Inteligencia artificial.

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La tribuna

¿Hay que ganar la carrera de la inteligencia artificial?

16 mayo, 2022 03:10

La carrera por la inteligencia artificial acapara los titulares y la narrativa rara vez varía: En el escenario mundial, se trata de la innovación de Estados Unidos frente a la velocidad de China. En las empresas, los directivos de todo tipo de organizaciones están encantados con la perspectiva de ganar la carrera de la IA. Algunos creen que es sólo cuestión de una mayor inversión y unos ligeros ajustes en sus políticas.

Pero, ¿la inteligencia artificial es una carrera que hay que ganar?

Una carrera es una prueba para determinar quién es el más rápido en cubrir un recorrido determinado, con una salida y una meta definidas al inicio. Los obstáculos son idénticos para los competidores porque, por supuesto, una carrera debe ser justa, con las mismas reglas para todos.

Si llegas primero, has ganado. El ganador acepta el trofeo, se hace fotos, sale en todos los medios… y una entrada en Wikipedia a perpetuidad. Tomemos el caso de la primera carrera de vehículos celebrada en Estados Unidos en 1895. Participaron seis vehículos motorizados, cuatro coches y dos motocicletas, y corrieron de Chicago a Evanston y vuelta. La carreta motorizada de Frank Duryea ganó la carrera, y un coche Benz quedó en segundo lugar. Duryea llegó a fabricar 13 coches, toda una hazaña en aquella época, pero hoy, en todo el mundo, seguimos conduciendo coches Benz. Algunos viajes en la vida van más allá de los hitos a corto plazo…. Y estoy convencido de que el uso de la inteligencia artificial por parte de las organizaciones está en una línea similar.

Revisemos la idea de una carrera en el contexto de la IA en una organización. La inteligencia artificial es una capacidad que nos permite realizar nuestras tareas más importantes mejor que antes. Puede ayudar a hacer recomendaciones a nuestra fuerza de ventas sobre la siguiente mejor acción para un cliente, identificar defectos en la planta de fabricación, optimizar mejor el inventario en la cadena de suministro e interpretar imágenes y texto como lo hacen los humanos. Y, en muchos casos, aumentamos nuestras capacidades utilizando muchos algoritmos de código abierto que están disponibles para todos.

La IA no es una tecnología singular de la que seamos dueños individualmente porque hayamos llegado primero. Si encontramos formas ingeniosas y novedosas de predecir, eso no significa que otros no puedan encontrar también métodos más inteligentes. En algunos casos, la inteligencia artificial puede ser un producto que nosotros diseñemos primero, y quizás incluso patentemos, pero el hecho de haber llegado primero no impide que otros lo hagan también. A medida que aumenta la proliferación digital, el estado de lo posible es bien conocido por todos. No es ningún secreto que los pedidos en línea y la recogida en la calle se alimentan de la IA. Los algoritmos reales, cómo se almacenan y utilizan los datos, pueden ser un secreto comercial, pero el caso de uso no lo es.

No hay un punto final, ni una línea de meta. Como facilitador, la IA tiene que seguir mejorando. Los procesos siguen evolucionando. El objetivo de la inteligencia artificial es imitar la inteligencia humana y ayudarnos a ser mejores. A medida que los clientes y los mercados evolucionan, las organizaciones deben ser creativas y seguir perfeccionándose para seguir siendo competitivas. Algunos argumentan que con aplicaciones específicas de esta tecnología, como los coches autónomos o, más ampliamente, los sistemas autónomos, existe un incentivo económico para terminar primero o cerca de la cima. Puede ser y, de hecho, hay cierta gloria y estatus de líder por ser el primero en vencer al campeón humano de Go u otros retos igualmente desalentadores, pero eso no impide que otros trabajen para mejorar sus capacidades en las tareas cotidianas que pueden beneficiarse de la IA.

Así pues, identificad vuestros problemas más importantes que pueden beneficiarse de la inteligencia artificial y encontrad la forma de mejorar. Vuestra carrera es la forma actual de hacer las cosas.

***  José Ramón Barriocanal es CEO de Kabel.

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