Ni los más optimistas del sector podían imaginar en 1969 que, 50 años más tarde Airbus iba a llegar a ser la compañía que es hoy. Durante la celebración del festival aéreo de Le Bourget de ese año, el ministro francés de Transporte Jean Chamant y el ministro alemán de Economía Karl Schiller firmaron el contrato para el desarrollo del primer avión A300. Proyecto con el que nació lo que hoy conocemos como Airbus.

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Hasta finales de los años 60 del siglo pasado, la supremacía estadounidense en el desarrollo aeronáutico apenas era contestada en Europa. El Reino Unido había construido el Havilland Comet, el primer reactor comercial del mundo, el BAC1-11 y el Trident. Francia, por su parte, el Caravelle.

La diferencia entre la flota aeronáutica frente a la de los gigantes estadounidenses Boeing, McDonnell, Lockheed y Douglas era de miles de unidades. Con unos desarrollos cada vez más caros y unos clientes potenciales reducidos, la colaboración internacional parecía la única opción posible para que Europa entrara en esa carrera.

Iniciativas como el Mercure, entre la francesa Dassault y la española CASA, el HFB-230 entre Alemania y España o el mítico Concorde franco-británico, abrieron la puerta la posibilidad de una industria aeronáutica europea.

El arranque de esta integración comenzó cuando los gobiernos de Francia, Alemania y el Reino Unido firmaron en julio de 1967 un acuerdo para reforzar la cooperación europea en tecnología aeronáutica y promover el desarrollo económico y tecnológico la revolución que estaban poniendo en marcha.

Un avión para democratizar la aviación comercial

Tras la experiencia del Concorde, que tuvo un alto coste de diseño, fabricación y operación y que, además, sólo era capaz de transportar un número reducido de viajeros, el mercado pedía otro tipo de avión. Cada vez más gente quería volar, pero quería hacerlo a un precio reducido. En plena crisis del petróleo, el mercado buscaba un modelo de avión, capaz de transportar 250 pasajeros a 2.000 kilómetros de distancia. 

El A300B nació para dar respuesta a esa necesidad. Un proyecto con vocación europea que hizo que fue la palanca que hizo que Holanda se sumara al consorcio poco después, al igual que hizo España en 1971. Tres años después, en 1974 el A300 entró en servicio. La industria aeronáutica europea demostraba que podía trabajar junta y el continente en su conjunto se iba a beneficiar. En palabras de Alberto Gutiérrez, presidente de Airbus España "Airbus ha fortalecido Europa unificando esfuerzos de desarrollo e inversión".

Los comienzos no fueron fáciles. En 1979 el A300B acumulaba 256 pedidos. Un año antes, comenzó el desarrollo del segundo miembro de la familia, el A310. Más corto y de mayor alcance.

En 1987 llegó al mercado el A320, el mayor éxito de Airbus: la aeronave acumuló más de 400 encargos antes de volar por primera vez. Tras este modelo, vinieron el A330, el A340 y los primeros estudios para fabricar lo que nunca nadie antes había fabricado. Un avión capaz de transportar a 800 personas: El A380.

Con el cambio de milenio Airbus Industrie pasó de ser un grupo de interés económico, algo similar a un consorcio, a configurarse como empresa europea. Primero con la denominación EADS que, más tarde se simplificaría en Airbus.

La fusión de DaimlerChrysler Aerospace, Aérospatiale-Matra y CASA abrió la posibilidad de de desarrollar de forma conjunta el resto de sus áreas de negocio. De esta forma quedó configurando con la estructura actual de divisiones de Airbus separadas en aviación comercial, defensa y espacio y helicópteros.

Impacto en España

Airbus ha jugado un papel muy importante en la actual configuración de la industria aeronáutica española. Actualmente este sector representa 8.947 millones de euros de actividad si se tienen en cuenta tanto la parte civil como la militar. Una cuantía que le hace aportar el 0.77% al producto interior bruto nacional (PIB).

El 81% de la facturación del sector proviene de las exportaciones, lo que supone 2.6% del total de las ventas en el extranjero de España. Una industria que genera 108.000 empleos en España, entre directos e indirectos y que supone 936 millones de euros de inversión en I+D+I.

Un volumen importante pero que, en opinión de Gutiérrez necesitaría un impulso a nivel estratégico. "En España necesitamos un plan industrial aeronáutico que nos permita realizar inversiones a largo plazo".

Airbus tiene nueve plantas en España: Getafe, Illescas, Puerto Real, Tablada, Barajas, Tres Cantos, San Pablo, Albacete. La entrada en el consorcio ha provocado que en nuestro país se pase de 7.000 a más de 13.000 trabajadores. Una posición que aún podría mejorar si España apostara por tener posiciones importantes en algunos proyectos europeos según señala el presidente de Airbus España. "No seamos tímidos. España tiene que estar en proyectos de defensa europeos, como por ejemplo FCAS (El Futuro Sistema Aéreo de Combate según sus siglas en inglés). Si no lo hacemos ahora tendremos que subirnos cuando ya estén en marcha y el desarrollo de tecnología ya esté establecido".

Airbus aporta al PIB español 3.571 millones de euros, lo que supone el 0,34% del total nacional si se compara con los datos de 2017 y 2018. Según datos del consorcio europeo, por cada empleo directo de la compañía se generan 3,64 empleos en España de forma adicional. Del mismo modo, la contribución total de Airbus a las arcas públicas fue de 1.590 millones de euros incluyendo la aportación directa, indirecta e inducida. Esta cifra es equivalente al 24% del presupuesto estatal destinado a I+D+I.

Dentro de 50 años

Pero, como se suelen repetir los especialistas bursátiles "rentabilidades pasadas no aseguran rentabilidades futuras". Ninguna empresa puede vivir de lo conseguido en el pasado y menos en Europa como bien saben en el sector de las telecomunicaciones.

Es por esto que Airbus ya ha marcado sus pilares clave con los que quiere mantener o incluso aumentar su posición actual: Por un lado, avanzar en el objetivo de reducir al mínimo las emisiones contaminantes de los vuelos comerciales. Por otro, tener una posición importante en los nuevos vehículos destinados a revolucionar la movilidad de las ciudades

En el primero de los casos la Airbus de dentro de 50 años aspira a ser una empresa que consiga que la aviación comercial deje de impactar en el medio ambiente. Un camino en el que el los últimos años ya ha dado pasos importantes con modelos como el A320Neo que reduce significativamente tanto el consumo como las emisiones. Para seguir en esta línea la compañía acaba de anunciar un acuerdo con SAS para investigar la viabilidad de los aviones híbridos y eléctricos.

En lo que tiene que ver con el asalto a las ciudades, Airbus ya trabaja en un futuro en el que los coches voladores sean una realidad. Su proyecto CityAirbus ha realizado ya sus primeros vuelos y aspira a dominar el mercado de los aerotaxis. Un servicio de avión autónomo y eléctrico enfocado a revolucionar la movilidad de las grandes ciudades.

Un futuro de película que cada día parece más cerca. Pese a la profundidad de los cambios que vienen en el sector, al ser preguntado en cómo cree que será el fabricante europeo dentro de unas décadas, el presidente de Airbus España tiene claro que la empresa no modificará su ADN. "Aunque dentro de 50 años la tecnología evolucione mucho, en Airbus seguiremos dedicándonos a unir personas".