Madrid

El PERTE Chip es uno de los proyectos más ambiciosos del Gobierno español, con 12.250 millones de euros de dotación, procedentes de los fondos europeos de recuperación. Su objetivo es tan ambicioso como ilusionante: atraer a nuestro país inversiones de la industria de semiconductores, en concreto, de fábricas de chips que nos liberen de la dependencia de Taiwán y las cadenas de suministro globales.

Sin embargo, tras casi dos años desde el anuncio de este plan por parte de Pedro Sánchez, los resultados son muy tímidos. En julio, la estadounidense Broadcom anunció la construcción de una fábrica de chips 'back-end' en nuestro país, con una inversión de 920 millones de euros, de la que no se ha vuelto a saber nada desde entonces. Cisco anunció antes un centro de diseño de semiconductores en Barcelona e Intel, el coloso del sector, afianzó una alianza estratégica con el Barcelona Supercomputing Center con una inversión comprometida de 400 millones en diez años.

Precisamente esta última compañía ha sido noticia en varias ocasiones por sus nuevas instalaciones en Europa, con las que pretende diversificar y potenciar su capacidad de producción en todo el mundo. En el Viejo Continente, Intel ha modernizado su planta de Irlanda hasta convertirla "en la más avanzada de la región", ha comenzado la construcción de una megafactoría en Alemania (que estará operativa en 2026 o 2027) y ha comprado una planta ya funcional en Polonia. Sin embargo, nuestro país no está en su hoja de ruta para levantar una de estas instalaciones.

[Preguntas, respuestas y varias aclaraciones sobre el PERTE Chip]

"No se toman decisiones sobre una nueva fábrica en un par de meses, esto se trata de interceptar las ventanas de desarrollo a medio plazo", explica Norberto Mateos, director general de Intel en España. En rueda de prensa, el ejecutivo descarta la construcción de una fábrica en nuestro país al calor del PERTE Chip, pero reconoce conversaciones con el Gobierno para colaborar en otras capas de actividad.

"Continuamos hablando con el Gobierno sobre potenciales iniciativas y aplicaciones. El PERTE Chip ofrece una gran amplitud sobre cómo colaborar más allá de poner una fábrica", explica a preguntas de D+I - EL ESPAÑOL, antes de anticipar: "Ojalá que el próximo año tengamos algo que comentar al respecto".

Europa, en un segundo plano de la esfera global

La relevancia de este debate, y la falta de interés por situar una de estas plantas en territorio patrio, no es baladí. España carece de ninguna fábrica de semiconductores de un tamaño relevante, lo cual agrava la ya de por sí negativa posición europea en este terreno.

De hecho, Europa ha pasado de ser el fabricante del 44% de los semiconductores del mundo en 1990 a representar solo el 9% en la actualidad. Las previsiones tampoco son optimistas, de acuerdo con los datos de 2021 de la Asociación de la Industria de Semiconductores (SIA, por sus siglas en inglés), en 2030 ese porcentaje descenderá hasta el 8%, una década en la que se consolidarán actores como China (24% del total en 2030), Taiwan (21%) o Corea del Sur (19%) como los principales fabricantes de chips del mundo.

De ahí que surgiera el PERTE Chip, que lo hizo en el marco de la Ley Europea de Chip (Chips Act), anunciada a finales de 2021 por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Una propuesta que aspira a que, en 2030, el 20% de la producción mundial de este tipo de componentes se produzca en nuestro continente.