Carlos Berzosa (Madrid, 1945) es un economista de referencia para la izquierda y una de las voces más críticas con una globalización que ahora ha dejado a los países desarrollados sin capacidad para fabricar mascarillas. Catedrático emérito de la Universidad Complutense, fue Rector de esa universidad entre 2003-2011, con un mandato marcado por los recortes de la crisis económica. Es miembro de la Real Academia de Doctores de España y de la Sociedad de Economía Mundial. También preside la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). 

Antes de aportar soluciones, sería interesante conocer su diagnóstico sobre las fortalezas y vulnerabilidades de la economía española.

La economía española tiene fortalezas. Desde la aprobación de la Constitución ha crecido a buen ritmo, interrumpido por la crisis de 2008, y la mejora en los niveles de bienestar de la población ha sido considerable. No sólo en términos de PIB, también en Sanidad, Educación y en las prestaciones sociales. Además, hay empresas que son competitivas, que exportan y que muestran una capacidad importante de penetración en los mercados internacionales. También hay corporaciones multinacionales que trabajan aquí y al ser grandes grupos internacionales generan una cierta fortaleza en el empleo que tiene lugar en nuestro territorio. Pero luego, tiene bastantes debilidades porque hay una apariencia de mejora del nivel de vida que es palpable, pero hay otras cosas preocupantes. Se tiene dificultad para generar empleo, hay un nivel de paro excesivo y el desempleo se dispara cuando viene una recesión. Esta es una gran debilidad.

Aunque ha habido mejoras, la economía española sigue siendo en términos generales poco competitiva a nivel internacional. Además, se ha producido un proceso de desindustrialización con la integración europea. Es más, tenemos déficit comercial con los países de la UE, cuando antes de entrar teníamos superávit con varios de ellos. También hay una fuerte dependencia energética y no se ha sido capaz de generar energías alternativas que son muy importantes y en las que tenemos potencial, como la energía solar. Habría que apostar más por todo ello.

Se ha producido un proceso de desindustrialización con la integración europea

Por último, somos un país basado en exceso en la construcción, que ha generado procesos especulativos y de corrupción. Si bien es verdad que ha mejorado el parque de las viviendas y de oficinas, también es una debilidad depender tanto de un sector que en una coyuntura desfavorable, se frena y genera un desempleo muy alto. Lo mismo ocurre con el turismo. Somos una potencia en turismo internacional con prestigio y fama, pero es un sector dañado por esta crisis. Así que a la economía española le ha faltado tener la fortaleza de la industria y una apuesta más decidida por los procesos de Investigación y Desarrollo. Eso la hace muy vulnerable. Eso se completa con un tejido de muchas medianas y pequeñas empresas que son intensivas en trabajo, pero no en capital, algo que en escenarios de cambio es una debilidad.

¿Cuál sería el recetario de medidas urgentes para impulsar la recuperación?

Hay que adoptar medidas de emergencia y luego medidas de reconstrucción. Las medidas del Gobierno me parecen acertadas y también algunas de las tomadas por la Unión Europea. Pero creo que van a ser insuficientes porque ya lo estamos viendo: tres millones y pico de trabajadores con los ERTEs, el paro ha crecido de forma desmesurada. Me ha llamado la atención que grandes empresas pidieron los ERTEs nada más empezar la crisis, la primera semana, y resulta claro que pueden resistir porque las que están más agobiadas son las pymes y los autónomos.

Las medidas del Gobierno me parecen acertadas y también algunas de las tomadas por la UE. Pero van a ser insuficientes

La situación es complicada por el aumento del paro y de la gente que se queda desprotegida -que en España es bastante porque a pesar de que tenemos una riqueza aparente, observamos que ha aumentado la desigualdad. Hay mucha gente en riesgo de pobreza y de hambre, algo que es alarmante para una economía desarrollada. La pobreza es invisible porque a veces no la vemos, pero cuando observamos los datos del INE, que son los más fiables, se ve la tragedia. Tenemos una economía muy endeble porque hay cantidad de personas vulnerables a la crisis. Se puede disparar el paro y empeorar la situación de estas personas sin protección.



¿Es acertado aprobar una renta básica para estos colectivos?

Es necesario y urgente. Se están tomando medidas sociales que no se tomaron en la crisis anterior. Eso es importante porque hay que proteger a los más desfavorecidos. A lo mejor habría que poner un impuesto de solidaridad a aquellos que podemos pagarlo dentro de esta situación porque si no esto se va a hundir.

