Bruselas

La carrera por la presidencia del Eurogrupo será una cuestión de tres. La vicepresidenta económica, Nadia Calviño, deberá competir con el ministro de Finanzas de Irlanda, el conservador Paschal Donohoe (45 años), y con el de Luxemburgo, el liberal Pierre Gramegna (62 años). Los tres han formalizado sus respectivas candidaturas este mismo jueves, fecha en que expiraba el plazo

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La elección se producirá en el próximo Eurogrupo del 9 de julio. El ganador se elige por mayoría simple, es decir, necesita los votos de 10 de los 19 países de la eurozona. Al haber tres aspirantes, probablemente se necesitarán varias rondas de votación eliminatorias. El ganador tomará posesión del cargo el 13 de julio, cuando expira el mandato del portugués Mário Centeno, que ha decidido no presentarse a la reelección.

La más madrugadora a la hora de anunciar su candidatura ha sido Calviño: el Gobierno de Pedro Sánchez la hacía pública poco después de las 8 de la mañana. "He presentado mi candidatura para presidir el Eurogrupo, con la voluntad de seguir trabajando por una zona euro fuerte y próspera en beneficio de todos los ciudadanos europeos", ha escrito en su cuenta de Twitter

Calviño conversa con el ministro irlandés de Finanzas, Paschal Donohoe, durante un Eurogrupo UE

Aunque aparecía en todas las quinielas, había muchas dudas sobre si Donohoe daría finalmente el paso: el nuevo Gobierno irlandés está en proceso de formación y todavía no ha sido confirmado para seguir como ministro de Finanzas. Al final, ha anunciado su candidatura poco antes de las 16:00 horas, lo que significa que continuará en el cargo. El presidente del Eurogrupo tiene que ser obligatoriamente ministro de Finanzas de su país de origen.

Donohoe se ha presentado como "constructor de puentes" en el Eurogrupo y ha hecho valer la posición de Irlanda, "un pequeño Estado miembro que ha sido un país con programa (de rescate) pero cuya economía y sociedad también han sido transformadas hasta volverse irreconocibles gracias a su pertenencia a la UE". "Si me eligen, trabajaré para trazar una senda común a la hora de construir la recuperación europea", ha dicho en un comunicado.

El tercero en discordia, el último en anunciar su candidatura apenas media hora antes de que se cerrara el plazo, ha sido el luxemburgués Pierre Gramegna. Se trata del segundo ministro de Finanzas más veterano del Eurogrupo (sólo por detrás de su homólogo maltés), ya que lleva en el cargo desde diciembre de 2013. Gramegna ya compitió por la presidencia del Eurogrupo en 2018, pero perdió en segunda ronda contra Centeno.

Calviño conversa con el luxemburgués Gramegna durante un Eurogrupo UE

"Los desafíos cruciales de hoy requieren consenso y compromisos entre todos los miembros de la eurozona: pequeños o grandes, del Norte al Sur y del Este al Oeste de la UE. Utilizaré mi experiencia de seis años y toda mi energía y diplomacia para esta tarea", asegura Gramegna.

El presidente del Eurogrupo tiene como tareas principales dirigir las reuniones y fijar su orden del día, elaborar el programa de trabajo de este órgano a largo plazo, presentar a los ciudadanos y a la Eurocámara los resultados de los debates y representar al Eurogrupo en los foros internacionales, como el G-7.

En la práctica, su papel es de árbitro o intermediario para tratar de forjar consensos entre los diferentes bandos en liza. Desde que se convirtió en un cargo permanente, el Eurogrupo ha tenido tres presidentes, todos hombres: el luxemburgués Jean-Claude Juncker, el holandés Jeroen Dijsselbloem y Centeno. El mandato es de dos años y medio, renovable.

El presidente del Eurogrupo, Mário Centeno, hace sonar la campana durante una reunión virtual UE

El Eurogrupo es un órgano informal en el que los países que comparten la moneda única se reúnen una vez al mes para coordinar sus políticas económicas. Durante la crisis de deuda jugó un papel central en la UE: allí se decidieron los rescates (y sus condiciones) a Grecia, Irlanda, Portugal, España y Chipre.

Durante el mandato de Mário Centeno, el Eurogrupo ha perdido gran parte de su relevancia. En dos años y medio, apenas se ha avanzado en la unión bancaria, el presupuesto de la eurozona o la reforma del fondo de rescate (MEDE). Sólo recuperó el protagonismo al inicio de la crisis del Covid-19, cuando aprobó un plan de rescate por valor de 540.000 millones de euros, que de momento nadie ha utilizado.

Ahora volverá a pasar a segundo plano porque los debates sobre el fondo de reconstrucción de 750.000 millones de euros para asistir a España e Italia han subido al nivel de los jefes de Estado y de Gobierno. Eso si, el Eurogrupo contribuirá a definir las condiciones que deben aplicarse a cambio de las ayudas y deberá decidir cuándo se reactiva el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, cuyos límites de déficit y deuda han quedado en suspenso por la pandemia.