"Renta fija" suena a estabilidad. A algo que puede planificarse y preverse. Sin embargo, la realidad de los últimos años muestra un panorama diferente: crisis de inflación, cambios bruscos de los tipos de interés, tensiones geopolíticas. A esto se añade la volatilidad de los precios de las materias primas y un aumento estructural de la deuda mundial. Estos acontecimientos han cambiado radicalmente las reglas del juego en el mercado de bonos.
Últimamente, la guerra en Irán está moviendo los mercados. La brusca escalada del petróleo podría tener un enorme impacto en la economía, entre otras cosas, porque provoca subidas de precios, y no solo los de la calefacción y la gasolina. No obstante, la nueva "crisis del petróleo" tendría que durar mucho tiempo para que tenga unas repercusiones duraderas sobre la inflación y el mercado de tipos de interés. Queda por ver si la crisis durará realmente medio año o más. No es posible hacer unas previsiones fiables.
En un entorno así, no se crea valor añadido orientándose de forma rígida hacia un índice. Hace falta una estrategia de inversión sólida que haya demostrado su eficacia a lo largo de muchos años, tanto en los buenos tiempos como en los malos. Debe basarse en una manera de pensar y actuar empresarial y pragmática; en unas convicciones claras, la independencia y una gestión activa. No consideramos las inversiones en bonos como "renta fija", sino como "renta activa".
En este sentido, los índices de referencia pertinentes son poco útiles. La lógica de los índices tradicionales de renta fija es sencilla: quien tiene más deuda recibe la ponderación más alta. Para los inversores, esto significa una concentración implícita en los mayores emisores, independientemente de su atractivo.
Nosotros invertimos con un enfoque comercial. El precio debe ser adecuado por lo que se recibe a cambio. Para invertir con éxito en el mercado de renta fija, hay que analizar con precisión las valoraciones relativas de los distintos segmentos del mercado y reasignar posiciones entre sectores y bonos individuales cuando esto parezca justificado. De este modo, pueden evitarse los bonos y sectores sobrevalorados. Además, la duración debería gestionarse en función de la relación oportunidad-riesgo en un momento dado; para aprovechar todo el potencial sin estar limitado por unas directrices rígidas.
Por lo tanto, gestionamos nuestras carteras de bonos –como nuestro fondo insignia equilibrado, el Flossbach von Storch - Bond Opportunities, básicamente sin índices de referencia. Esto significa que:
- No hay un sesgo estructural hacia un índice.
- No hay unas directrices artificiales relativas a las ponderaciones.
- No hay unas asignaciones obligatorias.
En su lugar, la atención se centra únicamente en el análisis comercial del riesgo y la remuneración. ¿En qué áreas se remuneran adecuadamente los riesgos? ¿En cuáles no? ¿En cuáles se encuentran oportunidades? Esta libertad de acción nos permite gestionar de forma activa e independiente la duración, los segmentos de calificación crediticia, las regiones y las primas de riesgo, con un objetivo claro: queremos lograr unas rentabilidades atractivas ajustadas al riesgo a largo plazo. Aprovechar las ventajas que ofrece la clase de activos de renta fija.
Invertir "activamente" significa: tomar posiciones y volver a modificarlas
Flossbach von Storch
El mercado de renta fija se caracteriza por unos rápidos cambios de sentimiento y unos bruscos cambios de régimen. Esto no solo aplica en caso de crisis del petróleo o de COVID-19. Hay unos relatos que luego desaparecen. A menudo cambian más rápidamente de lo previsto, ya sea debido a nuevos datos de inflación, señales de política monetaria o acontecimientos geopolíticos.
En este contexto, por tanto, no nos consideramos expresamente inversores con una estrategia "buy and hold", es decir, comprar y mantener, sino una de "bond picking" o selección de bonos. ¿Qué significa esto en la práctica? Para nosotros, la gestión activa significa acumular posiciones sistemáticamente cuando la relación oportunidad/riesgo es convincente. Los riesgos, en cambio, deben reducirse rápidamente cuando ya no parece que a las valoraciones les quede recorrido. La capacidad de actuación debe ser en todo momento la máxima prioridad. Con este fin, tenemos de forma permanente una posición estratégica en tesorería para estar siempre listos para la acción, incluso en tiempos de tensiones. Es la única forma de poder aprovechar de forma selectiva las ineficiencias del mercado (que siempre pueden ofrecer oportunidades). Nuestro objetivo es el siguiente: no nos limitamos a reaccionar ante las circunstancias del mercado, sino que actuamos.
Invertir a escala mundial: estar donde la relación oportunidad/riesgo es convincente
La economía mundial no está sincronizada. Los bancos centrales se encuentran en unos ciclos de política monetaria diferentes, la dinámica de la inflación es divergente y los riesgos políticos varían mucho de una región a otra. Es precisamente esta asincronía lo que crea oportunidades. Para nosotros, un enfoque global significa explotar las diferencias de valoración relativas entre las regiones. Solo así pueden aprovecharse las oportunidades, que no pueden explotarse en las estrategias puramente regionales.
Por supuesto, al hacerlo siempre hay que tener en cuenta los posibles riesgos. La gestión activa de los perfiles de divisas y duración, por ejemplo, es importante. Nunca lo apostamos todo a una sola carta: solo una amplia diversificación proporciona protección en un mundo cada vez más endeudado. Por tanto, un posicionamiento a escala mundial no es solo un motor de rendimiento, sino también un factor estabilizador clave cuando los riesgos se diversifican de forma deliberada.
