La economía de los datos se va imponiendo de forma irremediable. Si primero fueron las grandes compañías las que sucumbieron a esta tendencia ahora, desde los entes públicos, comienzan a plegarse a la evidencia. El ministerio de Fomento no quiere ser menos y ha decidido pisar el acelerador en esta materia.

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La política de infraestructuras española se ha regido durante décadas más por motivos políticos que económicos. Decisiones como arrancar la red de alta velocidad por el corredor andaluz, la apuesta por infraestructuras de peaje o autovías o la proyección de aeropuertos fueron tomadas atendiendo más a la aritmética electoral del momento que a los resultados de sesudos estudios de mercado.

Hoy, con una red de infraestructuras que durante la próxima década concluirá las grandes planificaciones que arrancaron en los 90 y que la gran crisis financiera que estalló en 2008 paralizó durante más de un lustro, se va imponiendo la visión de que las decisiones que marcarán el futuro de la obra civil española tendrá su origen en los agnósticos resultados de la ciencia de datos.

Falta de previsión

Y es que, aunque con bastante retraso en comparación con las iniciativas privadas, el Ministerio de Fomento ya se ha puesto manos a la obra para comenzar a tener material que le permita tomar decisiones en el presente y en el futuro. El dominio del manido big data se ha convertido en una prioridad para el ministerio. Para ello ha decido contar con el apoyo de colaboración privada con el objetivo de recuperar lo más rápido posible el tiempo perdido.

Pese a contar con una posición estratégica, gracias a que gestiona casi la totalidad de las infraestructuras españolas, la falta de previsión y estrategia en el pasado ha hecho que Fomento no tenga capacidad por sí mismo de recopilar información al mismo nivel que otras compañías. Hasta que compense esta situación dotando de una capa de inteligencia a las infraestructuras viarias, ferroviarias o aéreas, el Ministerio ha decidido apoyarse en las compañías de telecomunicaciones que operan en España para poder entender mejor cómo se mueven los españoles por el territorio.

El Ministerio de Fomento pagó 150.000 euros a Orange y la consultora Kineo para que analizaran datos anonimizados de geolocalización de los 16 millones de clientes de telefonía móvil que tenía entonces la operadora mediante las antenas de telefonía. Una decisión que, una vez superada la polémica inicial, ya ha tenido sus primeros resultados.

Ahora, el Ministerio de Fomento ha publicado los resultados del estudio piloto resultante de el trabajo con Orange y Kineo.  El "Estudio de la Movilidad Interprovincial de Viajeros aplicando la Tecnología Big Data" forma parte del contenido del Observatorio del Transporte y la Logística en España. Este proyecto, desarrollado durante 2018, empleó por primera vez esta tecnología para obtener los flujos de movilidad interprovincial a nivel nacional, durante los meses de julio/agosto y octubre de 2017, tanto de residentes como de no residentes en España.

Resultados

Según señalan desde el Ministerio, el objetivo de esta iniciativa es reorientar las políticas de movilidad en España y, de esta forma, convertir estas decisiones en una palanca que permita mejorar la movilidad española. Una meta que no persigue sólo recortar los tiempos o aumentar el uso de las infraestructuras. También persigue reducir los costes de mantenimiento o las emisiones contaminante. Un objetivo este último que las decisiones a nivel comunitario van a colocar en los primeros puestos de las prioridades de las decisiones políticas que tengan que ver con la movilidad. 

Los resultados principales del proyecto son la definición de matrices interprovinciales de viajes de más de 50 kilómetros para todas las provincias españolas e islas. En el caso de las provincias de Madrid, Barcelona, Vizcaya y Alicante, además, se incorporan los viajes interprovinciales de entre 10 y 50 kilómetros, dado que, en un análisis previo, eran las que mostraban un mayor número de viajes en este intervalo.

El estudio ha permitido descubrir una serie de patrones de las grandes tendencias de movilidad en España. Por ejemplo, en un lunes medio de octubre se generan a nivel nacional 2.382.000 viajes al día interprovinciales de más de 50 kilómetros de recorrido. Del mismo modo, en julio estos desplazamientos aumentan hasta los 3.465.000 viajes al día.

Madrid, a la cabeza

La punta de verano la marcó un domingo con más de 4.158.000 viajes al día durante la operación salida del primero de agosto que fue más laminada y se focalizó ese año en el domingo 30 de julio. La punta del mes de octubre la marcó el día 15, regreso del puente del Pilar, con 3.328.000 viajes durante ese día.

Como no podía ser de otra forma, Madrid y Barcelona son las provincias que más viajes generan y atraen. La relación diaria de viajes de Madrid con el resto de provincias en un lunes medio de octubre asciende a más de 510.000 viajes, que se elevan a unos 693.000 en julio. Por su parte, la relación de viajes diarios de Barcelona con el resto de provincias españolas asciende a 356.000 viajes en un lunes de octubre y a 522.000 en un lunes de julio.

En cuanto al corto recorrido para un lunes medio de octubre, los desplazamientos entre Madrid  y Toledo cuentan con 108.000 viajes al día, lo que la convierte en la de mayor volumen de viajes de España, seguida por los 99.000 viajes diarios que tienen lugar entre Barcelona y Girona.

El largo recorrido está dominado por los viajes Madrid-Barcelona. Estos desplazamientos ocupan el primer lugar con 23.700 viajes al día, lo que denota la importancia de los flujos interprovinciales de corto recorrido.

Entre otros muchos aspectos que se pueden extraer de los datos, cabe citar, por ejemplo, que el día de la semana que más viajes se realizan son los viernes (un 26% más de viajes que el resto de días laborables de media) y que la distancia media de los viajes interprovinciales es de 221 kilómetros en un día laborable del mes de octubre.

Este estudio será el primero de muchos que deberán convertirse en la materia prima del que nacerán las decisiones que marcarán el futuro de las infraestructuras y la obra civil española. Para ello, además de nuevas experiencias de colaboración con el ámbito privado, Fomento tiene previsto multiplicar sus capacidades de recolecta de datos propios a través de la sensorización de las infraestructuras españolas. Un objetivo para el que es necesario contar con nuevos Presupuestos Generales del Estado. Algo que, en estos momentos parece tan lejano como necesario.