Málaga

La suya es una carrera de fondo por y para la digitalización, hasta brillar con luz propia. Rocío López, ingeniera de telecomunicaciones por la Universidad Carlos III de Madrid, comenzó su carrera profesional en varias consultoras del actual grupo Capgemini, como Sogeti o Altran, antes de incorporarse en 2008 al banco neerlandés ING.

En esta entidad ha pasado de ser una arquitecta de software más a la responsable de arquitectura para la banca de pymes, a comandar el desarrollo de la solución de pagos TWYP o a ser la responsable global de desarrollo, desde los Países Bajos. Esa era su carrera hasta septiembre de 2022, cuando el consejero delegado del banco en España, Ignacio Juliá, la llamó a filas para convertirse en la nueva CIO de la firma para la península ibérica.

"La tecnología es la parte estructural del banco. Nosotros, a nivel de tecnología, formamos parte desde la ideación de los productos y servicios que ofrecemos a nuestros clientes. Apostamos por la tecnología y la digitalización de nuestros procesos y por el uso de la tecnología en la toma de decisiones", explica Rocío López en entrevista con D+I - EL ESPAÑOL. "No somos un factor de costes como en otras empresas, sino que somo un 'partner' del negocio".

No son palabras vacías ni un discurso al uso: ING está abordando una de las transformaciones tecnológicas más profundas y ambiciosas de todo el sector bancario. El predecesor de López, Enrique Ávila, lanzó al respecto un reto, desmantelar sus dos centros de datos en 2024, llevando la información crítica de la entidad a una nube privada y, el resto, a la nube pública. Un proceso que no sólo consiste en mover las cargas de trabajo de un lugar a otro, sino que implica la redefinición de procesos y la modernización de las distintas aplicaciones y sistemas con que funciona esta enseña con cuatro millones de clientes en nuestro país.

"Partimos de grandes arquitecturas monolíticas que han ido evolucionando a lo largo de los años. Por ello seguimos avanzando en nuestra estrategia de modernización para asegurarnos de que tenemos las capacidades y servicios relevantes y con la agilidad que requieren nuestros clientes y el entorno en que nos movemos", introduce Rocío López.

"Así se entiende nuestra migración a la nube, comenzando por la parte privada y en el marco temporal de dos años que nos habíamos marcado. Y esto es tan sólo el primer paso, porque tenemos la intención de que ir hacia esa nube híbrida que nos permita aprovechar la flexibilidad y la mayor innovación que proporciona el 'cloud' público", añade durante nuestro encuentro en DES 2023.

Aclara la CIO, eso sí, que la operativa bancaria permanecerá siempre en la nube privada, dentro del perímetro más íntimo de ING, usando a los hiperescalares para manejar los datos no sensibles. Modernización, sí, pero con sentido común y con las debidas precauciones.

Modularidad en el avance digital

Dentro de ese impulso transformador, el concepto de modularidad forma parte esencial del discurso de Rocío López y su equipo. Y no hay mayor modularidad que la que traen consigo los contenedores, en ese ejercicio de abstracción que facilita la modernización tecnológica que tanto ansía ING.

"Partimos de un estándar de facto en el uso y gestión de contenedores, que nos proporcionan una gran agilidad, flexibilidad y autonomía. Por ejemplo, desarrollamos una funcionalidad única, que nos permite desplegar automáticamente una serie de servicios en contenedores. Muchas de las aplicaciones están relacionadas entre sí y no es tan sencillo moverlas a los nuevos entornos, pero con esta concepción modular y con contenedores nos facilita mucho el movimiento a la nube", detalla la CIO del banco.

La importancia del dato y la inteligencia artificial 

Estos pasos hacia una nueva etapa digital dentro de ING no sólo persiguen modernizar la infraestructura subyacente para ganar en agilidad o reducir costes operativos. Hay otro motivo de peso detrás de toda esta acción: aprovechar mejor el valor de la ingente y valiosísima cantidad de datos que maneja un banco.

"Tenemos muchos datos y es fundamental su aprovechamiento. Tenemos capacidades para gestionar que el dato esté donde tiene que estar y que podamos explotarlo, trabajarlo y sacar información relevante que luego revertimos en nuestros clientes, por ejemplo con una mayor personalización de las comunicaciones", indica la ejecutiva. "Contamos con una estrategia, respetuosa con la legislación, en la que analistas, científicos e ingenieros de datos se encargan desde la gestión de la información a la creación de modelos y la propia gobernanza e integridad del dato".

Esos datos facilitan, de hecho, la configuración de nuevos escenarios de contacto entre la entidad y sus clientes. Aunque ahora ya cuenta con una nutrida red de oficinas físicas, ING nació en España como un banco eminentemente remoto; un ADN que perdura en la actualidad. Sólo que cambiando el teléfono por las aplicaciones móviles y nuevos formatos como los chatbots, tan en auge en los últimos tiempos tras la irrupción de la inteligencia artificial generativa y ChatGPT.

"Nosotros usamos chatbots y un amplio rango de herramientas de inteligencia artificial para escuchar a nuestros clientes. Hemos ayudado en el diseño y la cocreación de muchos productos y servicios gracias a la información que obtenemos por estos canales", adelanta López. "También hemos incorporado la IA en toda la experiencia digital de finanzas personales, con modelos de categorización de transacciones que ayudan a nuestros clientes a saber mejor cuál es su situación financiera".

También a nivel interno, en las capas que el consumidor no ve directamente, hay casos de uso de la inteligencia artificial: "La usamos para la prevención y detección del fraude o para el análisis de riesgo al otorgar un préstamo, automatizando la extracción y gestión de documentación. También contamos con automatización robótica de procesos (RPA) en la parte de operaciones".

Abordando la ciberseguridad

Si bien todo lo anterior es extraordinariamente relevante, nada de ello sería posible si los sistemas están caídos por un ciberataque. Por no hablar del impacto que tendría una intrusión en esas bases de datos tan potentes por parte de un delincuente. Por ello, la ciberseguridad es también un pilar estratégico para ING (y una preocupación constante para su CIO, Rocío López).

"La seguridad está presente desde el mismo diseño de cualquier funcionalidad. El equipo de seguridad se asegura de que todo cumpla los criterios que tenemos marcados desde el inicio, no revisándolo una vez ya desarrollado meses más tarde", reseña la directiva.

Un apuesta multidisciplinar en la que colaboran no sólo los 400 profesionales "de tecnología altamente cualificados" que configuran el equipo que dirige Rocío López, sino también las personas de negocio más cercanas al consumidor final. Un enfoque distintivo que, ya sea para garantizar la seguridad o para ser más innovadores, del que el banco hace especial gala.

El futuro digital de ING.

En 2024 comenzará una nueva etapa para ING en lo que a su transformación digital se refiere, con la configuración de un nuevo plan estratégico. Le preguntamos a Rocío López por los principales ingredientes de dicha hoja de ruta, que pasará por reforzar el talento de su equipo, la mentada ciberseguridad y, lo más importante, seguir atentos a cualquier tecnología que pueda suponer un impacto en su negocio. 

"No queremos quedarnos parados, sino que vamos a estar atento a todas las innovaciones que vayan surgiendo en los próximos cinco años para ver cómo nos podemos beneficiar de ellas", sentencia la CIO.