A lo mejor habría que poner un impuesto de solidaridad a aquellos que podemos pagarlo dentro de esta situación

La recaudación se ha desplomado...

La recaudación se ha hundido y encima hay que gastar más. El déficit público se va a disparar y la deuda. Lo ha señalado el FMI, pero es obvio, elemental. En este contexto de bajada de ingresos y aumento del gasto público con unos Presupuestos que además son los de Montoro y están ya obsoletos, la situación es muy grave. Por eso, soy partidario de los 'eurobonos' o 'coronabonos’.

Pero eso tampoco sería gratis para España...

Sí, pero la diferencia es que si tienes una gran deuda pública, el mercado te puede penalizar. Entonces sube la prima de riesgo y tienes más deuda. Si lo respalda la UE, no tienen por qué subir los tipos de interés en los mercados internacionales. Eso sí, España también tendrá su parte, pero no será castigada por los mercados.

Pero también habría que asumir criterios de convergencia a cambio de esa mutualización...

Sí, es cierto. Habría que ser más permisivo porque la UE ha sido muy rígida. Decía Max Otto que la crisis rompe las reglas, no puedes mantener estrictas las reglas del Pacto de Estabilidad. Esta vez, parece que no las van a mantener, pero en la otra crisis las mantuvieron. Y ¿qué ha pasado? Que hemos salido de la crisis, pero con muchos puntos débiles. De hecho, estaba habiendo una desaceleración que era más preocupante en otros países que en España. Esta pandemia ha cogido a la economía española y a otras del mundo en una situación de alto riesgo.

 Esta pandemia ha cogido a la economía española y a otras del mundo en una situación de alto riesgo

Cuando salgamos de esta crisis, la deuda y déficit estarán disparados, ¿volverá el discurso de la austeridad?

Eso tendrá que abordarse, pero se pueden buscar medidas que no sean tan costosas para los de siempre y que en este proceso no haya gente y empresas que ganen más. No es de recibo ético en un país que corea el "juntos podemos", que cuando viene una crisis la paguen los de siempre y otros que se enriquezcan. Se puede hacer una política razonable siendo consciente que hay partidas que no se pueden recortar: Educación, Sanidad, Investigación… Habrá que buscar otras partidas menos esenciales porque ahora estamos pagando los recortes sanitarios.

Dice que las crisis las pagan los de siempre, ¿cree que en España ocurre esto más que en otros países de Europa?

Sucede en todas las crisis, pero hay grados. En la última, el PIB, en un primer momento, cayó más en Alemania que en España, pero ellos se recuperaron antes por su fortaleza exportadora. Estos países también han introducido una cierta precariedad con el mercado laboral, con los ‘mini jobs’… Pero hay diferencias y España ha sido más golpeada por esa vulnerabilidad. Siendo una economía del grupo de los países desarrollados, tenemos muchos puntos que nos debilitan a la hora de la verdad.

Se puede hacer una política razonable siendo consciente que hay partidas que no se pueden recortar

¿Qué se debería tener en cuenta para el plan de reconstrucción?

Tendríamos que plantear un plan de acción y para eso, sería bueno tener una concertación de empresarios y sindicatos. Que los empresarios también arrimaran el hombro, que si hay que bajar beneficios se bajen. El ser de la empresa es ganar dinero, pero no tanto. Se necesitan políticas sociales que amortigüen la crisis y acompañarlas de una cierta inversión. Aquí el Estado debe jugar un papel importante, pero volvemos a lo de antes, que el Estado va a quedar debilitado y no va a tener fuerza para intervenir lo suficiente. Entonces tendrá que intervenir el BEI. La crisis en solitario no se puede resolver. Haría falta un plan de acción conjunto en Europa y que la UE no vuelva a ser lo que está demostrando que es: más desunión que unión. Lo que me parece grave es que se está estigmatizando a los países del sur como gente perezosa, despilfarradora,... y eso no responde a la realidad. España cuando llegó la crisis de 2008, cumplía con el Pacto de Estabilidad y de deuda. Estábamos por debajo del 60%, mejor que Alemania. Pero al caer la construcción, el paro se disparó y ahora tenemos que hacer un esfuerzo para modernizar la economía.

