La decisión de Iberdrola de vender la filial británica de generación tradicional, Sottish Power Generation, es buena para su riesgo de crédito y para cumplir su objetivo estratégico de reducir las emisiones en su cartera de activos de generación. Así lo ve Moody's en su último informe en el que señala que esta desinversión, enmarcada en el plan estratégico 2018-2022 de la energética, servirá también para reducir la deuda neta consolidada.

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Hace una semana, Iberdrola llegó a un acuerdo con la británica Dax Group para venderle esta filial que agrupa los activos de generación tradicional en Reino Unido. Los activos suman una capacidad de más de 2.500 megavatios (MW), sobre todo en plantas de ciclo combinado de gas.

Con su venta, Iberdrola se coloca como la primera energética 100% renovable en Reino Unido, donde ya cuenta con 2.700 MW eólicos instalados o en construcción y una cartera de proyectos que supera los 3.000 MW.

La agencia de calificación le otorga un rating 'Baa1' con perspectiva 'estable' a la deuda de la energética. La venta de Scottish Power Generation le aportará 700 millones de libras (unos 801 millones de euros), "lo que fortalecerá las métricas de apalancamiento del grupo", destaca Moody's.

"La venta es coherente con la estrategia de Iberdrola de centrarse en generación renovable, redes y soluciones para clientes. La venta de Scottish Power Generation reducirá la capacidad de generación instalada total en un 5% y la intensidad promedio del carbón sigue siendo de 46,6 GW en su parque generador", apunta la agencia.

En 2017, la filial generadora en Reino Unido produjo 8 teravatios hora de electricidad y aportó 36 millones de libras al Ebitda de la energética, recuerda Moody's. "La venta de estos activos apoyará el perfil financiero de Iberdrola reduciendo su endeudamiento y fortaleciendo la proporción de ganancias que provienen de negocios regulados y actividades contratadas, que normalmente representan unos tres cuartos del Ebitda del grupo", añade.

Apuesta por la energía solar

Tras deshacerse de sus activos de generación convencional, la filial británica de Iberdrola pisará el acelerador renovable con la vista puesta en la energía solar. Según Keith Anderson, director ejecutivo de Scottish Power, la compañía entrará en el negocio solar ahora que el mercado ofrece precios competitivos y la empresa gira por completo hacia las renovables.

"El mercado solar ha tenido algunas dificultades, pero mira dónde está llegando el coste de la tecnología y las posibilidades de integración con la eólica. La producción solar y la eólica se equilibran de una estación a otra y vemos que es una oportunidad para invertir", afirmó Anderson a The Guardian.

Para Reino Unido, que un gigante como Scottish Power entre en el negocio de la generación fotovoltaica puede ser el espaldarazo definitivo a esta tecnología que, hasta la fecha, ha sido instalada tradicionalmente por pequeñas energéticas y grupos comunitarios. Lo hace, además, en un momento de estancamiento del sector ante el recorte a los subsidios para el desarrollo de esta tecnología.

Pero esta apuesta por la fotovoltaica no aleja a Scottish Power de los molinos. La filial de Iberdrola competirá en la subasta que se celebrará el próximo verano para granjearse una porción de los más de 550 millones de libras que ha puesto el Gobierno británico sobre la mesa para desarrollo de más eólica marina. En esta puja, aspira a lograr un contrato para el proyecto de 1.200 MW que ya tiene en ejecución, East Anglia Three.

Además, Anderson se mostró optimista respecto a la congelación de los subsidios para el desarrollo de parques eólicos terrestres, que el Gobierno puso en standby en 2015.