Santander

El verano que está a punto de comenzar era la fecha marcada en el calendario de los bancos, cuando elaboraron sus planes estratégicos, para el fin de los tipos de interés bajos que trajo la crisis económica y financiera.

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Sin embargo, las palabras pronunciadas por el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, en Sintra, no solo han confirmado que los tipos bajos no van a volver en el corto plazo sino que, además, el escenario de penalizar aún más a la banca por sus depósitos parece cada vez más cercano.

Ante este nuevo contexto, la banca española, que lleva tiempo clamando por una “normalización” de los tipos de interés, comienza a resignarse. En lugar de ver el vaso medio vacío, está empezando a verlo medio lleno. Como dijo el pasado lunes el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, esos bajos tipos de interés compensan a las entidades con una menor morosidad de sus clientes y el impulso al crecimiento económico, lo que repercute en su negocio.

En el mismo marco que habló el gobernador, en el seminario de Apie y BBVA en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) en Santander, los presidentes de CaixaBank y Bankia han asegurado este miércoles que mantendrán por ahora sus planes estratégicos, pese al revés que supone para los márgenes bancarios ese escenario de tipos bajos. 

El presidente de CaixaBank, Jordi Gual, ha explicado que la entidad “ha sido capaz de manejarse en un escenario de tipos bajos” gracias a su diversificación en servicios y productos financieros como los seguros, la gestión de activos o el negocio de tarjetas, entre otros.

“En CaixaBank tenemos un plan estratégico que no vamos a modificar. En él ya se apuntaba a que si se extendía la situación de tipos bajos modificaríamos las políticas comerciales”, ha explicado Gual. “ Estamos confiados en conseguir los objetivos de ese plan estratégico”, ha concluido.

Una confianza que ha mostrado el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, aunque con algún matiz. Pese a que ha reconocido que el entorno actual dificulta sus objetivos de rentabilidad, Goirigolzarri ha insistido en que por el momento el banco los mantiene.

Según ha resumido el banquero vasco, Bankia ha pisado el acelerador de su plan estratégico a tres años en la reducción de ‘activos tóxicos’ (NPL), generación de capital (tiene como meta generar 2.500 millones de euros entres años) y mantendrá la distribución de dividendo de 2.500 millones prevista en ese documento. No obstante, los 1.300 millones de euros que prevé ganar en 2020 pueden ser inalcanzables si la situación de tipos bajos se convierte en crónica.

Sinergias con BMN

Uno de los puntos en los que Bankia ha conseguido rebasar las expectativas de su plan estratégico ha sido en la generación de sinergias con BMN, entidad que integró el pasado año. Según ha explicado Goirigolzarri, las sinergias que se habían previsto completar en tres años se adelantarán en uno.

Preguntado sobre posibles nuevas fusiones, Goirigolzarri ha recordado que es el Estado el que decide en última instancia, pero ha aclarado que no hay nada sobre la mesa para una fusión con Banco Sabadell. 

Esta operación es un rumor constante en el mercado y, precisamente este miércoles, Goldman Sachs ha difundido un informe en el que asegura que esa operación tendría “racionalidad estratégica”. Preguntado sobre esa opinión, Goirigolzarri se ha reafirmado que mantiene su plan estratégico en solitario.

Rentabilidad

Más allá de las fusiones, la banca europea tiene un problema de rentabilidad que parece complicado superar con el escenario de tipos bajos. Es por esto, que hay voces que reclaman fusiones transfronterizas para mitigar el problema que tienen las entidades para compensar con sus márgenes los altos costes de capital.

En ese sentido, presidente de Bankia ha señalado a la banca estadounidense para recordar que al otro lado del Atlántico la regulación es más sencilla que en Europa y está ya cerrada.

Por su parte, Gual ha explicado que en España no queda mucho margen para fusiones, puesto que la reducción de entidades ya tuvo lugar en los años de crisis.

El presidente de CaixaBank confía, además, que la situación macroeconómica despeje incertidumbres en la segunda parte del año y se abra de nuevo la posibilidad a una subida de tipos. 

“Los tipos negativos son una situación anómala y esperamos que sea puntual”, ha afirmado. Por ello, desde Caixabank se descarta que se tenga que llegar a la situación ya avanzada por algunos analistas de tener que cobrar a los clientes a cambio de guardar sus depósitos.