Bruselas

Tras cinco años como ministro de Finanzas del socialista António Costa, Mário Centeno deja el Gobierno portugués a petición propia. Una salida que significa que no repetirá como presidente del Eurogrupo cuando concluya su mandato en julio, ya que uno de los requisitos para ocupar el cargo es precisamente ser ministro. La vicepresidenta económica, Nadia Calviño, es una de las candidatas que figura en todas las quinielas para sustituir a Centeno al frente del Eurogrupo.

"Calviño es favorita junto con el ministro luxemburgués de Finanzas, Pierre Gramegna", confirman a EL ESPAÑOL fuentes diplomáticas. Como tercero en discordia en la carrera por el Eurogrupo se sitúa el irlandés Paschal Donohoe, que está interesado en el cargo, explican las fuentes consultadas.

Desde la vicepresidencia económica no aclaran si Calviño tiene previsto o no presentarse a la jefatura del Eurogrupo. "De momento no hay novedades", explican a este periódico desde el ministerio. Centeno comunicará oficialmente a sus homólogos que no sigue en el cargo en el próximo Eurogrupo del jueves 11 de junio. Comenzará entonces la batalla para elegir a su sucesor.

"Mi mandato como presidente del Eurogrupo terminará el 13 de julio de 2020. El jueves, informaré a mis colegas del Eurogrupo de mi decisión de no presentarme a un segundo mandato, ya que el 15 de junio dimitiré como ministro de Finanzas de Portugal", ha escrito Centeno en su cuenta de Twitter. Su intención es ser nombrado nuevo gobernador del Banco de Portugal, según la prensa lusa.

Buena reputación en Bruselas

Calviño goza de muy buena reputación en Bruselas. Se la considera muy cualificada y solvente y también como la representante de la ortodoxia económica en el Gobierno de coalición de Pedro Sánchez con una fuerza de izquierda radical como Podemos. Además, conoce a la perfección la maquinaria de la UE puesto que trabajó durante 8 años como alta funcionaria de la Comisión Europea, los cuatro últimos como directora general de Presupuestos.

A su favor juega también el equilibrio entre las diferentes familias políticas en el reparto de los altos cargos de la Unión Europea. Los socialistas quieren conservar la presidencia del Eurogrupo y para ello Calviño es la candidata mejor posicionada. Gramegna pertenece a los liberales, mientras que Donohoe es del Partido Popular Europeo.

Según esta misma lógica, le toca a un país del Sur mantener la presidencia del Eurogrupo, ya que Centeno sólo ha estado dos años y medio en el cargo, mientras que su antecesor, el holandés Jeroen Dijsselbloem, cumplió cinco años. El primer presidente permanente del Eurogrupo, el luxemburgués Jean-Claude Juncker, estuvo en el cargo ocho años.

Además, los ministros de Finanzas de la eurozona acaban de elegir al finlandés Tuomas Saarenheimo como presidente del Grupo de Trabajo del Eurogrupo, el órgano encargado de preparar las reuniones de los ministros. El contrapunto nórdico al Sur.

España, entre los más golpeados por la crisis

El principal argumento en contra de Calviño es que España va a ser, junto con Italia, el país más golpeado por la crisis del coronavirus -donde más se va a disparar el déficit y la deuda- y el que necesitará más ayuda de la UE para la reconstrucción. Una posición que complica que la vicepresidenta pueda ejercer como árbitro en el Eurogrupo, el foro en el que se discuten muchas de estas cuestiones.

Este fue también el principal problema con el que chocó el entonces ministro de Economía, Luis de Guindos, cuando se presentó al Eurogrupo en julio de 2015. Su candidatura fue derrotada entonces por la de Dijsselbloem, aunque más tarde consiguió ser elegido vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), cuando España ya volvía a crecer a ritmo de crucero.

En todo caso, el influyente periódico alemán Frankfurter Allegemeine Zeitiung también sitúa a la vicepresidenta en la lista de favoritos para suceder a Centeno en un reportaje a principios de mayo. De ser elegida, Calviño no tendría que dejar el Gobierno, ya que la presidencia del Eurogrupo no es un cargo a tiempo completo y se exige que el elegido sea ministro de Finanzas en su país.

El presidente del Eurogrupo tiene como principales responsabilidades fijar la agenda de las reuniones y buscar consensos entre los ministros de Finanzas de la eurozona a la hora de coordinar las políticas económicas o responder a las crisis.

Durante el mandato de Centeno, la decisión más importante ha sido el plan de rescate de 540.000 millones de euros aprobado a principios de abril en respuesta al Covid-19. La principal queja contra el portugués ha sido que no era bastante asertivo a la hora de acelerar la toma de decisiones.

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