Una imagen de la mesa redonda.
Familias, escuela y sociedad: una alianza imprescindible para educar en igualdad
En un contexto educativo en transformación, la igualdad de género y atención a la diversidad siguen planteando retos importantes.
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En un contexto educativo en transformación, la formación del profesorado en igualdad de género y atención a la diversidad sigue planteando retos importantes. Así lo plantean dos voces desde la práctica y la academia, que han participado en una de las mesas del V Foro de Educación, Innovación y Economía de EL ESPAÑOL de Málaga, celebrado en el Centre Pompidou.
María Encarnación Aguilar, coordinadora de Igualdad del CEIP Prácticas Nº 1 de Málaga, y José Ignacio Rivas, catedrático de Didáctica y Organización Educativa de la Universidad de Málaga (UMA), han sido los encargados de desgranar estas claves.
Aguilar ha definido su centro como un colegio feminista, donde la igualdad atraviesa todas las actuaciones y actividades. “Revisamos todo lo que se hace en el centro y todas las actividades tienen esa pátina coeducativa”, ha explicado.
Asimismo, ha señalado que la identidad del centro se percibe desde la llegada: “Cuando llegas a Prácticas ves que estás en un colegio que se preocupa por la igualdad. Hay un punto violeta, fue el primero en toda la provincia de Málaga".
El trabajo en igualdad, según ha añadido, no se limita al alumnado, sino que incluye también al profesorado y a las familias. “Organizamos desayunos en familia una vez al mes. Cuando salen del centro han leído al menos 12 clásicos. Se consiguen cambios cuando es la comunidad educativa la que se implica”.
Para Aguilar, la idea de comunidad es clave: “La tribu entera educa, la escuela no puede educar de espaldas a las familias. De otra manera no puede ser posible el cambio”.
También ha insistido en la necesidad de conciencia social: “Se construye tomando conciencia de las necesidades, no mirando para otro lado”. En este sentido, ha alertado de un “negacionismo” en torno a la igualdad: “Parece que nos creemos el mantra de que el hombre pierde y la mujer gana, cuando es todo lo contrario: ganamos todos”.
La educación debe ser una responsabilidad compartida, según la docente: “Es imposible si no apoyamos la sociedad entera, el trabajo en equipo”. Y ha añadido una reivindicación concreta: “Es necesario que en los presupuestos de los centros haya una partida específica para diversidad”.
“Educamos por lo que hacemos más que por lo que decimos, somos faro para los niños, la escuela es hogar. Debemos intentar educar desde el corazón”, ha añadido.
Desde la universidad, Rivas ha planteado que la formación del profesorado atraviesa un proceso de cambio, que debe responder a las necesidades reales de la comunidad educativa.
Conversación a dos. Formación en igualdad y necesidades especiales: ¿está elprofesorado preparado?
En su opinión, no es posible trabajar igualdad o diversidad sin ampliar el enfoque curricular, y ha insistido en la importancia de incorporar una mirada crítica en la formación: “La facultad tiene que hacer un esfuerzo grande, está en ello. Es fundamental que se viva la experiencia de la igualdad de género desde la diversidad”.
También ha ampliado el concepto de diversidad para que se incorpore "en todos los sentidos" a las nuevas generaciones. "Si no no vamos a ser capaces de formar a gente que luego sea capaz de formar”.
El catedrático ha subrayado además el valor de la comunidad educativa en sentido amplio: “Cuando la comunidad está integrada en la escuela, la inclusión va de la mano”.
En este punto, ha introducido una reflexión sobre el contexto urbano y rural: “La escuela urbana, mayoritariamente, está equivocada. Hay que abrirse. La experiencia de la ruralidad es muy importante porque integra en la comunidad”.
Para Rivas, la transformación no depende solo de la escuela. “Lo que falta es que la sociedad también empiece a ser consciente. Hay que tomar conciencia de lo que significa la igualdad”.
Asimismo, ha advertido de los riesgos de una educación reducida a contenidos. “Si nos quedamos solo con enseñar matemáticas o lengua, tendremos niños sin capacidad crítica”. “La escuela tiene que estar al lado de los niños construyendo conocimiento, una visión del mundo. Los maestros deben escuchar; si aprendemos a escucharles, aprenderemos a enseñarles mucho mejor”, ha añadido.