Gestoras de fondos y aseguradoras no han tardado en reaccionar al 'spending review' publicado este miércoles por la AIReF, en el que la institución aboga por reformar -que no eliminar como pretende el Gobierno- las ventajas fiscales cuando se invierte en planes de pensiones. En un extenso comunicado, la patronal del sector, Inverco, defiende el papel de este producto como fórmula de ahorro para completar la pensión pública, coincidiendo con AIReF en la necesidad de reformular su fiscalidad

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Para empezar, defienden que "el actual tratamiento fiscal de los planes de pensiones debe mejorarse, pues si bien el tratamiento de las aportaciones es similar al estándar internacional, el de las prestaciones demanda una sustancial mejora que aproxime el atractivo fiscal del ahorro previsión en España al de otros países europeos".

En este sentido, indican que el tratamiento fiscal actual de las aportaciones tampoco puede tacharse de regresivo, "ya que el hecho de que las mayores reducciones en el IRPF se asocien a las rentas más altas es consecuencia de la progresividad de la tarifa, de modo que al tener un impuesto de carácter progresivo, las reducciones necesariamente son mayores a mayor tipo marginal, aunque también lo son las prestaciones en el momento de la jubilación".

Desde Inverco recuerdan, además, que en el momento de la aportación hay reducción en base imponible del IRPF, pero en el momento de la jubilación se tributa al marginal, no solo por las aportaciones (que fueron objeto de reducción en el IRPF), sino también por los rendimientos generados (que en plazos de 20-30 años de ahorro pueden suponer más del 50% del patrimonio acumulado).

"En España los incrementos de patrimonio tributan en todos los productos financieros como rendimiento del ahorro (al 19%, 21% ó 23%), salvo los derivados de los Planes de Pensiones, que lo hacen al marginal. Esta anomalía debería corregirse", insisten.

Propuestas para una mejora fiscal

Pese a no estar de acuerdo con los datos de la AIReF, la patronal de las gestoras sí coincide con el mensaje clave para el Gobierno: no hay que eliminar los incentivos fiscales a los planes de pensiones, sino mejorarlos.

En este sentido, Inverco realiza una serie de propuestas que lleva tiempo defendiendo para favorecer esa 'revolución' fiscal en este producto y, a su vez, incentivar el ahorro privado de cara a completar la pensión pública. Para empezar, solicita incentivar el segundo pilar (planes de empleo), "incorporando sistemas de autoafiliación de demostrado éxito internacional y recuperando para las empresas los incentivos que, a pesar de las Recomendaciones del Pacto de Toledo, se han ido derogando"

Entre otros, la deducción del 10% en el Impuesto sobre Sociedades por aportaciones al plan de pensiones de los empleados, con el límite salarial de 27.500 euros anuales (en 2006), o la no inclusión de las aportaciones realizadas por la empresa a en la base de cotización a la Seguridad Social (en 2012).

Por otro lado, aboga por incentivos en el tercer pilar, para no dejar atrás a aquellos que no puedan, por su condición laboral, ahorrar mediante planes de empleo (autónomos, trabajadores a media jornada, etc). Desde Inverco recuerdan que en España, según la OCDE, el 57% del empleo es “no estándar” (trabajadores que no trabajan por cuenta ajena y cuyo contrato no es a tiempo completo). Esto implica que si solo se fomentan los planes de empleo, dejando fuera a los del sistema individual, se dejaría fuera a casi 6 de cada 10 trabajadores.

¿Solo para rentas altas?

Inverco también contradice a la AIReF al asaegurar que más de 8 millones de partícipes se benefician del diferimiento de impuestos por aportaciones a planes de pensiones, "cada una en un nivel que, dentro de los límites legales, se relacionan con el de sus ingresos, no siendo sólo un producto para rentas altas".

En concreto, y amparandose en datos de la Agencia Tributaria, aseguran que el 51,3% de los aportantes a planes de pensiones ganan menos de 30.000 euros y el 72%
ganan menos de 42.000 euros. Uno de cada cuatro aportantes ganan menos de 18.000 euros, y el 72% menos de 42.000 euros brutos anuales.

Sólo el 9,2% de aportantes ingresan más de 72.000 euros al año. Unos datos que contrastan con los ofrecidos este mismo jueves por la AIReF, que señala que son las rentas altas las que más aportan a este tipo de producto.