La augurada lucha por el control accionarial de BME no llega. Sin embargo, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha puesto un lazo dorado a la sociedad rectora de las bolsas españolas que podría animar la puja. El supervisor estima en un reciente estudio que la constante caída de volúmenes que viene sufriendo en los últimos años “podría haber alcanzado un techo este ejercicio”.

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En otras palabras, la CNMV considera que ya habría pasado lo peor en el punto que más viene afectando al negocio de BME: la fuga de volúmenes de negociación hacia plataformas alternativas a la oficial. Así lo explica el supervisor en su análisis del cuarto trimestre del año, en el que resalta que la contratación en las plazas oficiales españolas ha crecido en este periodo “hasta valores cercanos al 60%”, lo que supone su nivel más alto desde el tercer trimestre de 2018.

Sin embargo, los datos para el conjunto del ejercicio no son tan amables y la propia CNMV acompaña su arrumaco a BME con un toque de atención. “El descenso de la negociación fue mayor respecto a la registrada por el resto de los centros de negociación y mercados competidores”, recoge el informe que atribuye a la sociedad rectora de los mercados oficiales un volumen de solo el 57,4% de la negociación sobre valores cotizados en la bolsa española. Una cota sensiblemente inferior al 62,6% de un año antes y al 67,9% que se consiguió retener al cierre de 2017.

LA AMENAZA DE LA 'TOBIN'

A pesar de las matizaciones, el balón de oxígeno que brinda el supervisor a BME llega en un momento especialmente delicado para la compañía. Y no solo porque esté abierto el plazo de presentación de contraofertas a la de Six Group mientras Euronext se sigue haciendo el remolón. Más bien porque el Gobierno español tiene previsto aprobar este mismo martes una ‘tasa Tobin’ por la vía rápida y con independencia de unos Presupuestos Generales del Estado (PGE) cuya validación promete una intensa negociación parlamentaria.

"El descenso en BME fue mayor respecto al registrado por el resto de los centros de negociación y mercados competidores"

La introducción de este nuevo gravamen volverá a amenazar los volúmenes de negociación sobre las acciones españolas y, especialmente, en las partidas atribuibles a pequeños inversores en el mercado de contado. En este sentido, fuentes de la industria señalan que estos serán los que terminarán pagando el nuevo impuesto a las transacciones financieras vía comisiones, mientras que los inversores institucionales y extranjeros podrían librarse de afrontar esta carga a través de diferentes vías. Además, varias operaciones frecuentemente reservadas para estos profesionales -como debuts bursátiles, préstamos de acciones y canjes de participaciones- no estarán sujetas al mismo.

POCA VOLATILIDAD, MENOS TRADING

Incluso si de verdad la huida de operativa ha tocado techo y el impacto de la tasa Tobin no es tan abultado como algunos comienzan a descontar, los datos actuales son de difícil adorno para atraer el apetito de posibles compradores. El mismo informe del supervisor reconoce que al cierre de 2019 se produjo un descenso del 20,7% en las plazas que opera la compañía cotizada, hasta los 460.000 millones de euros, mientras que sus plataformas competidoras solo sufrieron un descenso del 1,5% en el mismo periodo, hasta los 345.000 millones.

La posible tabla de salvación para la negociación en los mercados oficiales estaría en un eventual repunte de la volatilidad, que incentivaría modalidades de contratación como la algorítmica y la de alta frecuencia (HFT, por sus siglas en inglés). De momento, la brecha entre máximos y mínimos para el Ibex 35 en lo poco que va de este 2020 alcanza el 7% mientras que a lo largo de todo el año pasado la horquilla entre ambas referencias se quedó en el 16%.

Este último factor ha sido otra piedra en el camino para que el volumen global de contratación sobre los valores españoles haya caído a poco más de 805.000 millones de euros al cierre del año pasado, un 13,5% menos que en el ejercicio anterior y su mínimo histórico. Una contracción que en el caso de BME alcanza el 20,6%, según las cifras computadas por el supervisor y que, entre los grandes operadores bursátiles del mundo, solo es mayor en el estadounidense NYSE (-33,4%), el británico London Stock Exchange (-23,2%) y el nipón Japan Stock Exchange (-21,5%). En Euronext, posible rival de Six en la pugna por BME, el retroceso conjunto de sus parqués fue de un más llevadero 15,2%.