El Estado debe jugar un papel importante, pero va a quedar debilitado. La crisis en solitario no se puede resolver

También hay que apostar porque no pase de nuevo lo que ha pasado. China es el único productor de mascarillas. Parece mentira que los países desarrollados no tengamos esa capacidad porque la industrial textil se fue a Asia por esta globalización que nos ha dejado inermes.

¿Y en materia fiscal?

Hay que trabajar por un sistema más igualitario, con los costes más repartidos y por un sistema fiscal progresivo porque España está por debajo de la media de nuestro entorno en cuanto a presión fiscal. Cuando se dice que el porcentaje de gasto en Sanidad es menor que en otros países y también en Educación es porque el porcentaje de gasto público sobre PIB también es más bajo, lo que hace que todo sea menor. Tenemos que tener un sistema fiscal más poderoso con ingresos más progresivos sobre la gente más rica. En Francia se está planteando el impuesto sobre el patrimonio para los más los ricos. También hay que luchar contra el fraude. Así tendríamos capacidad de tener más ingresos y que el Estado jugara un papel más decisivo de lo que hemos visto en la Sanidad, pero también en la investigación. Y una producción industrial que no nos deje pendientes del mercado chino, sometido a una gran demanda lo que provoca subida de precios y especulación.

Cuando se dice que el porcentaje de gasto en Sanidad es menor y también en Educación es porque el porcentaje de gasto público sobre PIB también es más bajo

¿Sería bueno un gran pacto político para impulsar esa agenda?

Sería importante que hubiese un consenso político para saber qué tipo de economía queremos y ver los sectores por los que podemos apostar para que sean motores de otros.

Pero el problema es que primero, el contexto político es muy distinto al de los Pactos de la Moncloa en un proceso de Transición muy difícil. Ahora también es un contexto muy difícil, pero hay que apreciar una diferencia, cuando se firman los Pactos de la Moncloa , España, por ejemplo, tenía un cierto retraso en el sistema fiscal frente a los países ricos. En ese momento, el consenso económico no era tan diferente porque la derecha no se había hecho tan neoliberal como ahora y jugaba a favor del Estado de bienestar. El pacto era más fácil porque era un consenso para poder desarrollar la Constitución y todos los partidos estaban de acuerdo en que había que relanzar un sistema fiscal más moderno y asumir un gasto público que fuera capaz de soportar una universalización de la Sanidad y de la Educación.

Sería importante que hubiese un consenso político para saber qué tipo de economía queremos 

Ahora, el contexto es otro porque las diferencias son muy considerables. La distancia entre lo que pueden pensar Unidas Podemos y el PP es muy grande, es muy difícil ponerse de acuerdo. Unos dicen que la mejor manera es generar empleo y que la gente trabaje, que es verdad, pero si ese trabajo es precario, estamos en las mismas: más desigualdad. Otros querrán reforzar el derecho al trabajo y la protección del empleo, atenuar la desigualdad y acabar con el precariado.

Observo que en la derecha la argumentación apenas existe y hay un nivel muy bajo en los razonamientos. Uno espera que se razone, que lo que se proponga tenga una lógica, que se argumente. Se sustituye la razón por la descalificación y el insulto, la situación política está muy crispada, lo cual lo hace muy difícil. La más madura, dentro de la derecha, está siendo Inés Arrimadas, que aunque discrepa del Gobierno, señala que no son momentos para el enfrentamiento y propone negociar. Pero el resto no se comportan como adultos, siguiendo el título del libro de Varoufakis.

La más madura, dentro de la derecha, está siendo Arrimadas, que aunque discrepa del Gobierno, propone negociar

¿Y qué le parece la actuación del Gobierno?

En temas económicos, sin entrar en otros debates, está siendo razonable. Se dice que hay controversias en el Gobierno, es posible, pero al final se actúa conjuntamente. Hay ministros en el campo económico y social que están muy bien formados. El Gobierno, en todo caso, no debe ser tecnócrata, aunque tampoco puede consistir todo en ideología. Siendo un economista crítico, también soy realista. Las cuentas son las cuentas. Están en juego las pensiones, los salarios de los funcionarios, entre tantas cosas. Hay que combinar la solidez profesional con la ideología. Las propuestas que están haciendo me parecen acertadas y no son radicales, como algunos quieren hacer creer, pues hay algunos países que las tienen en marcha. Aquí vamos con retraso y eso hace que situaciones como la de ahora sean muy peligrosas