Una compañía como Google vive permanentemente en el punto y seguido, en el espacio de intersección entre tecnologías que alcanzan un nivel de consolidación y otras que asoman para seguir transformando el mercado. La actual entrega de los Diálogos #Somosmujerestech by Mastercard aborda el impacto social de este cambio continuo con María José Miranda, directora general de NetApp, y la directora general de Google, Fuencisla Clemares.

María José Miranda.-Realmente llama la atención de Google que, siendo la publicidad una parte fundamental de los ingresos, como usuario no te sientes invadido. 
Fuencisla Clemares.-La forma en que está diseñada la publicidad en el buscador es casi como un servicio adicional, y, de hecho, las búsquedas que enseñan resultados publicitarios son más relevantes que las que sólo enseñan resultados orgánicos. Para mí esa es parte de la magia y el secreto del éxito del modelo de monetización, porque la experiencia de usuario es otra cosa. En plataformas como Youtube siempre vamos midiendo cómo se comporta el usuario y modificamos los formatos para que sean lo menos intrusivos posible. 
MJM.-Habéis lanzado Google Home, un asistente virtual también nos puede crear una cierta dependencia, aunque obviamente dará beneficios. 
FC.-Ojalá. A mí no me gusta llamarle dependencia porque, si me hace la vida más fácil, lo voy a utilizar y el tiempo que gane lo podré dedicar a cosas que valoro más. Esperemos que genere mucha frecuencia de uso y podamos tener éxito.
MJM.-¿Y el coche conectado?
FC.-La misión del coche conectado a veces se olvida. Pensamos que usando la tecnología podemos evitar un montón de accidentes en carretera. El otro efecto es la ganancia de productividad, al sumar las horas que pasamos conduciendo y dejar que esto lo haga el coche. Si logramos que sea una realidad, la adopción será masiva, no me queda ninguna duda. 

"Vemos una gran diversificación de las big tech que amenaza el modo en el que hacemos la compra o el negocio tradicional banco de retail"rn 

MJM.-Aquí tendréis más competencia que con el buscador.
FC.-Tenemos competencia en todo. La gente busca hoy información de forma muy diferente, ya no sólo en Google. Lo que sí es importante es que queremos ir de la mano de los fabricantes de coches, ese es el camino. Esto es un software y los que saben hacer los coches son ellos.
MJM.-Se habla de inteligencia artificial, machine learning, deep learning… tengo la sensación de que no hay tanto de nuevo, porque la tecnología estaba, sino que lo nuevo es la economía, es decir, que aplicar ahora esas tecnologías se puede hacer factible y rentabilizar.
FC.-No tengo esa idea exactamente. La teoría del machine learning y el poder entrenar a las máquinas es cierto que hace tiempo que existe, pero hay varios elementos nuevos. El primero es el acceso a los datos,  muchas más cosas están conectadas. El segundo es la capacidad de computación, es importante que esos algoritmos que queremos que aprendan lo puedan hacer rápido. Y el tercer factor es cómo se ha desarrollado el deep learning. Lógicamente empieza a haber un entendimiento en las compañías de que todo esto supone una oportunidad muy fuerte. Estamos en un momento único.
MJM.-Estamos viendo una diversificación importante de las big tech que amenaza el modo en que compramos o el tradicional banco de retail. Eso destruye un tipo de trabajos, ¿qué hace Google para compensar esta pérdida de empleo?
FC.-Hay un debate profundo. Cuando analizas las últimas revoluciones hay muchos puestos de trabajo que han desaparecido, pero también otros muchos que se han creado. Esos nuevos puestos de trabajo necesitan de nuevas capacidades, y hay un gap importantísimo entre los empleos que solicitan las compañías y lo preparada que está la población. Hay que seguir invirtiendo en educación. Es fundamental que España sea emprendedora. Hemos abierto un campus en Madrid, el cuarto de la compañía, para conectar a todo el ecosistema de emprendimiento y acelerarlo. Tenemos ya 40.000 emprendedores registrados, y nos dicen que han creado más de 4.000 empleos y han levantado más de 100 millones de euros. Es el campus que más dinero ha levantado.
MJM.-¿Os costó vender a España?
FC.-Internamente hay que posicionar a España, y siempre lo decimos: según la regulación y las políticas que lance el Gobierno nos puede resultar más fácil o más difícil. Por ejemplo, ahora con la Digital Tax, si España avanza en esto, te puedes imaginar que cuando internamente proponemos iniciativas nos hacen muchas más preguntas. ¿Y seguro que hay que hacer más inversiones en España? 
MJM.-¿Qué opinas de la Digital Tax?
FC.-Tiene que haber una reforma fiscal porque las cosas han cambiado mucho y honestamente la legislación que tenemos en Europa se puede hacer mucho más transparente y homogénea y sencilla. Pero pensamos que se tiene que hacer en conjunto de la UE, y si es en el ámbito de la OCDE mucho mejor, y no que un país por libre toma una decisión. Pensamos que para España no va a ser beneficioso, lamentablemente. No es la mejor forma de abordarlo.
MJM.-Parece que Google da mucho a sus empleados. ¿Se trata de conseguir altos índices de satisfacción o de que trabajen más?
FC.-Probablemente hay de las dos caras. Aplicamos una visión holística y estratégica sobre cómo pienso en el espacio de una oficina, cómo lo diseño y qué tipo de beneficio le doy al empleado. En mercados donde la lucha por el talento es brutal puede ser un elemento diferencial.
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“Hay que analizar cómo trabajan las universidades su propio marketing, no abordando el segmento femenino para atraerlo a los estudios STEM”

