Bruselas

El impacto de la pandemia de Covid-19 agravó el tradicional descontrol de las cuentas públicas en España y deja a nuestro país en una posición de máxima vulnerabilidad a la hora de encarar la crisis de la guerra en Ucrania y la inminente subida de tipos por parte del Banco Central Europeo (BCE) para combatir la inflación. España se sitúa a la cabeza de la Unión Europea tanto en déficit como en deuda pública, según los datos difundidos este viernes por Eurostat correspondientes al cierre de 2021.

Nuestro país cerró el año pasado con un desfase presupuestario del 6,9% del PIB, cifra que equivale a 82.819 millones de euros. Aunque se ha producido una importante reducción de 2,8 puntos respecto al déficit del 10,2% registrado en 2020 (el peor año de la pandemia), España sigue siendo el sexto país de la Unión Europea con un mayor agujero en sus cuentas públicas.

Sólo tienen peores datos que España Malta (con un déficit del 8%), Grecia (7,4%), Letonia (7,3%), Italia (7,2%) y Rumanía (7,1%). En 2021, todos los Estados miembros informaron de números rojos en sus presupuestos, excepto Dinamarca (con un superávit del 2,3%) y Luxemburgo (0,9%). Un total de 15 de los 27 países de la UE registraron un déficit superior al umbral del 3% que marca el Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

Déficit público en los países de la UE en 2021

En la eurozona, el déficit público bajó del máximo del 7,1% registrado en 2020 al 5,1% en 2021, mientras que en el conjunto de la UE la caída fue de 2,1 puntos (del 6,8% al 4,7%). También el nivel de deuda pública en la eurozona empezó a bajar ligeramente desde el 97,2% en 2020 hasta el 95,6% en 2021, y en la UE del 90% al 88,1%.

España pasó de una deuda pública del 120% en 2020 al 118,4% el año pasado, cifra que equivale a 1,4 billones de euros. Nuestro país es el cuarto más endeudado de la UE, sólo por detrás de Grecia (193,3% del PIB), Italia (150,8%) y Portugal (127,4%). El nivel de deuda de España duplica el límite del 60% que fija el Pacto de Estabilidad.

Por detrás de España están Francia (112,9%), Bélgica (108,2%) y Chipre (103,6%). A finales de 2021, los Estados miembros con menos deuda eran Estonia (18,1%), Luxemburgo (24,4%), Bulgaria (25,1%) y Dinamarca y Suecia (ambos con 36,7%). Un total de 15 Estados miembros superan el umbral del 60% que marca el Pacto de Estabilidad.

Las cifras de Eurostat servirán para alimentar el debate sobre la estrategia fiscal de la eurozona de cara al año 2023. El Pacto de Estabilidad está suspendido desde el estallido de la pandemia en marzo de 2020 y el plan original era reactivarlo el año que viene. Eso obligaría a España y al resto de países con alto nivel de deuda a acelerar la reducción del déficit.

Deuda pública en los países de la UE en 2021

Sin embargo, el impacto de la guerra de Ucrania, que ya provocado más inflación y una ralentización del crecimiento, lo ha cambiado todo. Cada vez son más los países que reclaman mantener congeladas las reglas de déficit y deuda también en 2023 para poder seguir apoyando a los sectores más afectados por el conflicto. No sólo lo defiende España y el resto de socios del sur, sino también Holanda, que lidera el club de los frugales abanderados de la disciplina fiscal.

La Comisión Europea tiene previsto publicar el próximo 16 de mayo sus tradicionales previsiones económicas de primavera, que servirán de base para tomar una decisión sobre el Pacto de Estabilidad. El comisario de Asuntos Económicos, Paolo Gentiloni, ha anunciado además que el 23 de mayo publicará sus recomendaciones de política presupuestaria para el año que viene. Esa será la fecha decisiva para saber si el Pacto de Estabilidad seguirá suspendido también en 2023.

Por su parte, el Banco Central Europeo (BCE) se prepara para una primera subida de tipos de interés ya en julio para tratar de poner coto al descontrol de precios, según ha desvelado su vicepresidente, Luis de Guindos. Además, dejará de comprar la deuda pública de España y del resto de países de la eurozona también en verano, lo que amenaza con disparar las primas de riesgo de los Estados miembros más endeudados.

El riesgo de una nueva crisis de deuda en la eurozona preocupa en Fráncfort. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha anunciado que pondrá en marcha un nuevo instrumento anticrisis si la guerra en Ucrania provoca de nuevo una fragmentación en la eurozona, pero las discusiones sobre este nuevo programa todavía están en fase muy preliminar.

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