Bruselas

Es la primera vez que se priva a un ex presidente de la Comisión de sus privilegios protocolarios. Tras dos meses de polémica, el actual jefe del Ejecutivo comunitario, Jean-Claude Juncker, ha decidido tomar medidas contra su antecesor, José Manuel Durao Barroso, por haber fichado por el banco de inversión estadounidense Goldman Sachs. Su contrato será investigado por el comité ético de la UE para verificar si hay algún conflicto de interés. Además, Barroso será tratado en adelante en Bruselas como lobista y no como ex presidente.

"Eso significa que Barroso ya no tendrá un acceso privilegiado a la Comisión. En su lugar, será tratado como un lobista (y no como un ex presidente), lo que quiere decir que cada vez que pida una reunión, tendrá que incluirse en el registro de grupos de presión para garantizar una plena transparencia", explican a EL ESPAÑOL fuentes comunitarias.

En la práctica, cuando el portugués visite la Comisión a partir de ahora ya no le recibirá el servicio de protocolo sino el habitual de seguridad. Y tampoco habrá fotos oficiales como las que se hizo Romano Prodi, también ex presidente del Ejecutivo comunitario, con Juncker cuando le visitó la semana pasada. El fin de los privilegios envía un "mensaje político" de censura por haber aceptado la oferta de Goldman Sachs, sostienen las fuentes consultadas.

El fichaje de Barroso como presidente no ejecutivo del banco de inversión estadounidense, anunciado a principios de julio, ha provocado una fuerte tormenta política en la UE. No sólo por los contactos e influencia que aporta el político portugués tras 10 años como presidente de la Comisión (entre 2004 y 2014) sino también por la historia del banco. Goldman Sachs ha sido acusado en particular de ayudar a Grecia a maquillar su alto volumen de deuda antes de la crisis.

Críticas al nombramiento

Durante semanas, Juncker ha tratado de ponerse de perfil para evitar la polémica. Alegaba que Barroso había cumplido las reglas, ya que respetó el plazo de cuarentena de 18 meses que marca el código ético de la Comisión tras dejar el cargo. Y se limitaba a explicar que él nunca habría aceptado trabajar para Goldman Sachs. Pero la tormenta, en lugar de amainar, ha aumentado de volumen.

El fichaje de Barroso "es legalmente posible pero moralmente inaceptable", ha dicho el presidente francés, François Hollande, uno de los más críticos. Tanto desde la Eurocámara como entre los propios funcionarios de la Comisión han surgido peticiones para que se desposea al político portugués de su pensión europea.

Juncker ha decidido actuar tras la intervención de la Defensora del Pueblo Europea, la irlandesa Emily O'Reilly, que expresó también su preocupación por el caso. En su carta de respuesta a O'Reilly, Juncker explica que Barroso le ha prometido que se comportará "con integridad y discreción" en su cargo en Goldman Sachs, al que tiene previsto asesorar en particular sobre el impacto del brexit.

Pese a ello, y pese a que el código de conducta deja claro que los ex comisarios sólo están obligados a notificar sus nuevos trabajos durante los 18 meses posteriores a dejar su cargo, Juncker ha decidido ir más allá en el caso de Barroso. "En este caso específico, como afecta a un ex presidente de la Comisión, he pedido al secretario general que envíe una carta a Barroso reclamando aclaraciones sobre sus nuevas responsabilidades y los términos de referencia de su contrato". La respuesta del portugués será examinada por el comité ético por si encuentra algún conflicto de interés.

La Defensora del Pueblo Europea ha expresado su satisfacción por la decisión de Juncker y ha pedido al comité ético que publique su dictamen cuanto antes, "en cuestión de semanas y no de meses". "Hay mucho en juego en términos de confianza de los ciudadanos", ha resaltado O'Reilly. Dependiendo de la opinión del comité ético, la Comisión podría poner condiciones al trabajo de Barroso en Goldman Sachs, apuntan las fuentes consultadas.

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