Andalucía concentra 39 de los 99 proyectos hoteleros de cinco estrellas previstos en España.
El dato, incluido en el informe The Hotel Property Telescope 2026 elaborado por EY-Parthenon, confirma el polo de atracción que supone la comunidad en el mercado del lujo.
Además, esos proyectos suman 4.107 de las 9.775 habitaciones de cinco estrellas actualmente en desarrollo en España, más del 40% de toda la futura oferta hotelera de lujo del país.
La consultora destaca “el creciente atractivo para inversores, operadores y cadenas hoteleras, en un contexto de demanda internacional de experiencias diferenciales y la apuesta por productos de mayor valor añadido”.
"El crecimiento previsto no responde únicamente a una ampliación de la oferta, sino a una transformación del producto hacia categorías superiores y propuestas cada vez más diferenciales", señala Álvaro Monreal, director de Strategy and Transactions de Real Estate en EY Parthenon.
Actualmente este segmento hotelero de lujo está en ebullición en ciudades como Sevilla, con proyectos que van a transformar todo el eje Constitución-Plaza Nueva-Gavidia, y también en Málaga y la Costa del Sol.
Ciudades como Granada también están entrando en el radar de los operadores, con proyectos en ciernes de enseñas de primera línea mundial.
Y no es sólo en el segmento cinco estrellas. El barrido por los proyectos en marcha de la consultora sitúa también a Andalucía en cabeza por volumen de desarrollo hotelero general en España.
El informe identifica 147 proyectos hoteleros en pipeline en Andalucía, el 32% de los 457 proyectos previstos en todo el país.
En términos de capacidad, la región concentra 13.640 habitaciones en desarrollo, equivalentes al 34% de las 40.041 habitaciones proyectadas a nivel nacional.
EY Parthenon destaca "la posición de liderazgo" y "la fortaleza estructural del mercado turístico andaluz, apoyado en la diversidad de destinos y la capacidad de atracción internacional".
Una fortaleza que se refleja especialmente "en segmentos como el vacacional premium, los resorts de alta gama, el turismo experiencial y las propuestas vinculadas al bienestar".
De los 147 proyectos previstos en Andalucía, 97 corresponden a hoteles de 4 y 5 estrellas, lo que supone dos de cada tres desarrollos actualmente en marcha en la comunidad.
En número de habitaciones, la concentración es aún mayor. Los hoteles de 4 y 5 estrellas suman 10.005 habitaciones previstas, equivalentes al 73% de toda la nueva oferta hotelera identificada en Andalucía.
"Este peso en el desarrollo hotelero nacional demuestra la capacidad de la comunidad para absorber nuevas inversiones en mercados y destinos muy diversos", explican Alberto García Valera y Rafael Medina.
Ambos son el socio director de EY Andalucía y socio director de la oficina de Málaga y responsable de Real Estate de EY Abogados, respectivamente
"No se trata únicamente de un fenómeno vinculado a los grandes polos turísticos tradicionales, sino de una evolución que refleja la madurez alcanzada por el sector y la confianza de los inversores en el recorrido futuro de la región", añaden García Valera y Medina.
La comunidad también destaca por el volumen de proyectos destinados a mejorar la oferta existente, con 48 reformas que afectan a 7.441 habitaciones, cerca del 23% de los 212 proyectos de refurbishment identificados en España.
Los hoteles de 4 y 5 estrellas suman 35 de los 48 proyectos identificados y reúnen 6.604 habitaciones en proceso de modernización, lo que representa cerca del 89% del total regional.
El informe concluye que "esta tendencia refleja una apuesta creciente por la mejora de la calidad de la oferta, la modernización de activos y la adaptación de los establecimientos a un viajero cada vez más orientado a la experiencia, el bienestar y los servicios de alto valor añadido".
La comunidad suma más de 21.000 habitaciones afectadas entre aperturas y mejoras. "Uno de los sectores más dinámicos del país", a juicio de la consultora.
EY-Parthenon señala que el próximo ciclo estará marcado por una mayor exigencia operativa. La presión sobre los costes, las necesidades de inversión y la creciente sofisticación de la demanda obligarán a los operadores a centrarse cada vez más en la rentabilidad y la eficiencia.
