Tenían razón los expertos, cuando hace un par de años ya advertían de que la incipiente generación de comunicaciones 5G, no tendrá al usuario de móviles como principal vector de implantación, sino que lo serán los usos industriales. Lenovo, que participa con un ambicioso piloto en la iniciativa 5G Barcelona, pinta un futuro de servidores edge conectados prácticamente en cada esquina de la ciudad, ejecutando todo tipo de tareas de control.

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"Tanto como en todas las esquinas… tal vez, no", puntualiza Antonio Bocigas. "Pero sí que todas las ciudades van a tener un proceso de transformación, porque necesitan mejorar muchos de los servicios para los ciudadanos". Y eso, según explica a D+I, significa repartir miles de servidores de procesamiento conectados 'en los bordes de la nube' (eso es lo quiere decir el concepto edge) para analizar los datos en proximidad, por toda la ciudad, aprovechando la conexión de alta velocidad y baja latencia del 5G.

Para ir por partes, Bocigas tiene un cargo de larga enunciación: es el 'Sales & Business Development Director, Telco, Lenovo Data Center Group EMEA'. A los efectos que nos ocupan, está implicado en un proyecto en el que Lenovo forma parte de un consorcio con ocho empresas interesadas en experimentar con el 5G.

Entre ellas están Cellnex (operador de infraestructuras, extendido por Europa, que acaba de comprar parte de la estructura del grupo Hutchinson, con una inversión de 10.000 millones); el operador de telefonía Masmovil; Atos (operador de sistemas); Nearby Computing (spin off del Barcelona supercomputing); la consultora Nae…

El organismo Red.es, del ministerio de Economía convocó el año pasado una segunda tanda de proyectos piloto por toda España, contando con fondos Feder de la UE. El grupo en el que se integra Lenovo recibió a finales de mayo el encargo de participar en el que pilota la iniciativa 5G Barcelona, impulsada por diversas entidades, desde el Gobierno catalán hasta la Politécnica de Barcelona y Mobile World Barcelona.

La tarea empezó en junio, para "cubrir siete casos de uso con este piloto, que va a durar 30 meses. Es decir, prácticamente hasta diciembre de 2022. No todos los casos de uso van a estar operativos al mismo tiempo. Algunos que si van a durar todo el tiempo del piloto y otros tendrán la ventana de tiempo más corta".

Ejemplos que aporta Bocigas de lo que pretenden hacer: "En el que estamos más involucrados es con la Guardia Urbana, para seguridad y vigilancia. Los policías en una determinada zona van a disponer de servicios edge en el coche, con sensores y una serie de cámaras para que, ante determinados eventos, como un accidente, el tiempo de reacción sea mucho más corto. La información de la policía va a llegar también a los servicios de emergencia".

Otro caso, "más poético: en el Mercado de la Boquería, habrá un personal shopper". Permitirá ver y seleccionar productos en remoto, usando gafas de realidad aumentada. El usuario "puede estar en Cádiz", comprar y recibir en casa "productos frescos, en cuestión de horas".

En la Fira de Barcelona experimentarán pequeños autobuses sin conductor, pensando en el Mobile World Congress. En una de las playas barcelonesas, probarán una infraestructura flexible de telecomunicaciones, para que varios operadores puedan dar servicio reaccionando a la diferencia de demanda entre el verano y el invierno. También van a probar un sistema de comunicación para conversar en 3D, con hologramas, pensando sobre todo en la educación online. En poder mostrar algo más que una simple pizarra. "Eso lo vamos a trabajar con el IESE", concreta Bocigas.

El caso de uso que han denominado "manufacturing" trata de mover productos dentro de una fábrica con un vehículo autónomo, conectado por 5G para recibir instrucciones. "A través de las cámaras puede detectar dónde está un producto, por los códigos de barras. Puede desplazarse dentro de la fábrica -hay fábricas enormemente grandes- recogerlo y llevarlo adonde es necesario".

El séptimo caso pretende generar la "producción de contenido audiovisual de una forma remota, enviándolo a través de las redes 5G, sin pasar por el estudio, para el broadcasting de hechos que están ocurriendo".

El papel específico de Lenovo en el consorcio es aportar servidores edge muy especiales, utiliza el modelo S350, con un particular seguro antirrobo. "Tradicionalmente los servicios están en el centro de datos. Edge supone extender el centro de datos y la red mucho más allá de estos sitios tradicionales, donde tienes técnicos y un entorno seguro que puedes controlar. Estos servidores tienen algunas capacidades muy importantes. Por ejemplo, si tratas de moverlo, para llevártelo a casa, detecta el movimiento y automáticamente las claves de encriptación borran la información. Lo más importante son, a veces, los datos que tienes".

