Paloma Langstrum, CEO y cofundadora de Tribbu, y May López, directora de desarrollo de Empresas por la Movilidad Sostenible.

Paloma Langstrum, CEO y cofundadora de Tribbu, y May López, directora de desarrollo de Empresas por la Movilidad Sostenible. Cristina Villarino

VII Simposio del Observatorio de la Movilidad y las Ciudades

Las ayudas no bastan para electrificar el transporte: el sector reclama estabilidad y más información

España ocupa el octavo puesto mundial en potencia de recarga y el tercero de Europa.

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La desinformación, la falta de estabilidad de las ayudas públicas y la necesidad de cambiar los hábitos de movilidad figuran entre los principales obstáculos para avanzar en la descarbonización del transporte.

Así lo señalaron los participantes en una mesa redonda en el VIII Simposio del Observatorio de la Movilidad y las Ciudades organizado por EL ESPAÑOL-Invertia.

En dicha mesa se puso de manifiesto la necesidad de combinar la electrificación de los vehículos con soluciones que permitan aprovechar mejor los recursos existentes, como el coche compartido.

May López, directora de Desarrollo de la Asociación Empresas por la Movilidad Sostenible, defendió que uno de los principales frenos para acelerar la transición energética es el desconocimiento de los objetivos regulatorios y de las ayudas disponibles.

En este sentido, aseguró que "España ocupa el octavo puesto mundial en potencia de recarga y el tercero en Europa, aunque advirtió de que alrededor del 20% de la infraestructura instalada no permite recargar".

López también alertó de la concentración del mercado de recarga: más de la mitad de la infraestructura está en manos de dos empresas, una situación que, según explicó, multiplica por cuatro uno de los indicadores de riesgo para la competencia.

A ello se suma el coste que supone desplegar la red, con más de 260 millones de euros invertidos por las empresas.

Paloma Långstrum, consejera delegada y cofundadora de Tribbu, defendió la necesidad de aprovechar mejor los vehículos que ya circulan por las carreteras mediante el coche compartido o carpooling.

"Hay más de 90 millones de asientos circulando vacíos por las carreteras", afirmó Långstrum, quien recordó que los vehículos transportan una media de apenas 1,2 personas. La compañía promueve que los ciudadanos compartan coche en sus desplazamientos cotidianos y cifra en 100.000 los vehículos que consigue retirar diariamente de las carreteras mediante su actividad.

Conversación a dos. El futuro de la movilidad: electrificación, digitalización y transición energética

Para la directiva, el reto consiste en incorporar el coche compartido a las políticas de movilidad sostenible y convertirlo en una alternativa habitual. Aunque inicialmente los usuarios recurrían a este tipo de servicios para resolver problemas de aparcamiento, Långstrum apuntó que la movilidad colaborativa puede contribuir a afrontar otros desafíos urbanos, como la congestión y el exceso de vehículos.

Ahora bien, la colaboración entre usuarios también requiere incentivos. En este sentido, destacó el papel de los Certificados de Ahorro Energético (CAE), que pueden ayudar a impulsar cambios de comportamiento mediante una bonificación económica. A su juicio, compartir coche puede parecer una decisión de sentido común, pero exige modificar hábitos muy arraigados.

Movilidad laboral

La movilidad vinculada al trabajo fue otro de los asuntos abordados durante el encuentro. Según las cifras expuestas por López, España registra 34 millones de desplazamientos diarios por motivos laborales, de los cuales el 70% se realiza en vehículo privado y el 60% con un único ocupante.

Estos desplazamientos representan un ámbito de actuación relevante para las empresas, que pueden utilizar medidas de movilidad sostenible para reducir costes y su huella de carbono, además de mejorar la fidelización de los empleados. De esta manera, la capacidad de atraer talento y ofrecer alternativas de transporte también se perfila como un factor importante para las compañías.

Ambas participantes también coincidieron en la necesidad de que las políticas de movilidad tengan en cuenta las diferencias territoriales. Långstrum advirtió de que las soluciones no deben diseñarse exclusivamente para las grandes ciudades, ya que en las zonas rurales existe una menor disponibilidad de alternativas al vehículo privado y, en muchos casos, los ciudadanos deben recorrer mayores distancias.

La movilidad sostenible, concluyeron, requiere combinar la renovación tecnológica de los vehículos con incentivos públicos duraderos, información clara y nuevas fórmulas para compartir los desplazamientos. El objetivo no es únicamente sustituir los motores de combustión por alternativas eléctricas, sino reducir también el número de vehículos necesarios para cubrir las necesidades diarias de transporte.