David Beas, director de Government Affairs y Market Access de Johnson & Johnson Innovative Medicine España.
David Beas (Johnson & Johnson): "La innovación biomédica debe evaluarse más por su alto valor social"
Sólo una de cada 10.000 moléculas sintetizadas en el laboratorio y un 20% de las que están en fase clínica llega a comercializarse.
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Desde que un medicamento nuevo se aprueba hasta que un español lo puede recibir pasan alrededor de 537 días según los últimos informes. Reducir este indicador es uno de los principales retos en innovación biomédica.
"Tener una enfermedad compleja es una situación dramática, pero saber que hay algo que puede ayudar y no poder acceder lo hace más complicado", explica David Beas, director de Government Affairs y Market Access de Johnson & Johnson Innovative Medicine España.
Beas ha participado en el VII Simposio del Observatorio de la Sanidad 'Sanidad 2030, del diagnóstico a la acción' en una conversación titulada 'La innovación no puede esperar'. En cualquier caso, Beas ha transmitido un mensaje de esperanza.
"Vivimos una etapa dorada en innovación biomédica: hemos cronificado enfermedades hasta ahora mortales y hemos mejorado la calidad de vida en enfermedades muy incapacitantes", ha señalado este experto.
Si en los últimos 50 años los españoles hemos ganado 10 años de esperanza de vida, hasta situarse en los 83 años, ha sido en primer lugar por esta innovación biomédica. Y lo mejor es que la innovación continúa imparable.
"Según los últimos estudios, en los próximos 10 años se va a producir más innovación biomédica que en los últimos 100. Vamos a ganar años a la vida y vida a los años", celebra Beas. Ahora bien, innovar es un proceso complejo, lleno de incertidumbres y con altos costes.
El directivo aporta algunos datos. Sólo una de 10.000 moléculas sintetizadas en el laboratorio llega a comercializarse. Sólo una de cada cinco moléculas en fase clínica llega al mercado. Los períodos de desarrollo siguen estando entre los 10 y los 12 años.
Costes y retornos
"Producir una innovación biomédica cuesta unos 3.000.000 de dólares. En Johnson & Johnson invertimos alrededor del 23% de la facturación en I+D, lo que nos ha permitido alcanzar hasta 30 autorizaciones en los últimos cinco años", destaca.
Estas autorizaciones se han producido en enfermedades tan complejas como los cánceres de pulmón y próstata, el mieloma múltiple y las enfermedades inmunomediadas. "En cualquier caso, también se nos han caído otras muchas moléculas en el proceso".
En cuanto a la manera en la que el sistema evalúa la innovación, el experto señala que se debe tener más en cuenta su perspectiva social y no sólo los resultados en salud. Por ejemplo, la innovación puede reducir las hospitalizaciones de pacientes.
David Beas, director de Government Affairs y Market Access de Johnson & Johnson Innovative Medicine España
También que los pacientes tengan recaídas o que tengan que visitar el hospital para recibir una medicación intravenosa porque aparezca un nuevo sistema más sencillo. "Algunos datos indican que por cada euro de inversión en innovación el sistema recibe un retorno entre dos y siete veces mayor", ha dicho Beas.
"En España hasta 1,5 millones de trabajadores se ausentan al día de su trabajo por bajas laborales y el 80% de estas son bajas médicas. Implica una pérdida de 45.000 millones de euros. La innovación puede reducir esto, eso es valor social", ha explicado.
Para ello, la innovación debe llegar de forma rápida, justa y equitativa a los pacientes. "El 30% de los fármacos que la Asociación Europea del Medicamento ha aprobado en los últimos tres años no está disponible en España. Es para reflexionar".
Tanto gobiernos como industria tienen que trabajar en la mejora de estos datos y Beas considera que en los últimos años se han puesto las mejores voluntades en este sentido. "Estamos en el camino correcto", ha señalado.
Pide a la Administración pública la creación de bolsas de ahorro con lo que el sistema gana al perder las patentes los medicamentos y aparecer genéricos y biosimilares y aumentar el gasto en Sanidad aunque sea con un 1% de nuestro PIB.
"Equivale a unos 15.000 millones de euros y eso da para mejorar condiciones de trabajadores, las infraestructuras… Seguro que de aquí a 2030 cambian muchas cosas, espero que hayamos ganado en prevención, en diagnóstico precoz, en soluciones para el acceso, que por fin los medicamentos nuevos lleguen al paciente en menos de 180 días", ha compartido Beas.