Hay una gran diferencia entre el sexo y el amor y, aunque ambos comparten cosas, dependiendo de nuestra cabecita podremos vivir realidades o películas distintas. El AMOR no se elige, no se decide, no se planifica; SE SIENTE, llega y ahí estás feliz o fatalmente atrapado.

Por el título no parece que vaya a hablar de una situación normal, ideal de compartir sexo y amor, ni de una pareja, y mucho menos estable, y tampoco de los “amigos con derechos” vulgarmente conocidos como “follamigos”, aunque por aquí puede ir un poco el tema si no se tienen claros algunos conceptos que después comentaré. ¿Cuál es la combinación perfecta? Atracción, amor y sexo. Este cóctel de química, emociones y física no tiene precio. ¿Y hasta dónde se puede controlar racionalmente ésto? Actualmente la sexualidad fuera de la pareja, se vive de forma más superficial, en forma de consumo de sexo. Se han establecido nuevos criterios para poder intercambiar sexo sin sentimiento de utilización del otro, sin sentimientos de que pueda significar algo y hasta uno mismo se convence, aunque se encuentre sintiendo, de que nooooo, que no debe. Se ponen límites al compromiso y a una posible relación, "por si acaso... encuentro a otra mejor, aparecen de pronto varias, por si no me gusta… No quiero problemas”.

A veces se establece explícitamente el no querer una relación (de entrada) y después ya se verá. Sí, ya se verá cómo “gestiona” uno mismo cuando esté sintiendo algo; ya verá si disfruta, si se siente mal, si se está sometiendo, si no debe seguir. Y esas solemos ser nosotras. Otras veces se JUEGA a "parecer" que la quieres y que te importa, sólo como actitud egoísta para tener sexo repetidamente con ella. Parece que me estoy refiriendo a los hombres, a algunos hombres, por supuesto, aunque también algunas mujeres juegan así. Pero, sobre todo, quien quiera tener sexo que lo haga con sinceridad con uno mismo y con la otra persona para evitar el SUFRIMIENTO inevitable al que lleva siempre está situación si utilizamos al otro.

Una estructura “sexo-amorosa” evidentemente favorece al hombre. ¿Por qué? Porque los hombres son más sexuales y las mujeres más sentimentales. Testosterona activa si se ven señales de humo, sexuales. Ellos son capaces de separar perfectamente sentimientos y sexo. Por ejemplo, si en una pareja hay una discusión, él será capaz de tener relaciones sexuales pero nosotras… no. En general somos así, aunque podemos establecernos una estructura mental que nos convenza de que vamos a poder tener sexo sin amor... y después ya se verá qué pasa. Quizás sea toda una experiencia repetible o quizás te has sentido tan sucia que nunca más.

Al principio me refería a conductas que comparten el amor y el sexo, y son tan parecidas que nos podemos encontrar viviendo la mejor película de amor, así a nuestra bola, cuando para el otro tan sólo es un espectáculo y consumo sexual. En esas conductas compartidas en el sexo con amor y en el sólo sexo existen sutilezas y las intenciones son distintas. Besos con amor o solo como previos, caricias con sentimiento o para excitar, miradas cómplices o para provocar, palabras cariñosas por amor y sentidas o como guion, porque tocan en ese momento. Esta bonita aparente historia de amor puede convertirse en la peor pesadilla cuando descubres que la película es solo tuya y eres una más, una consumible sexual para algún listo experto en la mentira y manipulación emocional para su propio beneficio físico y/o psicológico.

¡“Enfermos”, “víctimas” y “narcisos” hay muchos! Pero tú prefieres pensar que te quiere y, a cambio, le REGALAS SEXO, porque ya se encarga él, cuando algo no te cuadre, de volverte a confundir para no perder su droga. Las mujeres con los sentimientos somos el sexo débil. Nos enamoramos y nos lanzamos, ciegas de amor, a veces, a lo que sea. Y a veces escucho en la consulta auténticas barbaridades que se están dispuestas a hacer por él, que la dignidad y la humillación ya no saben por dónde se andan. ¿Y quiénes son más susceptibles de caer en estas “historias de amor” sin darse cuenta? Las personas más empáticas, las menos experimentadas en la "vida del ligoteo”, las acostumbradas a tener pareja y no saben estar solas, las dependientes emocionalmente, mujeres con la autoestima muy baja, las maltratadas física o psicológicamente, las que han sufrido falta de apego en la infancia, las que han sido dejadas por sus parejas y precisamente es a ellos a quienes les siguen dando sexo para intentar recuperarlos. Porque a lo mejor no sabemos aún que los hombres también tienen un punto débil: el sexo. Y claro, de pronto te encuentras con alguien tan encantador que te parece mentira… Mensajitos, palabras de amor, atenciones varias, verborrea y mucho amor... con sexo, claro. Y tú le das todo cómo y cuando quiera porque te has enamorado; le pones en un altar a todos los niveles y es cuando quizás él, sabiendo que ya te tiene, se relaje un poco. (¿Te vas dando ya un poco de cuenta?)

Y menos mal que llega un momento siempre en el que algo pasa y empiezas a tener cierta desconfianza… Pero aún así le REGALAS SEXO para mantenerle, para que "te siga queriendo”, porque cada vez que te acuestas con él tú tienes tu dosis de “amor”, caricias, besos, abrazos… y cada vez te humillas más. ¿Te estás viendo? A veces llega un momento de tal humillación por tu NECESIDAD de que te quiera que pierdes todo el valor como persona y te sometes enteramente a él. Y es cuando ya, en este punto, NO SIGNIFICAS NADA PARA ÉL.

Si REGALAS SEXO porque tu necesidad es emocional vas muy mal. Aquí comienza tu peor pesadilla y lo mejor es que apagues esa tele y te montes otra película, porque ésta nunca termina bien aunque pienses que él se dará cuenta de lo que pierde…. Pero, ¿cómo intentas conseguir esto? Vuelves a regalarle sexo. ¡Sal de ahí por favor! ÉL QUIERE SEXO, TÚ AMOR . Si te respetas y te quieres, los demás te imitan, te respetan y TE QUIEREN.

Ana M. Ángel Esteban. Psicóloga Clínica, Sexóloga. Toledo. 615224680

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