Miami

Se desconoce la cuantía de la transacción, aunque pronto saldrá a la luz dado que Mattel es una compañía que cotiza públicamente. Lo que sí se sabe es que Maxeme Tuchman, una de las caras más visibles de ecosistema tecnológico en Miami se integra en el equipo de Mattel tras la adquisición de Caribu.  

Caribu se lanzó en 2016. Inicialmente, fue un proyecto de Álvaro Sabido, hijo de españoles que se mudaron a Miami por trabajo. Arrancó mientras todavía estaba en la universidad. Cuando vio en televisión a un soldado desplazado intentando leer un cuento a su hijo, se dio cuenta de que la tecnología podía ayudar. Ese fue el germen, videollamadas para compartir cuentos con los pequeños del hogar. 

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Pronto los abuelos se convirtieron en grandes usuarios de la aplicación. La pandemia, con su distanciamiento forzoso, convirtieron esta idea es uno de los programas más descargados en Apple. Tanto es así que en 2020 fue destacada como una de las apps del año, mensaje personal de Tim Cook, incluido.  

Generar experiencias educativas sin importar la distancia 

Maxeme Tuchman ha tenido un papel más allá de Caribu, ya que cuenta con el reconocimiento de la comunidad tecnológica de Miami como una de sus mujeres más destacadas. Su habilidad para explicar el concepto y conectar con los inversores aseguró fondos para ir puliendo el producto y aumentando los ingresos.

Tuchman, que trabajó en Teach for America, también fue becaria en la Casa Blanca durante la presidencia de Barack Obama. Dotada con gran sentido del humor, le gusta identificarse como Jewban, una mezcla de Jew (judía) y Cuban (cubana). 

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No solo lo hacía para su propia compañía, sino que se convirtió en una de las mentoras habituales en Clubhouse, donde hacía sesiones de pitch a inversores con otros emprendedores, con especial atención a aquellos que forman parte de minorías que normalmente no están dentro del circuito tecnológico.

Desde su nacimiento, Caribu ha conseguido superar los seis millones de dólares de inversión en sucesivas rondas de financiación.

"Nuestra misión, desde el principio, ha sido crear un entorno virtual y global, apto para cualquier niño, que genere experiencias educativas y lúdicas junto a su familia y amigos, sin importar la distancia", comentaba la ejecutiva a Refresh Miami. "Unirnos a la familia de Mattel no solo nos da acceso inmediato a unos recursos y capacidades soñadas, sino también a ampliar la visión con un equipo tan obsesionado como el nuestro en conseguir experiencia maravillosas para los más pequeños", subraya.  

De partnership a compra 

La relación entre Mattel y Caribu comenzó hace más de dos años, ya que la primera fue el socio primigenio de la segunda en cuanto a contenido. Con la adquisición de la startup confían en ampliar los personajes disponibles, así como la profundidad de la integración en la plataforma. Tanto Tuchman como su cofundador Sabido serán parte del equipo de la compañía de juguetes.  

Caribu se suma así a Mattel Future Lab, el recién inaugurado departamento de innovación de la firma, que tiene como fin explorar el espacio digital sin perder la identidad propia de una de las marcas líderes a nivel global.  

Ron Friedman, director de esta división, explica la importancia de Caribu: "Es una plataforma con acceso directo al consumidor, lo que permite conectar nuestras marcas en nuevos formatos. Los niños pueden dibujar, leer o jugar con marcas de Mattel como Barbie, Hot Wheels o Fisher-Price".