En España, al igual que en muchos países europeos y americanos, las plantas de producción de automóviles están paralizadas por el impacto del coronavirus en la cadena de suministro y, principalmente, en la seguridad de sus plantillas.

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A pesar de este sombrío panorama, la agencia de calificación Moody’s ha destacado en su informe sobre el sector que la mayoría de los fabricantes mundiales de automóviles están lidiando con esta situación con un “amortiguador de liquidez” más significativo que en la crisis de 2008.

"Además, los considerables paquetes de ayuda gubernamental anunciados a finales de marzo serán beneficiosos para el sector, especialmente para las grandes empresas, como los fabricantes de automóviles, y brindarán apoyo de liquidez a sus subsidiarias más ahogadas en caso de necesidad", apunta Falk Frey, vicepresidente senior de Moody's.

Si bien la rentabilidad de muchos de los principales fabricantes de automóviles europeos y asiáticos fue más débil al cierre de 2019 comparada con un década antes, el informe destaca que “la mayoría de los balances de los fabricantes de automóviles muestran que el apalancamiento no es un punto de presión importante”.

Por tanto, desde la agencia norteamericana consideran que “los factores clave de calificación serán la capacidad de los fabricantes de automóviles para recuperar beneficios, márgenes de ganancias y generación de efectivo en los próximos dos años para mantenerse adecuadamente posicionados en sus respectivas categorías de calificación”.

Gráfico de la liquidez de los fabricantes comparada con 2008. Moody's

Calificación en duda

La propia Moody’s recuerda que en sus últimos análisis sobre la calificación de las empresas del automóvil reflejaron la amplitud y severidad del impacto que el brote de coronavirus está teniendo en la demanda de coches.

Por ese motivo, a finales de marzo puso en revisión las de la mayoría de los fabricantes de automóviles y proveedores de piezas de EE. UU., Asia y Europa para su rebaja e incluso desgradó algunas de ellas como Ford Motor Company (revisión Ba2 para rebaja), Toyota Motor Corporation (revisión A1 para rebaja), Nissan Motor Co. Ltd. (revisión de Baa3 para rebajar), Honda Motor Co. Ltd. (revisión de A3 para rebajar) y BMW AG (revisión de A2 para rebajar).

Estas últimas compañías ya habían sido posicionadas débilmente dentro de sus respectivas categorías de calificación antes del brote de coronavirus, como lo refleja el hecho de que las calificaciones de Toyota, Nissan, Honda y Ford ya habían tenido una perspectiva negativa.

Ventas a la baja

Del mismo modo, Moody’s pronosticó recientemente que las ventas mundiales de coches caerán un 14% este año. Cabe recordar que en España disminuyeron casi un 70% en marzo.

Por si fuera poco, el informe Moody’s Investor Service sobre el sector apunta que existe “un riesgo significativo de que reduzcamos nuestra proyección de ventas nuevamente si parece que la propagación acelerada de la pandemia en Estados Unidos y Europa” provoca que los estados mantengan ceses de actividad y el confinamiento de la gente en sus casas “más allá del Easter” (Semana Santa para los católicos). 

Sin embargo, aunque las ventas caigan la agencia norteamericana insiste en que sus necesidades de financiación se reducirán considerablemente, mientras que su deuda vencida estará respaldada por el activo subyacente a liquidar.

“Esperamos que la fuerte disminución de este año en las ventas de unidades de automóviles vaya acompañada de una disminución global en la nueva financiación”, explica el informe.