El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, este jueves en el foro 'Wake Up, Spain!'

El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, este jueves en el foro 'Wake Up, Spain!' David Morales

Wake Up Spain (2026)

'No se puede embestir contra los jueces desde el Gobierno' y otros porqués de Feijóo para 'el despertar democrático'

Feijóo apela al “respeto al Estado de Derecho”, a la limpieza institucional, al europeísmo y a una nueva ética pública como pilares de su prometido “despertar democrático” si llega a la Moncloa.

Más información: Feijóo denuncia en Wake Up! el "ensañamiento fiscal" del Gobierno y defiende el 'derecho al error' de los contribuyentes

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"El despertar institucional, es decir, la limpieza y la regeneración, serán lo primero". Alberto Núñez Feijóo suele hacer discursos de pincel fino, como empeñado en provocar un despertar dialéctico en un mundo político hoy entregado a la brocha gorda y acostumbrado al mensaje simple del sí o no, el blanco y negro, o el o conmigo o contra mí.

No es ése el espíritu del político gallego, a quien se acusa de no apasionar a las masas, pero quien presume de "acreditar que lo que digo lo hago", con la prueba de sus cuatro mayorías (absolutas y crecientes) cada vez que rendía cuentas ante los gallegos como presidente autonómico.

Lo suyo es decir los porqués de las cosas, buscar la conexión por el desafío de la escucha. Y esta vez tocaba prometer un "despertar democrático", además de, posteriormente, el "socioeconómico" y el "internacional".

Ya que sin el primero, confesó después del discurso de este jueves, los otros dos son imposibles.

De buena mañana, abriendo la cuarta jornada del 'Wake up, Spain! Wake up, Europe', tenía un difícil reto: aunar sus ideas de futuro con la crítica a Pedro Sánchez.

Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP

El foro de EL ESPAÑOL —ya se sabe porque ésta es la sexta edición— es un escenario de propuestas en positivo.

Y el líder del PP, aspirante a presidir el Gobierno de España en algo más de un año (si no antes, desliza en los corrillos), ya pelea con esa dicotomía habitualmente: "Para reconstruir una España que vuelva a respetarse a sí misma, hay que desactivar el legado envenenado que se ha ido construyendo", dijo.

Los 10 porqués

Así es como conjuga el presidente popular las dos facetas de un líder de la oposición: la reactiva frente al Gobierno y la propositiva ante sus electores: “Soy perfectamente consciente del campo de minas que voy a encontrarme. Pero también de que la mayoría de españoles es tan consciente como yo".

El primer porqué del "despertar democrático" de Feijóo es de concepto: "No hay democracia sana si el Ejecutivo se cree con poderes superiores a los demás”. Ahí colocó la raíz del problema, en un Gobierno que, a su juicio, ha confundido mayoría parlamentaria con poder omnímodo.

Después, se agarró a los cimientos de la arquitectura institucional: los Presupuestos Generales del Estado.

Recordó que presentarlos cada año, y aprobarlos, es "una obligación constitucional", no una opción táctica. Y subrayó que llevar una legislatura sin cuentas nuevas es un síntoma claro de deterioro democrático.

El tercer argumento está en el papel de las Cortes. “Este Gobierno bloquea decenas de leyes aprobadas en el Senado, y se ha ganado el reproche hasta de este Tribunal Constitucional”, ironizó, señalando implícitamente la actual composición del órgano.

No se quedó ahí. Denunció que el Ejecutivo “se permite desobedecer mandatos y leyes aprobadas por las Cortes”, y puso como ejemplo la norma sobre indemnizaciones por los retrasos del AVE, ignorada sistemáticamente por la Administración.

El cuarto porqué del despertar tiene que ver con la división de poderes. Feijóo acusó al Gobierno de "actuar contra el Estado de Derecho desde la mesa del Consejo de Ministros", con "tres miembros del Ejecutivo embistiendo contra el Poder Judicial" por turnos.

Se refería a la reacción de varios ministros tras el procesamiento de la esposa de Pedro Sánchez. Y lanzó una frase que resume su tesis: "No se puede embestir contra los jueces desde el Gobierno".

El quinto apartado lo reservó a la relación con los medios. "Organizan cacerías y extorsiones" a la prensa, denunció, "para tapar la oleada de corrupción en el Gobierno, el partido y, lamentablemente, en la propia familia del presidente".

En esa crítica incluyó tanto la presión directa como las campañas de señalamiento. Y ligó esa estrategia a un clima de "impunidad" que, según él, se ha instalado en la cúspide del poder.

El sexto porqué se centra en la colonización institucional. Feijóo acusó a Sánchez de "colonizar instituciones y empresas públicas y privadas" para acrecentar su poder. Y para ejercerlo sin control ni contrapesos.

No habló sólo de órganos reguladores, sino también de compañías estratégicas. Y alertó de que esa lógica de control partidista erosiona la neutralidad del Estado.

En el séptimo punto cruzó la frontera entre la política institucional y la económica. "Sobran consignas y falta gestión", lamentó. "No puede ser que la decadencia política y moral aumente al mismo ritmo que los impuestos".

Ahí conectó con su denuncia del "ensañamiento recaudatorio" y con la idea de que el Gobierno "no recauda para mejorar el país, sino para tapar sus carencias". Ató así la regeneración democrática a la exigencia de buena gestión.

El octavo porqué abre el foco al mundo. "Si la paz es el único camino aceptable, no sólo debe ser entre naciones, sino también dentro de esas naciones", insistió.

Y avisó de que, en la batalla entre democracias y autocracias, "uno no puede aceptar felicitaciones de terroristas, ni abrir las puertas a rivales sistémicos". En esa frase resumió su reproche a la política exterior de Sánchez.

El noveno motivo es explícitamente ético y político. Un gobernante "leal" de un Estado miembro de la UE, sostuvo, "no puede abogar por el repliegue de Occidente".

Feijóo se refería al "planteamiento geoestratégico defendido por China", la mayor dictadura del mundo, y advirtió contra la tentación de alinearse con ese eje por puro cálculo coyuntural... y que por eso hay quien lo califica de "traidor" entre sus colegas europeos.

El décimo porqué aterriza en la inmigración y los valores europeos. "No se pueden tomar decisiones contra los pilares básicos europeos", dijo, señalando "esta regularización masiva de inmigrantes" que el Gobierno prepara.

A su juicio, va "en dirección contraria" a las políticas de mayor control migratorio consensuadas en la UE. Y supone un giro que erosiona la credibilidad de España en Bruselas.

Con todos esos mimbres, Feijóo quiso cerrar en clave de esperanza. Reivindicó el "optimismo para España" y la "no resignación a la decadencia", frente a quienes asumen el deterioro como inevitable.

"Podremos despertar", aseguró, convencido de que el país "tendrá el lugar que merece" si se corrige el rumbo.

Y dejó una última imagen, también a futuro: "Y aquí espero estar, en el Wake up, para seguir construyendo", dijo, refiriéndose a cuando sea presidente... "si los españoles me dan su confianza".