Berlín

Tras el referéndum del brexit, en el que los ciudadanos británicos votaron a favor de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, las instituciones financieras afincadas en Londres tienen un problema. Han de decidir si operan en el espacio comunitario a través de la obtención de una nueva licencia europea –un proceso que puede durar meses–, o si mueven sus cuarteles generales en zona horaria continental a territorio de la UE. Puede que se vean obligadas, al menos parcialmente, a dejar a capital británica si quieren seguir haciendo negocio en el espacio de la Unión.

En los cerca de 4,1 millones de kilómetros cuadrados que totaliza la Unión Europea sin incluir al Reino Unido no faltan aspirantes a tomar el relevo de la capital británica. Se especula con que ciudades como Dublín, París o la capital del Gran Ducado de Luxemburgo puedan ser la nueve sede europea para los bancos de la 'City' londinense. La ciudad alemana Fráncfort (oeste germano) es, sin embargo, la opción más evidente.

En el último ranking mundial de centros financieros elaborado por el Z/Yen Group, una compañía con sede en Londres, Fráncfort figuraba en la 18ª posición. Otras metrópolis financieras como Londres, Nueva York, Singapur o Hong Kong, figuraban por delante de la ciudad más poblada del Land germano de Hesse y la quinta más habitada de Alemania con algo más de 700.000 personas.

Madrid Vs Barcelona

“Pero si sólo miras Europa en la clasificación, entonces Londres es primera, Zúrich es segunda, Ciudad de Luxemburgo es tercera, seguida muy de cerca por Ginebra y Fráncfort es quinta”, expone a EL ESPAÑOL Mark Yeandle, el director de Z/Yen Group. En la clasificación mundial más reciente elaborada por su compañía – en la que no figura Barcelona –, Madrid aparece como primera ciudad española, en el 68º puesto.

Para elaborar ese ranking, Yeandle y su equipo evalúan las ciudades valorando factores como el desarrollo del sector financiero, la estabilidad política, el entorno económico, las infraestructuras, el capital humano y la atractividad de la propia ciudad. Fráncfort no puntúa bien en todos los aspectos valorados por el Z/Yen Group, pero en el mundo de las finanzas se ve a la urbe germana como una de las grandes favorecidas del brexit. Sobre todo, habida cuenta del pequeño tamaño de Luxemburgo. La capital del pequeño estado del Benelux apenas supera los 100.000 habitantes.

De la buena imagen financiera de Fráncfort eso daban cuenta, por ejemplo, los recientes resultados del cuestionario sobre la atractividad de ciudades dotadas de centros financieros elaborado por la firma consultora estadounidense Boston Consulting Group entre 360 bancos internacionales. En ese estudio la ciudad alemana era la más apreciada, por delante de Nueva York y Dublín.

“Fráncfort tiene dos ventajas claras respecto al resto de ciudades que aspiran a ganar si hay movimiento en los bancos de Londres, porque ofrece distancias cortas respecto a los clientes en el continente, a diferencia de Dublín, por ejemplo, que obliga a coger siempre un vuelo para ver clientes, y Fráncfort es, además, la ciudad donde está el Banco Central Europeo”, dice a ese periódico Martin Hellmich, profesor en la Escuela de Finanzas y Gestión de Fráncfort.

Lo más parecido a Londres

En este sentido, Yeandle asegura que “Fráncfort es la alternativa que más se parece a Londres”. Por su parte, los banqueros consultados por el Boston Consulting Group ponían de relieve la importancia de “la estabilidad económica y política” del país de la canciller Angela Merkel, algo que beneficia a la ciudad germana.

En Fráncfort trabajan ya algo más de 60.000 personas en el sector bancario, que está representado en esta ciudad por casi 200 entidades financieras de todo el mundo. Antes del referéndum sobre el brexit, el gigante de la banca alemana Deutsche Bank manifestó por boca de su director gerente, el británico John Cyran, que, si su banco se movía, lo haría en beneficio de Fráncfort. Deutschle Bank emplea a 7.000 personas en la capital del Reino Unido, un número muy similar al de que dispone la entidad germana en Fráncfort.

Reflejo de la sede de Deutsche Bank. Kai Pfaffenbach Reuters

Sin embargo, no todos los bancos piensan en una mudanza a la metrópolis financiera alemana. “Entre los grandes bancos estadounidenses Dublín gusta mucho por ser un entorno angloparlante”, apunta Mark Yeandle, el director de Z/Yen Group, aludiendo a entidades como Bank of America, Goldman Sachs, JPMorgan Chase o Citygroup. Por su parte, la multinacional británica HSBC manifestaba antes del referéndum sobre el brexit que en caso de ganar el abandono británico de la UE en el referéndum podría mover hasta 1.000 de sus trabajadores de la 'City' de Londres hasta París.

Una cuestión de tamaño

En cualquier caso, dadas las proporciones del sector financiero en Londres, resulta imposible imaginar que sólo una ciudad europea pueda verse beneficiada por la salida de la capital británica de la totalidad o de parte del negocio bancario de entidades interesadas en operar en la Unión Europea (UE). “Londres emplea a tanta gente en los servicios financieros como población hay en Fráncfort”, recuerda Yeandle.

No habrá un éxodo masivo de la actividad de Londres, sino un reajuste por diferentes puntos de Europa

De ahí que, según Hellmich, el profesor en la Escuela de Finanzas y Gestión de Fráncfort, una vez consumado el brexit “Fráncfort no podrá ocupar un papel similar al de Londres hoy día, pero es y seguirá siendo el segundo centro financiero de Europa, aunque el traspaso de la actividad en Londres también vaya a beneficiar a París, Dublín o Ciudad de Luxemburgo”. “No habrá un éxodo masivo de la actividad de Londres, sino un reajuste por diferentes puntos de Europa”, coincide en señalar Yeandle.

Fráncfort, al igual que París, presenta el inconveniente de estar en un país donde la legislación laboral complica la actividad de instituciones bancarias conocidas por “prescindir de gente rápidamente cuando las cosas van mal y contratar rápido cuando las cosas van bien”, recuerda el director del Z/Yen Group.

París, además, cuenta con una cuestionable reputación entre los actores financieros, en parte debido a pronunciamientos como el célebre del presidente francés François Hollande, quien definió como su “adversario” al “gobierno del mundo de las finanzas” en sus días de aspirante a la jefatura del Estado.

La cultura política gala hace que su capital no salga del todo bien parada si se la compara con otros centros financieros pese a que, en muchos aspectos, es equiparable a Londres por el lujoso estilo de vida que ofrece a los más pudientes. Fráncfort, por su parte, “no parece ser un lugar tan bueno para vivir, como Zúrich, donde no hay mucho que hacer a parte de esquiar”, comenta con sorna Yeandle. Sin embargo, eso no impide a la ciudad helvética ser el segundo centro financiero más atrayente de Europa, según el ranking del Z/Yen Group. De ahí que el papel de la metrópolis germana en el mundo de las finanzas resulte, brexit mediante, prometedor.

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