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MJM.-¿Qué porcentaje de mujeres tenéis en Google?
FC.-En España, del total de la oficina un 43% son mujeres y en el equipo directivo estamos en paridad. A nivel global nos dividimos en dos grandes mundos: el tech, que es el de ingeniería y de producto, donde lamentablemente apenas superamos el 20% de mujeres, y luego tenemos un segundo mundo que llamamos non tech donde estamos al 50-50. En el mundo tech tenemos mucho menos talento al que atraer, porque ya en origen tenemos un problema. 
MJM.-En España hay muchas mujeres liderando tecnológicas. No es común ni en Europa ni en EEUU. Muchas veces me preguntan qué hacemos y no sé qué decir. 
FC.-Tengo una hipótesis. Todas estas empresas tecnológicas consideran la diversidad como un frente estratégico, han apostado por desarrollar entornos diversos, inclusivos y han puesto en marcha políticas para que esto suceda. Suelen ser compañías mayoritariamente americanas, donde de verdad creen en esto. Y, cuando lo haces, en España hay talento femenino muy bueno. En las empresas tech el entorno cultural es más amigable para las mujeres. 
MJM.-Es bastante habitual que las mujeres que lideramos empresas tecnológicas hemos sido promocionadas. 
FC.-No ha sido mi experiencia particular. Yo he cambiado de compañía, y siempre a positivo, incluso estando embarazada. Lo que sí es cierto es que cuando estás dentro tienes que tener tu plan para llegar ahí, tenerlo bien armado y buscar apoyos, igual que lo tiene que hacer un hombre. Pero las mujeres para eso son más naïf, menos proactivas y muchas veces se quedan en el camino.
MJM.-Esperemos a que nos lo reconozcan en lugar pedirlo.
FC.-Hace poco me tomaba un café con una compañera de McKinsey y me decía que le iba fenomenal y que esperaba que cuando llegase el momento de promocionar contaran con ella. Y le dije: O no, depende, ¿qué estás haciendo?, ¿le has dicho a tu jefe que quieres el siguiente puesto?, ¿con quién has compartido tus planes?, ¿hay gente que te apoya?  Y me dice: no lo he hablado con nadie, pero como estoy haciendo un buen trabajo entiendo que va a venir. Esta es la mentalidad que tenemos muchas veces las mujeres, y estamos en un entorno donde las cosas no funcionan así. Tenemos que saber cuáles son las reglas y jugarlas, y ahí muchas veces somos demasiado inocentes. 
MJM.-Cada vez hay menos chicas estudiando STEM. ¿Qué está pasando? 
FC.-Es un tema que nos preocupa muchísimo como compañía y a mí personalmente. Porque, cuando vemos el mundo que viene y las oportunidades que se abren en el mundo tecnológico, que el porcentaje de mujeres en carreras tecnológicas caiga nos parece un drama. Lo hemos estudiado mucho y hemos encontrado distintos temas a tocar: hay algo en cómo enseñamos las ciencias, las matemáticas y todas las materias más técnicas que probablemente hace que sean menos atractivas. Y luego hay un tema fundamental que tiene que ver con las propias universidades, cómo trabajan su marketing, creo que no están abordando el segmento femenino en ninguno de esos aspectos. Además, las mujeres se sienten atraídas por carreras donde piensan que pueden tener un impacto social y parece que la tecnología no lo tiene, pero tiene muchísimo, pero hay que saber ponerlo en valor. Es un problema complejo.
MJM.-Muchas veces, cuando se habla de falta de mujeres en determinados puestos se habla de conciliación, pero pienso que es para mujeres y para hombres. ¿Los empleados masculinos de Google concilian igual que las mujeres?
FC.-En el tema de la conciliación es verdad que la mujer es más exigente y pone determinados límites y si no es que deja su carrera profesional. Y una vez introducimos medidas de conciliación, nos damos cuenta de que los hombres las utilizan tanto como las mujeres y les hace tan felices. 

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