Bruselas

De momento, la industria cultural europea respira aliviada. Bruselas ha dejado al sector audiovisual, la música y los libros electrónicos fuera del reglamento contra el bloqueo geográfico presentado este miércoles. La norma, cuyo objetivo es fomentar el comercio electrónico y crear un mercado digital único, prohíbe la discriminación de los clientes en las compras por internet basada en la nacionalidad o en el lugar de residencia. El Ejecutivo comunitario justifica la exclusión de la industria cultural porque trabaja con contenidos protegidos por derechos de autor.

 

Pero el sector teme que este trato diferenciado sea sólo una tregua. Que la Comisión presente en los próximos meses nuevas iniciativas que considera perjudiciales para facilitar el acceso sin fronteras a contenidos digitales. Alega que cualquier medida en este sentido destruiría su modelo de negocio y la diversidad cultural europea. Y defiende preservar el actual sistema de licencias territoriales exclusivas y diferentes en cada estado miembro para garantizar su financiación. 

 

Estos son los principales argumentos de cada sector cultural contra el fin del bloqueo geográfico en las compras por internet:

 

El cine

 

En el caso del cine y otras obras audiovisuales, la exclusividad territorial juega un papel determinante a la hora de obtener financiación. En muchos casos, ésta depende de la venta previa de los derechos exclusivos de distribución en cada país de la UE. Si el contenido no es exclusivo y los usuarios pueden acceder a la misma película en otro estado miembro a un precio inferior, el valor de las licencias caerá, alega la industria.

 

Según un estudio presentado en el último festival de Cannes, la supresión de las barreras nacionales que persigue Bruselas provocaría a los productores pérdidas por valor de 8.200 millones de euros al año. Pero también tendría un impacto negativo sobre los consumidores de 9.300 millones, debido sobre todo a la subida de precios. La realización de películas locales caería un 37%, lo que supondría una amenaza para la diversidad cultural. “Los efectos serían desastrosos”, señalan fuentes del sector, que piden no ser identificadas para no enfrentarse abiertamente a la Comisión.

 

La televisión

 

Las cadenas de televisión se encuentran en una situación similar a la de los productores de cine. El caso más destacado es el de la comercialización de los derechos de acontecimientos deportivos, cuyo valor difiere enormemente según el estado miembro de que se trate. Por ejemplo, los derechos de transmisión de la Premier League tienen un valor de 1.000 millones de libras (alrededor de 1.300 millones de euros) en Reino Unido. Pero en los otros 27 países miembros, su valor combinado no llega a 150 millones de euros, es decir, apenas el 10%. Adquirir los derechos de la Premier League para Bélgica cuesta menos de 10 millones.

 

Así, una cadena belga puede comercializar por 15 euros al mes un paquete que incluya la Premier League, la Budesliga o la Liga española. Sin embargo, en Reino Unido, sólo la Premier League cuesta ya unos 50 euros. Si se elimina el bloqueo geográfico y se permite a los consumidores británicos comprar el fútbol en Bélgica, se destruye este modelo de negocio. Si no quiere suicidarse, la única opción que le quedaría a la Premier League es dejar de vender sus derechos en el resto de países de la UE, lo que supondría un perjuicio a los consumidores, alega la industria.

 

La música y los libros electrónicos

 

Mientras que el sector audiovisual está totalmente excluido del reglamento sobre bloqueo geográfico, algunas de sus disposiciones sí se aplican a la música, los libros electrónicos y los videojuegos. Estos sectores ya no podrán bloquear el acceso a sitios web de otros países ni redirigir automáticamente a los consumidores al sitio nacional sin su consentimiento previo. Eso aumentará la transparencia de precios, alega Bruselas. En cambio, tanto los vendedores de música como los de ebooks podrán seguir discriminando a los clientes en materia de precios según su nacionalidad o lugar de residencia.

 

El Ejecutivo comunitario tiene previsto realizar un análisis de impacto y, según su resultado, no descarta extender la prohibición del bloqueo geográfico a la música y los libros electrónicos en 2019. “Ampliar el reglamento sobre el bloqueo geográfico a servicios cubiertos por derechos de autor crearía un obstáculo para la actividad transfronteriza y sería un duro golpe para la diversidad cultural”, ha dicho Helen Smith, la presidenta ejecutiva de Impala, la asociación que agrupa a las compañías de música independientes de la UE.

 

Tanto el sector musical como el de los libros electrónicos alegan que su desarrollo se basa en el contacto y la adaptación a los mercados locales, con condiciones y precios muy diferentes. El fin del bloqueo geográfico significaría una subida de tarifas en los estados miembros donde son más bajas y tendría un impacto negativo en la diversidad cultural europea.

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