El pasado 28 de enero Seat presentó su nuevo León. Al margen de la importancia comercial que este modelo tiene para la marca, como lo demuestran la venta de 2,2 millones de unidades durante las tres generaciones anteriores, la nueva versión llegó con un anuncio muy trascendente para la historia de la compañía española: la próxima generación del León se convertirá en el primer coche conectado de Seat.

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Esta característica va mucho más allá de ser un extra que aporte a los usuarios ciertas funcionalidades. La conectividad del nuevo León va a permitir a Seat llevar el diseño y la conceptualización de los coches a otro nivel. Y no por una cuestión simplemente tecnológica. El coche conectado va a dar acceso a la marca española a la ingente cantidad de información que generarán los usuarios de sus coches en tiempo real. 

Tanto los vehículos de particulares como los que formen parte de flotas van a nutrir a Seat de una información que le va a permitir conocer a sus clientes con un nivel de profundidad muy superior al pasado. Y ahí reside una de las claves de la conceptualización de los vehículos del futuro. En lugar de centrarse en las capacidades del producto sus ejes serán las necesidades de los usuarios. 

Así lo explica Paqui Lizana, máxima responsable de servicios y productos digitales de Seat: "Durante los últimos 100 años la industria del automóvil se ha centrado en la ingeniería. Ahora hay que poner ese foco en el usuario. Esto supone un cambio de mentalidad respecto de cómo estamos montando nuestras funciones del coche. De entender por qué mostramos una cosa en lugar de otra. Todo esto lo vamos a aprender gracias al coche conectado. La digitalización no va de añadir funcionalidades por añadirlas. Va de ofrecer lo que necesitas cuando lo necesitas". 

Disrupción de la industria

La visión de Lizana tiene una singularidad. Lejos de tratarse de un perfil clásico de la industria de la automoción su experiencia proviene de un gigante de la tecnología como HP. "Llegué a esta industria atraída por el momento de disrupción que está viviendo. Una transformación desde el concepto clásico del coche hacia uno mucho más grande como el de la movilidad. Para ello, va a ser clave hacer un puente entre diferentes industrias". 

Además de la capacidad de recabar datos, los nuevos coches conectados van a permitir a Seat crear un ecosistema conectado. "Hemos montado una infraestructura sobre la que vamos a desplegar toda una serie de nuevos servicios destinados a complementar la experiencia de nuestros usuarios. Para que esto pase tenemos que aprender mucho de nuestros clientes" señala Lizana.

Estos servicios van a dotar a los coches de una nueva capa de funcionalidades que permitirán profundizar en su personalización. Un elemento clave de cara a los próximos años debido a la atomización de perfiles de usuarios a los que van a tener que satisfacer sus necesidades según indica Lizana. "Nosotros apostamos por una interfaz personalizable en la que cada usuario pueda tener acceso a lo que se ajuste más a su perfil. Lo que vemos con nuestros tests es que esta customización es clave para los nuevos usuarios". 

"Nuestros clientes tendrán un ID de Seat que cargará tus preferencias, similar al que pueden tener los usuarios de IOS o Android. Podrán tener diferentes perfiles para un mismo vehículo igual que cuando entras a Netflix. Del mismo modo, a los clientes que no les interese este grado de personalización podrán utilizar el coche igual que uno modelo tradicional" concluye Lizana. 

Hablar con el coche

La relación entre el usuario y su coche también está sufriendo profundos cambios. Al igual que está pasando con los altavoces inteligentes en los hogares, cada vez es más común que los coches cuenten con funcionalidades activables por voz.

Algo que la máxima responsable de servicios digitales de Seat cree irá a más pero que no tiene por qué ser siempre la fórmula más eficaz. "El usuario quiere controlar todas las funcionalidades con su voz, pero tenemos que ver si esta opción es el método más eficiente. Por ejemplo, al subir o bajar el volumen o mover una cubierta del techo del vehículo igual es más fácil hacer un gesto con la mano para ajustarlo hasta el nivel deseado, que usar un comando de voz". 

Todas estas nuevas capacidades de los coches no surgen de manera lineal como en el pasado. "Hace dos años introdujimos Shazam y Alexa para poder utilizar ambos servicios desde el coche. El mero hecho de trabajar con estas empresas ya está haciendo que nos transformemos. No son proveedores, son compañías con las que resuelves retos co-creando con ellas. Ahí ya hay una verdadera transformación de la industria del automóvil" explica Lizana.

Otro de los grandes cambios que está sufriendo esta industria es la mutación del coche de producto a servicio. La proliferación de iniciativas de carsharing y alquiler están haciendo que cada vez más usuarios opten por no tener un coche en propiedad y sólo lo utilicen en función de sus necesidades. "El coche va a tener un rol para cada tipo de usuario. Vamos a tener clientes de muy diversas tipologías y el reto es dar respuesta a todos ellos".

En definitiva, una revolución que está afectando a todas y cada una de las dimensiones del concepto clásico de automóvil. Tras todos estos cambios el coche va camino de sufrir una transformación tan profunda como la que en su día vivió el teléfono.

çLizana tiene claro como imagina ese vehículo del futuro: "Me gustaría que fuera como Netflix. Estoy en casa, tengo control total sobre él. Le puedo enviar contenido. Me conoce, me ofrece lo que necesito en cada momento. Se adelanta a mí de una forma sencilla. Si se sienta otra persona que también se adapta a él. Si viajo con niños se adapta a esa situación igual que si viajo sola". Un futuro que, cada vez, está más cercano".