestación de Asistencia Urgente de la UE (ESI, por sus siglas en inglés), que ahora mismo tiene una disponibilidad presupuestaria de 2.400 millones de euros. Si este dinero no fuera suficiente, los Estados miembros podrían aportar fondos adicionales nacionales. La comisaria de Sanidad asegura que no será necesario.

Bruselas sostiene que este plan común y centralizado de la UE tiene muchas ventajas. En primer lugar, incrementa la capacidad de negociación con las farmacéuticas. "Evita la competencia interna entre Estados miembros con un poder de compra desigual", señala la Comisión.

"Por eso proponemos un enfoque común de la UE para conseguir suministros de la vacuna para los Estados miembros. Esto evitará rivalizar entre nosotros y ofrece a los productores de vacunas un procedimiento de negociación simplificado", apunta Kyriakides.

"Trabajando juntos, tendremos el beneficio de la escala, aportando la demanda de casi 500 millones de ciudadanos, y la fuerza del presupuesto del UE. Hacer esto juntos será más rápido, fácil y barato para todos nosotros", ha resaltado la comisaria de Salud.

Además, el plan de Bruselas permite diversificar los riesgos al firmar contratos con varios fabricantes. Si algunas de las vacunas fracasan, los pactos con varios productores aumentan las posibilidades de tener acceso a un tratamiento exitoso.

El objetivo final del Ejecutivo comunitario no es sólo abastecer a todos los Estados miembros, aunque sí que lo plantea como primer paso, sino que la vacuna llegue lo antes posible a todos los rincones del mundo.