El llamado 'impuesto a los ricos' que el vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, quiere aprobar en España para financiar la "reconstrucción" tendría un impacto negativo en el PIB a medio plazo y no sería una panacea para reducir la pobreza, según las conclusiones de un estudio elaborado por la consultora Freemarket Corporate Intelligence.

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En función de la articulación de ese tributo -que no está vigente en los países de nuestro entorno- el impacto negativo en el PIB a 10 años vista sería de entre medio punto (con un tipo del 1%) y hasta cerca del 6% (con un tipo del 3%).

"El impacto depresor sobre la tasa de ahorro y de inversión agudizaría aún más la trayectoria recesiva de la economía nacional, reduciendo la recaudación fiscal. Fomentaría la salida de capital financiero y humano de alto valor añadido, ya que las personas afectadas por ese tributo tienen una elevada movilidad geográfica y no supondría cambio significativo alguno a mejor para los españoles con mayores problemas económicos", advierte el informe al que ha tenido acceso este periódico. 

Entre otros ejemplos, analiza el experimento del impuesto a las fortunas que Francia implementó en 2002 bajo la presidencia de François Hollande y que ha sido derogado recientemente por el Gobierno de Emmanuele Macron. El tributo "provocó una masiva salida capitales y de personas, una sensible pérdida de empleo y, en última instancia, una caída neta de los ingresos fiscales".

Trasladado a España, ese impuesto recaería en unos 979.000 españoles 'ricos', con un patrimonio superior al millón de euros. Se trata de las 'fortunas' que están en el punto de mira de este impuesto que no existe en nuestros países vecinos por estar considerado como confiscatorio. De media -aunque con grandes diferencias en función del grado de riqueza- esos 'ricos' tendrían que pagar al fisco 11.236 euros más al año, según las estimaciones de la consultora que preside Lorenzo Bernaldo de Quirós.

Así se recaudarían los 11.000 millones de euros que Unidas Podemos quiere reunir para repartir entre 12 millones de españoles en riesgo de pobreza. Esto equivaldría a establecer a una 'paga' de 916 euros anuales, unos 76 euros al mes para esos ciudadanos.

Fuente: Freemarket Corporate Intelligence

Con estos números sobre la mesa, el documento titulado Un impuesto contra los ricos concluye que el impacto de la tasa en la redistribución de la riqueza no es el prometido por sus defensores.

Tributo ineficiente

"La tributación sobre la riqueza constituye un medio muy ineficiente tanto para incrementar la recaudación, como para mejorar la posición de los individuos ubicados en los percentiles más bajos", recuerda el documento.

Pero, además, advierte, que conseguir ese objetivo solo sería posible una única vez. Para ello, sería necesario aprobar el impuesto "por sorpresa" y de manera "temporal", es decir, una sola vez y con la "promesa creíble" de que no volvería a aprobarse nunca más una tasa de estas características. De no ser así, la fuga de dinero que se pondría en marcha por los movimientos de las grandes fortunas para esquivar el tributo haría imposible llegar a esa recaudación.

Sin embargo, esto ya no es posible por razones obvias. La principal es que Unidas Podemos ha anunciado el impuesto y los potenciales afectados ya están preparando con sus asesores planes para mover su capital de manera ágil en caso de que la medida tenga visos de salir adelante.

Uno de los motivos por los que los países de nuestro entorno han suprimido este tipo de impuestos es que penaliza el ahorro justo ahora que el déficit de la Seguridad Social aconseja más que nunca fomentar el ahorro para la jubilación.

Se da la circunstancia de que, como recuerda el documento, en España los ricos son menos ricos que en otros países del mundo. El 91.8% de esas fortunas, tiene un patrimonio de entre 895.000 euros y 4,47 millones de euros. Se trata de un porcentaje superior a la media global del ránking de fortunas que Credit Suisse elabora para radiografiar a los que más tienen y que se sitúa en el 87%.

Mientras, por encima de ese umbral, solo se situarían un 8% de los ricos españoles, frente al 13% de la media mundial. El grueso del impuesto recaería -al menos, en su diseño- en los que más tienen, esto es, 61 personas que acumulan una fortuna superior a 447,7 millones de euros.

La brocha gorda con la que se han elaborado los números para abrir este debate hace que tampoco encajen las cifras de la recaudación sobre PIB.

El estudio recuerda que cuando se afirma que el impuesto bautizado como 'tasa para la reconstrucción' recaudará 11.000 millones de euros en 2020, equivalentes al 1% del PIB, en realidad, está considerando que el PIB caerá este año casi un 12%, frente a la contracción del 9,2% prevista en el cuadro macroeconómico del Ejecutivo.

Un ejemplo de la poca consistencia de los números que se están manejando para abrir este debate y hacer frente a la peor crisis económica desde la Guerra Civil.