Las diferencias entre una cotizada del Mercado Continuo y una del segmento de empresas en expansión del Mercado Alternativo Bursátil (MAB) son muchas y muy evidentes. Sin embargo, desde hace cuatro años, no existe ninguna en cuanto a las exigencias para la auditoría de sus cuentas. Eso sí, aunque los requisitos son los mismos, los protagonistas son muy diferentes en cada caso.

El 100% de las cuentas del Ibex 35, el índice de referencia de los mercados españoles, está vigilado por las conocidas como ‘Big Four’, las cuatro grandes firmas de auditoría global. En el caso del MAB, estas solo se encargan de auditar las cuentas de 15 de las 40 compañías que forman el grupo de empresas en expansión. Un 37%. De estas, siete son cosa de Deloitte, cuatro corren por cuenta de KPMG y otras cuatro se las adjudica EY. Ni una sola tiene contratados los servicios de PwC para este fin.

La que se lleva el grueso del negocio de la auditoría de cuentas del MAB es la firma de origen belga BDO Auditores. A su cargo está la tutela de ocho de las 40 cotizadas de esta plataforma. Después de los gigantes globales, cinco compañías tienen adjudicada esta tarea a las auditoras asociadas bajo las siglas PKF. La española Auren vigila los informes semestrales de otras tres compañías. Los balances trimestrales son totalmente voluntarios y, además, el plazo para presentar los obligatorios se extiende por cuatro meses desde su cierre, por encima de lo que marcan las normas del Mercado Continuo.

En última instancia, la supervisión de las cotizadas del MAB depende de BME, la sociedad rectora de las bolsas españolas y de esta plataforma. Sus compañías se quedan al margen de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). El hecho de que las cotizadas del Alternativo estén frecuentemente en estadios bastante incipientes de desarrollo entraña el mayor riesgo de la vigilancia de sus cuentas y negocio. Aunque el volumen de cifras es, a menudo, inferior al que tienen las del Mercado Continuo, un error de cálculo o una repentina alteración en el equilibrio financiero de la compañía puede tener implicaciones mucho más severas.

La firma de origen belga BDO es la que se lleva el grueso de las auditorías del MAB, mientras que PwC es la única de las 'Big Four' sin negocio en este mercado

Con dos empresas vigiladas se sitúan la rama española del grupo británico RSM y la francesa Mazars. La alemana ETL, la británica Grant Thornton, la estadounidense Horwhart y las españolas Audiesa Eudita empatan a la cola con una compañía auditada cada una de ellas. Ni rastro de M&A, la firma que supervisaba las cuentas de la desaparecida Gowex, cuyo escándalo contable fue el que impulsó la reforma de la ley de auditoría en 2014 para igualar a las cotizadas del MAB con el resto de compañías con valores admitidos a negociación en mercados oficiales. Tampoco de despachos de características similares a aquel.

A pesar de esta vuelta de tuerca, que implica obligaciones como la rotación de auditor cada cinco años y nunca repetir antes de que pasen tres, lo cierto es que las compañías del MAB tienen otro vigía añadido. Se trata del asesor registrado, una figura obligatoria para cotizar en esta plataforma que se encarga de “valorar la idoneidad de las empresas para incorporarse a cotización y, una vez incorporadas, las acompañan y asisten durante su permanencia en el mercado”, recoge el reglamento del conocido como ‘parqué chico’.

Cuando el fondo especulativo Gotham City destapó la falsa contabilidad que sostenía a la multipremiada Gowex, la consultora EY era quien se encargaba de estas tareas de asesoría y vigilancia. Actualmente, ninguna de las cotizadas del MAB encargan esta tarea a la firma. De las ‘Big Four’ solo aparece en el listado Deloitte, con nueve asesoradas. Un 22,5% del mercado. Empata con la firma donostiarra Norgestión y la gallega DCM Asesores, que fue la primera en registrarse para esta tarea ante BME, la sociedad rectora de este mercado.

Por encima se colocan la catalana Solventis, con cinco compañías asesoradas para que no incumplan la normativa del MAB y de su sector, y la madrileña MG Valores, con ocho cotizadas. Más fuerte aún es el peso del grupo GVC Gaesco Beka, que suma nueve compañías a la espera de que las compañías publiquen sus cifras anuales del ejercicio 2018.

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LOS PROVEEDORES DE LIQUIDEZ

En el caso de estas tres últimas, se da la circunstancia de que, junto con Renta 4, son las únicas que además de figurar como asesores registrados también están contratados como proveedores de liquidez de las compañías a las que acompañan. En total son 19 compañías las que se marcan este 2x1, un 47,5% del MAB. El banco español de inversión lo hace con dos cotizadas. Solventis, con tres. MG Valores y GVC Gaesco Beka empatan con seis cada una.

La última es además líder indiscutible en el negocio de dar liquidez a este mercado. Son 14 las compañías que confían a los brókeres de la firma catalana esta tarea. A una prudente distancia le sigue MG Valores, con nueve cotizadas a su cargo. Dos bancos del Ibex 35 logran arañar negocio aquí: Bankinter, con tres compañías, y el Sabadell, con dos.

De las firmas que están habilitadas por BME para prestar servicios como asesor registrado a las cotizadas del MAB, 13 no están contratadas por ninguna de las cotizadas del segmento de empresas en expansión de este mercado. Entre ellas, Armabex, especializada en socimis.

Además, de entre esta docena, hay diez que no prestan actualmente sus servicios de asesoría a ninguna firma de ninguno de los segmentos en los que se divide el MAB. Esta lista cuenta con nombres como PwC, Banco Santander, AFI y EBN Banco.

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