Parte del equipo de Qilimanjaro, 'spin-off' surgida de la Universidad de Barcelona, el Barcelona SuperComputing Center (BSC) y el Instituto de Física de Altas Energías (IFAE).

Parte del equipo de Qilimanjaro, 'spin-off' surgida de la Universidad de Barcelona, el Barcelona SuperComputing Center (BSC) y el Instituto de Física de Altas Energías (IFAE).

Startups

Qilimanjaro logra las primeras aplicaciones prácticas que gestarán la computación cuántica del futuro

Los algoritmos y procesadores de la 'spin-off' ya se combinan con las plataformas informáticas actuales para acelerar los procesos productivos.

22 marzo, 2022 03:25

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Qilimanjaro Quantum Tech, una spin-off surgida de la Universidad de Barcelona, el Barcelona SuperComputing Center (BSC) y el Instituto de Física de Altas Energías (IFAE), es pionera en el desarrollo de computadoras cuánticas y soluciones algorítmicas escalables basadas en esta tecnología, dirigidas a acelerar y optimizar los procesos productivos de las empresas.

"Hemos conseguido las primeras versiones preliminares de esta tecnología, que en un máximo de diez años ya la tendremos aquí", afirma Víctor Canivell, CEO y cofundador de la compañía.

El equipo integrado de hardware y software de Qilimanjaro se centra en arquitecturas qubit (bit cuántico) de alta calidad y aborda problemas de computación dura imposibles para las arquitecturas de computación convencionales.

Además, aseguran sus fundadores, la firma ofrecerá acceso a su plataforma de computación cuántica a través de la nube este mismo año, situando la nueva tecnología al alcance de muchos.

La spin-off ha sido seleccionada por StartUs Insights, plataforma de innovación, tecnologías y empresas emergentes, como una de las cinco empresas del sector de la cuántica más relevantes de este año, entre un total de 264 empresas de todo el mundo.

Laboratorios de la 'spin-off' pionera en el desarrollo de computadoras cuánticas y soluciones algorítmicas escalables basadas en esta tecnología.

Laboratorios de la 'spin-off' pionera en el desarrollo de computadoras cuánticas y soluciones algorítmicas escalables basadas en esta tecnología.

Nació en 2019, en Barcelona, de la mano de José Ignacio Latorre reconocido experto en el campo de la cuántica a nivel global, director del Centre for Quantum Technologies de Singapur y jefe de investigación en el Quantum Research Centre at the Tecnology Innovation Institute (TII) de Abu Dhabi (Emiratos Árabes); Pol Forn-Díaz, científico del IFAE; Artur García-Sáez, miembro del BSC; y Víctor Canivell.

"Tres físicos cuánticos de Barcelona, tres amigos que trabajábamos en diferentes centros, con aptitudes complementarias y con largas etapas profesionales en Holanda, Suiza, Estados Unidos y Canadá, entre otros países de este mundo", comenta Canivell. A ellos se añadió Jordi Blasco, que asume la dirección financiera y legal de la firma.

Simulaciones en el superordenador Mare Nostrum

Estar relacionada con este ecosistema académico e innovador de gran nivel, les proporcionó desde su mismo inicio acceso a sistemas de investigación de primer orden, tanto en instalaciones como en instrumentación. "Con el BSC, por ejemplo, accedemos al superordenador Mare Nostrum, donde realizamos nuestras simulaciones", apunta. Un lujo.

La disrupción innovadora de la empresa hizo que los clientes llegaran antes que las subvenciones públicas, imprescindibles para su crecimiento.

Poco después de nacer como empresa, contactaron con Qilimanjaro dos grandes grupos internacionales con los que firmaron los primeros contratos: la compañía francesa de logística Stuart y una firma de Abu Dhabi, todavía sin desvelar, que quiere diversificar su economía y desarrollar su propio grupo cuántico.

"Les ayudamos a encontrar el perfil de los candidatos idóneos, establecimos la estructura del laboratorio y fabricamos el ordenador cuántico, que ya está en marcha", explica Canivell.

Ayudas públicas y facturación

Las subvenciones púbicas, de casi un millón de euros, las consiguieron a finales del año pasado, a través de los programas Misiones y NEOTEC del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), y otras menores procedentes de AGAUR (Agencia de Gestión de Ayudas Universitarias y de Investigación) y del ministerio de Ciencia e Innovación.

"Nos han permitido ampliar el equipo y continuar con el desarrollo científico". Estas ayudas se sumaron al millón de euros facturado en 2021 a los clientes.

"Nuestros ordenadores cuánticos dan solución a problemas concretos dirigidos a la optimización de procesos y, por tanto, ofrecemos soluciones transversales a muchos sectores, desde la logística a las finanzas", apunta Canivell.

Sin embargo, él mismo alerta que "la computación convencional que ahora utilizamos no desaparecerá por la cuántica, sino que ésta será un complemento. Operaremos con sistemas híbridos que trabajarán conjuntamente".

El equipo al completo de la compañía de computación cuántica Qilimanjaro.

El equipo al completo de la compañía de computación cuántica Qilimanjaro.

La ciencia cuántica aprovecha la naturaleza a escala atómica y subatómica. "Sus características son incomprensibles en estas dimensiones tan pequeñas, pero no podemos aspirar a entender la ciencia cuántica. Tenemos que aceptarla así, tal y como es".

Insiste en que no es una cuestión intuitiva, "se tiene que conocer bien, conocer sus fragilidades, para poder aprovechar las ventajas que nos ofrece".

Y una de las fragilidades es que el qubit necesita una temperatura cercana al cero absoluto para funcionar correctamente. "Una variación, por mínima que sea, provoca la pérdida de las propiedades cuánticas", puntualiza Canivell. Los chips basados en esta tecnología "son muy frágiles y extremadamente complicados de construir".

La seguridad es una de las cuestiones de extrema importancia que tendrán que afrontar las comunicaciones cuánticas. "Sabemos que los ordenadores cuánticos serán capaces de romper la criptografía que se utiliza actualmente, y ya se está investigando, por una parte, en operaciones matemáticas para conformar una nueva criptografía, para evitar que la computación cuántica pueda romperla y, por otra, en las transmisiones a través de partículas de luz, "mandándola fotón a fotón siguiendo las normas de la física cuántica".

Un futuro todavía inimaginable

Los fotones, indica Canivell, "son también muy frágiles y cualquier intento de intervención las hace variar, de manera que si alguien pretende entorpecer una transmisión, la acción se revela de inmediato. Por tanto, este tipo de comunicaciones serán intrínsecamente seguras, garantizando que la información recibida no ha sido intervenida, y por tanto no está comprometida".

De momento, Qilimanjaro es pionera en ofrecer soluciones algorítmicas y servicios de instalación de laboratorios de computación cuántica a sus clientes. Es un primer paso de la aplicación de esta disruptiva tecnología, que abre la puerta a la aceleración de procesos productivos hasta ahora impensables.