Bruselas

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha vuelto a alejar las perspectivas de un recorte de tipos de interés -que se encuentran en máximos históricos del 4,5%- al resaltar que todavía no tiene suficiente seguridad en que la inflación disminuya pronto y de forma sostenible hasta el objetivo del 2%. Una bajada prematura del precio del dinero tendría efectos contraproducentes, ha avisado.

En una comparecencia ante el comité de Asuntos Económicos de la Eurocámara, Lagarde ha resaltado que "los datos más recientes confirman el proceso de desinflación en curso". Tras el 2,8% registrado en enero, la presidenta espera que la inflación siga bajando de forma gradual a lo largo de 2024 a medida que el impacto de los shocks alcistas pasados se desvanezca y el aumento de tipos haga efecto.

Al mismo tiempo, la banquera francesa ha vuelto a insistir en que todavía es prematuro hablar de un recorte de tipos. "Tenemos confianza en que nos estamos dirigiendo hacia el 2% a medio plazo sin demora. Pero necesitamos más certidumbre, y todavía no la tenemos en este momento, para estar seguros de que (la bajada de inflación) sea sostenible", ha insistido.

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"No queremos correr el riesgo de que (la caída de inflación) se revierta, porque eso sería despilfarrar todo lo que hemos hecho y nos obligaría a tener que tomar todavía más medidas. Necesitamos estar más seguros. Y esa confianza vendrá de los datos que vamos a continuar recibiendo, recogiendo y diseccionando para garantizar que vamos en esa dirección", argumenta Lagarde.

La presidenta ha repetido que uno de los factores que más le preocupan ahora son las subidas salariales, que se están convirtiendo en un factor de inflación cada vez más importante.

"El crecimiento de los salarios sigue siendo fuerte y se espera que se convierta en un motor cada vez más importante de la dinámica de la inflación en los próximos trimestres, lo que refleja la tensión en los mercados laborales y las demandas de los trabajadores de compensación por la inflación", ha apuntado Lagarde.

"El rastreador salarial prospectivo del BCE sigue señalando fuertes presiones salariales, pero los acuerdos indican cierta estabilización en el último trimestre de 2023. Las presiones salariales para 2024 dependen particularmente del resultado de las rondas de negociaciones en curso o futuras que afectan a una gran parte de los trabajadores de la zona del euro", explica la presidenta.

"Estamos en un proceso de desinflación, lo estamos viendo. Pero todavía no tenemos suficientes pruebas para tener bastante confianza en que alcanzaremos nuestro objetivo del 2% de forma sostenible. Nos costará más datos, más tiempo, porque vamos a decidir reunión a reunión basándonos en los datos que nos lleguen", insiste Lagarde.

"Lo último que querría es tomar una decisión precipitada, ver que la inflación vuelva a subir y tener que tomar más medidas", ha zanjado la presidenta.