Con la solución open cloud automation, el servidor se puede 'levantar' (o sea, recuperarse de una parada) e instalar automáticamente sin intervención manual. "En un data center hay técnicos para hacerlo. Pero no va a ser el caso si tuviéramos miles de emplazamientos. Es un valor muy importante. No solo para este piloto, que está muy controlado. Si hubiera un proyecto a partir de 2022, una implementación masiva, sería un elemento absolutamente crítico", indica Bocigas.

Hay más condiciones a tener en cuenta. Los servidores estarán en la calle, habrán de aguantar temperaturas y diversas condiciones climáticas. "Además de polvo", añade, refiriéndose a los servidores en la playa. "Han de tener un tamaño, una forma, para que puedan estar instalados en los armarios que existen en la ciudad de Barcelona. Vamos a poner productos no mucho más grandes que un laptop, con toda la capacidad de un servidor".

Se trata de desarrollar una serie de servicios encuadrados en el concepto de Smart City, y de la "habilitación del ecosistema. Son casos de uso muy prácticos. No estamos hablando de teorías extrañas, sino de servicios que realmente pueden implementarse en el medio y largo plazo. Y son replicables. Esto es en Barcelona, pero cualquier gran ciudad, o no tan grande, los puede requerir en un futuro".

La clave del experimento es aplicarlos con una tecnología que ofrezca resultados muy rápidos. "Uno de los retos en una ciudad grande como Madrid, Barcelona o Sevilla, es que quieras aparcar y hay un servicio de smart parking. Si la información tiene que ir al centro de datos, allí se procesa, luego vuelve… Puede ocurrir que la latencia no sea suficiente. Aunque a lo mejor este caso, sí. Pero estamos yendo a un mundo con conexiones de vehículo a vehículo, vehículos autónomos, servicios que a lo mejor compartes con el vehículo que pasa a tu lado. Esto implica un despliegue de infraestructura muy grande".

El 5G ofrece, respecto al 4G, aparte de las ventajas de mayor velocidad y ancho de banda, y menor latencia, mayor densidad de conexiones. Un mismo punto de conexión puede atender simultáneamente a muchos más dispositivos. Eso termina de configurar un factor en el que Bocigas pone énfasis para otorgar valor a la combinación 5G-edge computing-inteligencia artificial, en cercanía por las calles: "Tienes una serie de cámaras [repartidas por la ciudad] y no quieres transmitir toda esa información al centro de datos, porque si la mandas y luego tiene que volver y después tienes que tomar una decisión [ante una incidencia], a lo mejor ya no hay decisión que tomar, porque ha pasado demasiado tiempo, o el tiempo de reacción no es el adecuado".

Y un detalle: "De aquí a 2025, los analistas dicen que el 75% de los datos van a ser gestionados y manipulados en el edge, no en el data center".

Por cierto, en esta conversación se han mencionado mucho esos 'armarios' para emplazar servidores en la calle. "Ciudades como Madrid y Barcelona tienen unos pocos miles de armarios en donde podemos mañana poner servidores. Pero si esto lo multiplicas por el número de ciudades y los operadores de telecomunicaciones, que tienen miles de sites… estamos hablando de pasar de clientes que tienen cinco, diez centros de datos, siendo clientes enormemente grandes, a clientes que ahora van a tener miles de emplazamientos".

Una nueva infraestructura que buscará acomodo en los edificios, que también podrán incorporar servicios Edge, incluso en los de viviendas. A lo mejor ponerse a diseñar y fabricar armarios será un negocio con futuro.

"Hay empresas que ya están haciendo esto y trayendo innovación", confirma Bocigas. "Obviamente no es lo mismo un armario en Dubai que en Ottawa. En un sitio no llueve apenas, o nada, pero tienes arena. En el otro, hay temperaturas muy bajas durante gran parte del año. Son distintos requerimientos, no sólo del armario, sino también de los servidores. Los que estamos lanzando al mercado van a tener que funcionar en distintos entornos de temperatura, de humedad, de polvo… Edge requiere entender realmente muy bien no un país, no una ciudad, sino cómo funciona el mundo y los distintos retos que te puedes encontrar".