La flexibilidad, clave de la solidez
En última instancia, la gestión activa de la cartera y la flexibilidad son dos caras de la misma moneda. La flexibilidad no solo se refleja en la asignación, sino también en la elección de los instrumentos de inversión.
En función del entorno del mercado, los distintos componentes pueden aportar un valor añadido decisivo. Esto ha quedado de manifiesto en los últimos meses en el mercado de renta fija, por ejemplo en....
... los bonos indexados a la inflación, que combinan cobertura y oportunidad.
... los futuros, opciones y swaps de tipos de interés, que ayudan a controlar con precisión la duración y la exposición a la curva de tipos.
... un posicionamiento específico a lo largo de la estructura de vencimientos, donde se han producido movimientos significativos.
... la utilización selectiva de unas primas de riesgo atractivas en el segmento de grado de inversión, híbrido o de alto rendimiento (que en ocasiones han caído a mínimos históricos).
Siempre es importante no desviarse de nuestro marco. Nos consideramos inversores a largo plazo, no especuladores a corto. Por lo tanto, nunca utilizamos los instrumentos mencionados de forma dogmática. Actuamos de forma oportunista, pero siempre con la vista puesta en la cartera global y su solidez.
Flossbach von Storch
Contracorriente
La base de una estrategia de inversión activa en el mercado de renta fija es un enfoque anticíclico deliberado. Es la única manera de lograr un equilibrio entre oportunidades y riesgos. Cuando las primas de riesgo se amplían bruscamente en un segmento concreto del mercado y la incertidumbre domina de repente las decisiones de compra de muchos inversores, suelen surgir los niveles de entrada más atractivos. Asimismo, reducimos las exposiciones si las valoraciones parecen ambiciosas o excesivas.
La rentabilidad no es fruto del azar, sino el resultado de una gestión activa
El mercado de renta fija ofrece diversas fuentes de rentabilidad. No se trata solo de los cupones, es decir, los intereses anuales sobre el valor nominal de un bono garantizados por el emisor. Los bonos pueden negociarse diariamente en un mercado mundial. La demanda se refleja en el precio de un bono. En última instancia, siempre se trata de cuánto está dispuesto a pagar un comprador por una posición en un título.
Los rendimientos en el mercado de bonos pueden proceder de diversas fuentes, como por ejemplo:
- El nivel de los tipos de interés y la duración.
- Las primas de riesgo de crédito.
- Las contribuciones de las divisas.
- El posicionamiento sobre las curvas.
- Las primas de liquidez.
- Las oportunidades de valor relativo
La gestión activa significa orquestar conscientemente estas fuentes de rentabilidad, y no aceptarlas pasivamente. Como en un buen concierto, todos los instrumentos deben acompañarse mutuamente: solo así puede haber música y una obra de arte completa.
Por ello, en cada una de nuestras decisiones de inversión determinamos de forma muy concreta las zonas monetarias donde aumentamos la duración y los vencimientos en los que invertimos. También se trata de los segmentos de calificación crediticia en los que percibimos primas de riesgo y cuándo reducimos el riesgo y cubrimos nuestro capital. Solo así puede convertirse la "renta fija" en una cartera de ingresos gestionada de forma dinámica.
Un planteamiento coherente en todas las fases del mercado
Una estrategia de inversión debe demostrar su eficacia en distintos entornos de mercado. En nuestra opinión, unas consideraciones de rendimiento de unos pocos meses no son útiles. No en vano siempre nos hemos abstenido de hacer previsiones a corto plazo y no ofrecemos perspectivas anuales. Creemos que no solo están desfasadas para garantizar el éxito de las inversiones a largo plazo, sino que incluso pueden ponerlo en peligro.
Nada es permanente. Continuamente se producen lo que a los políticos les gusta denominar puntos de inflexión, cambios de época o crisis del siglo. La inflación va y viene, los tipos de interés altos y bajos se alternan a lo largo de periodos prolongados. Sin embargo, recientemente hemos asistido a algunos cambios fundamentales.
Los mercados de renta fija son hoy mucho más complejos y volátiles que hace tan solo una década. La inflación ya no es un riesgo teórico, la dinámica de la deuda de los países industrializados es estructural y los riesgos geopolíticos están permanentemente presentes.
En un entorno turbulento, la propia pasividad se convierte en un riesgo. Para nosotros "renta activa" significa (brevemente resumido):
- Independencia de las restricciones de unos índices de referencia.
- Una búsqueda de oportunidades a escala mundial.
- La utilización flexible de los distintos instrumentos de ingresos y riesgo.
- Un enfoque anticíclico.
- Una orientación coherente en la relación oportunidad/riesgo.
Creemos que nuestro planteamiento activo, global y flexible sienta las bases para unas carteras sólidas y unos excedentes de rentabilidad duraderos. Efectivamente, los rendimientos del mercado de bonos ya no son "fijos". Son el resultado de unas convicciones claras y unas decisiones activas.
En última instancia, el objetivo es siempre lograr una rentabilidad satisfactoria a lo largo del tiempo en todos los escenarios probables. Esto no significa acertar siempre el escenario correcto. El deseo de obtener rendimientos positivos en todo momento suele ser el mayor obstáculo para alcanzar el objetivo de ofrecer una rentabilidad excelente.
* Lars Conrad es Portfolio Director Fixed Income de Flossbach von Storch
