El Aeropuerto Madrid-Barajas Adolfo Suárez tendrá su propia conexión con la red de alta velocidad ferroviaria española. El Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana ha puesto en marcha un grupo de trabajo para acelerar al máximo la llegada del AVE al principal aeropuerto español. Una conexión intermondal clave para migrar usuarios del avión al tren.

Noticias relacionadas

Según ha podido saber este diario, el proyecto ya ha recibido luz verde por parte del ministro José Luis Ábalos y los trabajos ya han comenzado. En estos momentos, la prioridad es poner en marcha un trazado que permita hacer realidad esta conexión lo antes posible. En este sentido, la opción que más papeletas tiene es la de conectar el Aeropuerto de Barajas con la Estación de Chamartín a través del mismo trazado por el que hoy circulan los trenes de Cercanías.

Esta línea cuenta con capacidad para tres vías lo que facilita poner en marcha de forma rápida esta conexión. Por un lado, no sería necesario contar con proyecto ambiental al utilizarse una plataforma ferroviaria ya existente. Además, la actual infraestructura permitiría la convivencia con los actuales servicios de Cercanías. Los trabajos se centrarían en dotar a la línea del voltaje necesario, así como de los sistemas de señalización propios de la alta velocidad.

Desde el ministerio se pretende cerrar el pliego del proyecto a lo largo de este año. Aunque es difícil de cuantificar el tiempo que tardaría en estar lista esta conexión, desde el sector indican que esta obra podría estar lista en un periodo de dos años desde la adjudicación del concurso.

En paralelo, el grupo de trabajo va a estudiar también la posibilidad de contar con una línea propia para esta conexión. Una opción que se valora de cara al medio plazo para dar respuesta a un aumento de las circulaciones hacia el aeropuerto y en el que se quiere contar con la participación de empresas privadas. Tanto constructoras como compañías del negocio aéreo que quieran impulsar esta infraestructura en un modelo de concesión.

Proyecto estrella de la movilidad española

Este proyecto se enmarca dentro de las medidas estrella que tiene en su hoja de ruta el nuevo  Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana. La llegada de la alta velocidad al principal aeropuerto de España tiene como objetivo reducir el número de vuelos domésticos. En contra de lo que podría parecer, esta decisión cuenta con gran apoyo dentro de las aerolíneas.

La razón radica en que muchos de los vuelos nacionales que conectan con Barajas son deficitarios. En multitud de ocasiones se trata de vuelos de conexión dedicados a nutrir las rutas internacionales que es donde realmente ganan dinero. En el caso de IAG, el grupo de líneas aéreas formado por Iberia, British Airways y Vueling, el 65% de sus pasajeros de largo radio provienen de otras conexiones

Y es que, el propio Luis Gallego, máximo dirigente de IAG, lleva meses pidiendo la puesta en marcha de esta conexión. La propia Iberia calcula que la llegada de la alta velocidad a Barajas podría aportar hasta 400.000 nuevos viajeros al aeropuerto madrileño. Esta oportunidad de negocio se suma a la voluntad por parte del Gobierno de Pedro Sánchez de reducir el número de vuelos para reducir las emisiones y que esos pasajeros pasen al ferrocarril.

Siguiendo el mandato europeo y los ejemplos de Francia y Alemania, el ejecutivo ha valorado distintas opciones. Desde la limitación de trayectos aéreos por debajo de ciertas distancias en las que sí haya conexiones de alta velocidad, hasta el reciente anuncio de poner nuevos impuestos al transporte aéreo. Medidas que tienen un mismo objetivo: desincentivar el uso del avión en favor del tren para reducir al mínimo el número de vuelos y evitar, de esta forma, su impacto ambiental.

En el marco de esta decisión se encuentra también la puesta en marcha de la liberalización ferroviaria. A partir del próximo mes de diciembre, Renfe contará con la competencia de dos nuevas operadoras ferroviarias, SNCF e Ilsa. Una decisión que persigue hacer un uso más intensivo de las infraestructuras ferroviarias españolas y convertir a la alta velocidad en el medio de transporte de referencia en España.

La principal repercusión que espera tener esta medida es la caída de los precios de los billetes de tren. Algo que ya anticipará desde el próximo mes de abril la puesta en marcha de Avlo, el operador low cost de Renfe, que arrancará con billetes con precios desde 10 euros por trayecto entre Madrid y Barcelona frente a los casi 100 que ha llegado a costar el billete regular de alta velocidad de Renfe entre ambas ciudades.

Unión clave entre Chamartin y Atocha 

Para que la llegada del AVE al aeropuerto de Barajas tenga el impacto esperado otra pieza del rompecabezas de la movilidad va a ser clave: el túnel que unirá Atocha con Chamartín. Una infraestructura que está a punto de ser terminada y que se pondrá en servicio en el segundo trimestre de este año. 

Esta nueva conexión de 7,3 kilómetros permitirá que los trenes de alta velocidad que lleguen a Madrid realicen paradas indistintamente tanto en Chamartín como en Atocha. De hecho, una vez esté listo, el objetivo es que Madrid funcione como una sola estación ferroviaria con dos terminales. Una en el corazón económico de la ciudad, Chamartín, y otra en el centro neurálgico cultural de la capital de España, Atocha.

Además de facilitar las conexiones entre norte y sur de la ciudad, este túnel va a permitir que la futura conexión de alta velocidad con el aeropuerto madrileño sea una realidad. Según las estimaciones iniciales, el trayecto entre Atocha y Barajas debería rondar los 20 minutos, mientras que la unión con Chamartín quedaría en 10 minutos.

Una vez esté lista toda la infraestructura, la clave del éxito de la llegada de la alta velocidad al aeropuerto de Barajas dependerá del ajuste logístico. Desde el sector aéreo señalan que para que el impacto sea real será clave que los usuarios puedan facturar sus viajes de avión al montarse en el tren. Que todo lo relacionado con la identificación del pasajero quede listo en origen para que el viajero sólo tenga que desplazarse a la puerta de su vuelo una vez llegue al aeropuerto. 

A este elemento, añaden, será fundamental añadir en los viajes de largo radio la facturación del equipaje. Una opción que parece compleja de poner en práctica en el arranque de la llegada de la alta velocidad a Barajas pero que será la guinda del pastel para que las conexiones con los vuelos de largo radio no se resientan frente al modelo actual. 

En este contexto, la puesta en marcha del grupo de trabajo que decidirá cómo será la unión entre Chamartín y el Aeropuerto de Barajas pone los cimientos para un cambio que afectará a la movilidad española en su conjunto. Una decisión que tendrá importantes consecuencias tanto sociales, como económicas y marcará cómo los españoles se desplazarán por el territorio nacional en las próximas décadas.