Bruselas

Los ministros de Finanzas de la eurozona han concretado este viernes las condiciones del rescate blando que ofrecen a los países más golpeados por la crisis del coronavirus, como España e Italia. Se trata de una línea de crédito preventivo del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) del 2% del producto interior bruto de los países beneficiarios, que en el caso de España supondría 24.000 millones de euros. Para Italia, el otro país para el que se ha pensado este instrumento, la ayuda ascendería a 36.000 millones.

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Las condiciones que se han acordado tras muchos tiras y afloja son muy favorables. Los préstamos se concederán a coste casi cero (a día de hoy, el tipo de interés sería del 0,1% más un 0,25% de comisión de apertura) y con un vencimiento a 10 años. No habrá programas de ajuste macroeconómico ni visitas de los 'hombres de negro' de la troika. La única condición es que el dinero se destine a a financiar gasto sanitario "directo e indirecto" relacionado con el Covid-19.

Esta línea de crédito especial del MEDE para la pandemia está abierta en potencia para todos los Estados miembros. El Ejecutivo comunitario ya ha dictaminado que todos los países cumplen los criterios para acceder a la ayuda, en particular que su deuda es sostenible a medio plazo. La dotación total del instrumento es de 240.000 millones de euros, tal y como ya acordó el Eurogrupo del 6 de abril.

Esa es la cantidad que se gastaría si piden la ayuda todos los Gobiernos, una hipótesis que nadie considera. De hecho, se trata de un instrumento concebido para que España e Italia, los países más golpeados por la pandemia, no tengan problemas para financiarse. Las primas de riesgos de ambos países están de momento bajo control gracias a la compra masiva de deuda por parte del Banco Central Europeo (BCE), aunque el Tribunal Constitucional alemán acaba de cuestionar su legalidad.

El acuerdo de este viernes en el Eurogrupo todavía tiene que ser ratificado por los parlamentos nacionales de algunos países como Holanda y por el consejo de gobernadores del MEDE, algo que está previsto que ocurra el próximo 15 de mayo. A partir de ese momento, los Estados miembros que así lo deseen ya podrían pedir asistencia financiera.

No hay efecto estigma

¿Recomendaría a los países cuyos costes de financiación han subido pedir ayuda al MEDE y poder liberar recursos para otras partidas? "Es decisión soberana de cada Estado miembro decidir si desean solicitar este apoyo", ha afirmado el presidente del Eurogrupo, el socialista portugués Mário Centeno.

"Este instrumento tiene condiciones de financiación muy favorables tanto por lo que se refiere al vencimiento como a los tipos de interés", ha resaltado Centeno. "Además, no supone ningún estigma para ningún país: está disponible para todos, las condiciones para acceder están estandarizadas y no hay vigilancia de la troika. Es muy importante subrayar esto en este momento", asegura.

"El Eurogrupo recuerda que el único requisito para acceder a la línea de crédito será que los Estados miembros de la eurozona que pidan ayuda se comprometan a utilizarla para financiar costes directos e indirectos sanitarios, de tratamiento y de prevención debidos a la crisis del Covid-19", subraya la declaración aprobada por los ministros.

Además, los comisarios Valdis Dombrovskis y Paolo Gentiloni han escrito una carta al Eurogrupo en la que dejan claro que no habrá troika ni programa de ajuste y que la vigilancia trimestral de Bruselas se limitará a verificar que el dinero se ha destinado efectivamente a gasto sanitario. Para solicitar ayuda, los Estados miembros deberán presentar a la Comisión únicamente una estimación del gasto sanitario del coronavirus.

El director del MEDE, Klaus Regling, ha explicado que el fondo de rescate sólo aplicará un recargo anual de 10 puntos básicos a los préstamos para el coronavirus. Dado que el MEDE se financia ahora al 0% en los mercados, el tipo de interés de los créditos se situaría ahora en el 0,1%, aunque puede subir si las condiciones financieras del MEDE empeoran.

España descarta ahora el rescate

La portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, ha vuelto a repetir este viernes que España no se plantea de momento pedir ayuda del fondo de rescate de la UE. "Nos parece bien que exista el instrumento del MEDE, pero en estos momentos el Gobierno de España está encontrando buena acogida en los mercados", ha dicho en rueda de prensa.

Por su parte, la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, ha escrito en Twitter que la decisión de este viernes "es un paso más en la buena dirección para la zona euro". Además del efecto estigma, el problema para España de este instrumento es que se trata de un préstamo que aumenta su ya abultado nivel de deuda.

El Gobierno de Pedro Sánchez sigue pidiendo a la UE un fondo de reconstrucción de 1,5 billones de euros que funcione a base de subvenciones y no de créditos para resolver este problema. La Comisión Europea prepara una propuesta para crear este fondo a partir del presupuesto plurianual de la UE, pero su presentación se ha retrasado por la complejidad del instrumento y las discrepancias entre los Estados miembros.

Tampoco el primer ministro italiano Giuseppe Conte parece de momento dispuesto a pedir un rescate blando a la UE. El MEDE se ha convertido en un instrumento tóxico en la política italiana ya que se asocia a un sometimiento a los dictados económicos de Bruselas y Berlín. Puede darse la gran paradoja de que al final ningún país pida ayuda al fondo de rescate pese a lo difícil que ha sido lograr este acuerdo.

De momento, esta línea de crédito especial para la pandemia podrá solicitarse hasta el 31 de diciembre de 2022, lo que significa que el Eurogrupo cree que la resaca de la crisis durará al menos dos años. Al tratarse de una línea preventiva, un Estado miembro puede pedirla y no gastarla: la disponibilidad inicial sería de 12 meses, prorrogable otro año.

Del rescate de emergencia de 540.000 millones de euros que aprobó el Eurogrupo en abril, la línea de crédito del MEDE es el primer instrumento que estará ya plenamente operativo. Los ministros de Finanzas todavía deben concretar los detalles finales de la garantía paneuropea de 200.000 millones del Banco Europeo de Inversiones y del fondo de 100.000 millones para ERTE. Los líderes de la UE han pedido que todas estas medidas de emergencia estén operativas para el 1 de junio.

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