Bruselas

La estrategia que había diseñado Pedro Sánchez consistía en gastar primero en esta legislatura los 72.000 millones de subvenciones a fondo perdido que le corresponden a España del fondo anti-Covid de la UE y que el próximo Gobierno asuma los créditos a devolver. Pero la segunda ola de la pandemia lo cambia todo. El comisario de Asuntos Económicos, Paolo Gentiloni, ha pedido este martes a Sánchez que rectifique el rumbo y solicite a la vez subsidios y créditos con el fin de maximizar el impacto del estímulo presupuestario y sostener la recuperación.

"Una puesta en marcha acelerada de la Facilidad de Recuperación y Resiliencia (es decir, el fondo de reconstrucción de la UE) y el uso al completo del mecanismo, tanto de las subvenciones como de los créditos, maximizaría su contribución potencial a una política fiscal coordinada", ha dicho Gentiloni en la rueda de prensa posterior a la videoconferencia del Eurogrupo celebrada este martes.

Aunque no ha citado expresamente a ningún país, el aviso del comisario de Asuntos Económicos se dirigía claramente a España. La vicepresidenta económica, Nadia Calviño, ha confirmado públicamente que su "prioridad es ejecutar las inversiones que se puedan hacer con estas transferencias" durante el periodo 2021-2023 y dejar los créditos para una segunda fase. 

La decisión es importante porque determina el importe del anticipo que recibirá España durante el primer semestre de 2021 a cuenta del fondo de reconstrucción. Según el acuerdo alcanzado en julio por los líderes europeos, este anticipo será del 10% de las ayudas solicitadas. Si Sánchez sólo pide los subsidios, los fondos de emergencia se limitarían a 7.200 millones de euros. Si solicita transferencias y créditos al mismo tiempo, el adelanto subiría a 14.000 millones y tendría un mayor impacto en tanto que estímulo fiscal.

Un acuerdo rápido

Por lo demás, el Eurogrupo ha reclamado un "acuerdo rápido" entre los Gobiernos y la Eurocámara para ratificuar cuanto antes este fondo anti-Covid de 750.000 millones de euros en total que los líderes de la UE acordaron el pasado julio. El objetivo es que las ayudas puedan empezar a fluir a los Estados miembros desde el 1 de enero del año que viene, según ha dicho Calviño.

A la espera de que lleguen las ayudas de la UE, el Eurogrupo pide a todos los Estados miembros que mantengan un gasto público disparado para hacer frente al Covid-19, recurriendo a sus presupuestos nacionales y aprovechando que Bruselas ha suspendido tanto el Pacto de Estabilidad como las reglas que limitan las ayudas de Estado.

"El Eurogrupo considera vital que el apoyo presupuestario en cada Estado miembro continúe durante 2021 y se ajuste a medida que la situación evolucione, ya que ha aumentado el riesgo de que se retrase la recuperación", señala la declaración aprobada por los ministros de Finanzas de la eurozona al término de la videoconferencia.

Gentiloni ha avisado de que las nuevas restricciones que están adoptando la mayoría de los Estados miembros para frenar la segunda ola de la pandemia están provocando ya una "ralentizacion de la actividad económica". La industria sigue resistiendo, pero el sector servicios (en particular el turismo, la hostelería, la cultura y el entretenimiento) será el "más golpeado" durante esta nueva fase de la pandemia.

"El endurecimiento de las medidas restrictivas tendrá evidentemente un impacto sobre la actividad económica. Hay motivos para pensar que el impacto podría ser más pequeño que en primavera. Por ejemplo, las empresas y los trabajadores están mejor preparados para la experiencia de trabajar de forma remota. Pero al mismo tiempo, hay mucha incertidumbre sobre la duración de esta segunda ola", admite Gentiloni.

El presidente del Eurogrupo, Paschal Donohoe, durante la rueda de prensa de este lunes UE

El Gobierno francés, que ha decretado un nuevo confinamiento para frenar la Covid-19, calcula que su impacto económico será la mitad que en primavera: el desplome será del 15% en lugar del 30% de principios de año. Bruselas tiene previsto presentar sus previsiones económicas actualizadas este mismo jueves.

Usar todos los instrumentos

La conclusión del Eurogrupo de este martes es que de momento no se necesitan nuevas medidas a escala de la UE para amortiguar el impacto de la segunda ola de la pandemia. La prioridad debe ser poner en marcha los instrumentos ya acordados durante la primera mitad del año. De ellos, sólo el fondo Sure para financiar los ERTE está plenamente operativo. España ha recibido ya 6.000 millones de euros y espera otros 4.000 millones antes de que acabe el año, según ha dicho Calviño.

En contraste, ningún Estado miembro ha recurrido a la línea de crédito especial por valor de 240.000 millones de euros que ha habilitado el fondo de rescate de la UE (MEDE) para gasto sanitario. A España le corresponderían 25.000 millones.

El motivo es doble. Por un lado, el programa de compra de deuda del Banco Central Europeo (BCE) mantiene bajo control las primas de riesgo y permite a todos los Gobiernos financiarse en buenas condiciones. Además, el MEDE mantiente asociado un "efecto estigma" por los rescates durante la crisis de deuda.

"Animamos a los Estados miembros a utilizar todos nuestros instrumentos", ha dicho Gentiloni. Por su parte, el director del MEDE, Klaus Regling, ha destacado que se trata de una opción "financieramente atractiva" para la mitad de los países de la eurozona (entre ellos España) porque permitiría ahorros en el servicio de la deuda.

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