El Tribunal Supremo ha dado la razón a Coca-Cola Iberian Partners en la reconversión de su planta de Fuenlabrada, en Madrid, en un centro logístico y en la readmisión de los trabajadores bajo unas condiciones diferentes. Ratifica así la decisión de la Audiencia Nacional que, en diciembre de 2015, llegó a la misma conclusión en el marco de la reestructuración de la embotelladora, que conllevó un recorte de puestos de trabajo y el cierre de varias fábricas.

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Sólo en la planta madrileña se recortaron 236 empleos que pudieron recuperar sus puestos pero con nuevas funciones porque la planta pasó a ser un centro logístico y no un centro de producción de refrescos.

La Sala de lo Social del Tribunal Supremo ha examinado en el Pleno de Sala celebrado hoy los recursos de casación presentados por los representantes de los trabajadores, según señala en un comunicado. “Ha confirmado las resoluciones de la Audiencia Nacional sobre la regularidad de la readmisión efectuada a los trabajadores del centro de Fuenlabrada”, indica.

“El resto de pronunciamientos de la Audiencia también han sido confirmados, salvo el relativo a la inadecuación del procedimiento de ejecución colectiva para algunos trabajadores que discutían el salario aplicable o las condiciones concretas de su readmisión, disponiendo ahora el Tribunal Supremo que se resuelvan y ejecuten colectivamente también tales cuestiones y pronunciamientos”, indica. La decisión cuenta con dos votos particulares discrepantes y uno concurrente, apunta el Supremo.

Coca-Cola Iberian Partners asegura que el Alto Tribunal resuelve así “definitivamente sobre lo que ha sido motivo de conflictividad laboral en el centro desde que se reabrió, hace ya casi año y medio". "En este tiempo, la empresa ha buscado en todo momento ofrecer una solución que conciliase la necesidad de la empresa de hacer” de la planta madrileña “un centro eficiente, que es la mejor garantía de su futuro y asegurar la empleabilidad de sus trabajadores”.

“A partir de ahora, queremos seguir mirando al futuro”, afirma Coca-Cola. “Es el momento de que el conjunto de los empleados, formado por más de 4.000 trabajadores que, en su mayoría, han permanecido ajenos a este proceso, continúen centrados en apostar por el crecimiento y la creación de valor para todos”, apunta.

La decisión del Tribunal Supremo da la posibilidad a Coca-Cola European Partners Iberia de cerrar el proceso de reordenación industrial iniciado tras la integración de los siete embotelladores ibéricos, afirma la empresa. “Esta integración hizo necesario un proceso de reorganización de las actividades debido a la existencia de una sobrecapacidad de producción que ponía en peligro la viabilidad futura del proyecto empresarial”.