Bruselas

El repunte inflacionista que está sufriendo la eurozona ha dominado las discusiones del Eurogrupo celebrado este lunes en Bruselas. Los ministros de Finanzas admiten que la escalada de precios está siendo "más persistente de lo previsto", pero todavía esperan un cambio de tendencia a partir de 2022, una vez se resuelvan los problemas en las cadenas de suministro mundiales y las tensiones en el mercado laboral. 

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Por su parte, el Banco Central Europeo (BCE) ha resaltado que, pese a la crisis inflacionista, no tiene previsto acelerar la retirada de los estímulos desplegados para hacer frente a la crisis de la Covid-19. "Un endurecimiento abrupto de la política no reduciría la inflación ahora, sino que desaceleraría la economía y costaría empleos, lo que llevaría a una inflación por debajo de nuestro objetivo del 2% más adelante", ha dicho el economista jefe, Philip Lane.

Propulsada por el alza imparable de la energía y por los cuellos de botella en las cadenas de suministro mundiales, la inflación en la eurozona se disparó al 4,1% en octubre, su nivel más alto en 13 añosEn España, los precios escalaron por encima de la media comunitaria hasta alcanzar el 5,5%, la tasa más elevada de los últimos 29 años.

Para el BCE, son tres los factores "temporales" que empujan la inflación al alza y que desaparecerán durante el próximo año. En primer lugar, los precios inusualmente bajos durante 2020 y los recortes de impuestos temporales debidos a la pandemia. A ello se suma "una recuperación inesperadamente fuerte que está provocando cuellos de botella en el suministro". El tercer factor es un aumento en los precios de la energía. 

El economista jefe admite que, a corto plazo, los problemas de suministro y la crisis energética constituyen los principales riesgos para la recuperación y las perspectivas de inflación. Al mismo tiempo, el BCE todavía cree que la actividad económica podría superar las expectativas "si los consumidores se vuelven más confiados y ahorran menos de lo esperado". 

El presidente del Eurogrupo, el irlandés Paschal Donohoe, ha resumido la discusión de este lunes con dos palabras: complejidad y certidumbre. La "certidumbre" tiene que ver con que la recuperación "se afianza" y "gana impulso" gracias al éxito de la campaña de vacunación y a las ayudas públicas desplegadas a nivel nacional y de la UE para amortiguar el impacto de la pandemia. "Nuestras cifras de crecimiento del tercer trimestre muestran que la eurozona casi ha regresado a los niveles prepandemia", ha destacado.

En cuanto a la "complejidad", Donohoe se ha referido a los problemas de suministro y a las tensiones en los mercados laborales, que a su juicio son los principales elementos que están detrás de la inflación". "Aunque el incremento de precios se debe en gran medida a factores temporales, este incremento es un poco más persistente de lo previsto debido a la fuerza de la recuperación, pero continuamos esperando que disminuirá en 2022 y 2023", ha dicho el presidente del Eurogrupo. 

Por su parte, el comisario de Asuntos Económicos, el italiano Paolo Gentiloni, ha dicho que la recuperación en la eurozona está sufriendo ahora una racha de "factores adversos", de los cuales ha destacado tres: la subida de casos de Covid-19 en varias partes de Europa, los problemas en las cadenas de suministro mundiales y el aumento de la inflación. 

"Nuestro análisis, que yo diría que es ampliamente compartido, indica que los factores adversos segundo y tercero son en gran parte temporales. Al mismo tiempo, es evidente que estamos en una situación muy inusual y particularmente compleja, como ha dicho Paschal. Está claro que, en tanto que responsables políticos, debemos permanecer muy vigilantes y listos para adaptar nuestra respuesta a medida que evoluciona la situación", sostiene Gentiloni.

También la vicepresidenta primera, Nadia Calviño, apuesta por reforzar la vigilancia sobre la evolución de los precios. Calviño considera que el actual repunte inflacionista es "fenómeno de carácter transitorio" que "debería irse corrigiendo en el curso del año próximo".

No obstante, admite que en el Eurogrupo hay "preocupación sobre cuál puede ser el impacto de este aumento, sobre todo de los precios de energía y las restricciones en las cadenas de suministro globales, en la medida en la que esto pudiera convertirse en un fenómeno más estructural o con un impacto más permanente".