Alejandra Kindelán, presidenta de la Asociación Española de Banca (AEB).

Alejandra Kindelán, presidenta de la Asociación Española de Banca (AEB). David Morales EE

VI Observatorio de las Finanzas (2026)

Kindelán (AEB) advierte que Europa se juega su futuro si no completa la unión bancaria y el fondo único de depósitos

La presidenta de la patronal bancaria considera que el sector está hoy dispuesto a financiar la seguridad y la defensa europeas.

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L. Piedehierro
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Europa se juega su futuro si no culmina la unión bancaria y no pone en marcha un fondo único de garantía de depósitos que permita valorar a las entidades por su solvencia y no por su nacionalidad.

Así lo ha expresado Alejandra Kindelán, presidenta de la Asociación Española de Banca (AEB), quien ha advertido de que sin ese último pilar, el mercado seguirá fragmentado y los bancos continuarán siendo percibidos como españoles, italianos o alemanes, en lugar de europeos.

Y esto, tal y como ha señalado durante su intervención en el VI Observatorio de las Finanzas de EL ESPAÑOL e Invertia, lastra la capacidad del sistema bancario para financiar las grandes transformaciones económicas.

Kindelán ha descrito a Europa como un continente en un “momento existencial”, sometido a enormes retos que proceden de un contexto geopolítico muy complejo.

Al mismo tiempo, ha insistido en la necesidad de romper barreras dentro de la propia Unión Europea y actuar como un verdadero mercado integrado también en el ámbito bancario.

Alejandra Kindelán, presidenta de la Asociación Española de Banca (AEB)

En ese sentido, ha recordado que ya se avanzó con la creación de un mecanismo único de supervisión y de resolución de crisis, lo que ha dado confianza al sector y a los inversores.

Sin embargo, ha recalcado que la tarea sigue incompleta sin un fondo europeo de garantía de depósitos.

La presidenta de la AEB ha defendido que completar la unión bancaria y contar con ese fondo único aportaría tres beneficios claros.

En primer lugar, ha explicado, garantizaría una protección igual para todos los consumidores europeos. En segundo lugar, ayudaría a romper el nexo soberano-bancario que tanto daño hizo durante la anterior crisis financiera.

Y, en tercer lugar, permitiría que los bancos se valorasen por su fortaleza y solvencia y no por su pasaporte, algo que considera “crucial” para construir un mercado verdaderamente europeo.

Kindelán ha advertido de que, mientras la última línea de defensa siga siendo nacional, como ocurre hoy con los fondos de garantía de depósitos, no será posible valorar a las entidades como bancos europeos ni avanzar hacia un mercado financiero plenamente integrado.

Ha insistido en que esa integración es fundamental para que la banca alcance la escala que necesita para financiar las grandes transiciones que Europa tiene por delante: la digital, la verde y el despliegue de infraestructuras tecnológicas.

La presidenta de la AEB ha enlazado este debate con la autonomía estratégica europea, un concepto que ha situado en el centro del plan económico del continente.

Así, ha defendido la idea de una “autonomía estratégica abierta”, orientada a reforzar las capacidades propias de Europa para proteger su viabilidad económica sin renunciar al comercio y a las alianzas.

Además, ha recalcado que la seguridad económica debe situarse “en la cabecera” del plan estratégico europeo en los próximos años.

Métodos de pago y defensa

En ese marco, ha destacado el papel de los métodos de pago como uno de los campos donde Europa debe avanzar si quiere reducir su dependencia de infraestructuras estadounidenses o chinas.

Ha recordado que España cuenta con Bizum, una solución creada por los bancos en 2016 y que ha facilitado los pagos entre particulares y también en el comercio electrónico.

Al respecto, ha apuntado que Bizum se ha consolidado como una herramienta cotidiana para millones de usuarios y como un ejemplo de innovación privada en el ámbito de los pagos.

Kindelán ha llamado la atención sobre el hecho de que el 53% de los pagos en Europa se sigue realizando en efectivo y que, de la mitad que ya es digital, alrededor del 70% depende de esquemas no europeos.

Y esta dependencia, ha considerado, supone una vulnerabilidad para la autonomía estratégica de la Unión.

Por ello, ha defendido que el siguiente paso pasa por lograr la interoperabilidad de soluciones europeas de forma que los ciudadanos puedan operar con la misma facilidad con usuarios de otros países.

En esta línea, ha explicado que ya es posible hacer un Bizum con ciudadanos de Italia y Portugal y que el plan es ampliar esa huella a Alemania, Francia, Bélgica y los países nórdicos.

Preguntada por la relación entre estas plataformas y el euro digital, Kindelán ha defendido que ambas herramientas pueden ser complementarias.

Ha recordado que el euro digital es un proyecto importante del Banco Central Europeo (BCE), enmarcado precisamente en la búsqueda de autonomía estratégica. Sin embargo, ha insistido en que, a nivel minorista, la prioridad debe seguir siendo las soluciones de pago privadas.

Por último, Kindelán ha dedicado una parte de su intervención a la financiación de la seguridad y la defensa. Ha explicado que los retos geopolíticos actuales han situado la seguridad como un pilar “fundamental, existencial” para Europa.

En este nuevo contexto, ha asegurado que el sector bancario está hoy “absolutamente dispuesto” a financiar todo el ámbito de la seguridad y la defensa.