Perico Delgado.

Perico Delgado. Europa Press

La Vuelta

Perico Delgado, 66 años: "Antes de competir, desayunaba tortilla, carne, pasta o arroz, pan, bollería y café con leche"

El ganador de dos Vuelta a España (1985 y 1989) explica cómo ha cambiado la alimentación de un ciclista profesional.

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Carlos Serrano
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La nutrición deportiva actual se ha convertido en una disciplina casi quirúrgica. Hidratos medidos, proteínas calculadas, geles personalizados, protocolos de recuperación y menús diseñados al milímetro en función de cada etapa.

Pero no siempre fue así. En los años 80 y principios de los 90, el ciclismo se entendía desde una lógica mucho más intuitiva, alejada de la precisión científica que domina hoy el pelotón.

Perico Delgado, ganador del Tour de Francia de 1988 y doble vencedor de la Vuelta a España, lo ha contado con una sinceridad que sorprende.

En una entrevista con Ciclismo al Día, el exciclista explicó qué desayunaba antes de afrontar una jornada de competición: una tortilla de patata de dos huevos, un bistec grande, un plato de macarrones o arroz, pan tostado, magdalenas y café con leche.

Un menú que, visto desde la perspectiva actual, difícilmente pasaría el filtro de un nutricionista deportivo. El propio Perico lo resumió con una frase tan gráfica como contundente: "Esto lo haces ahora y te echan".

Perico Delgado

Perico Delgado .

Una de las anécdotas que mejor refleja el cambio de paradigma tiene como protagonista a Miguel Induráin. Delgado recordaba cómo, después de una etapa, él podía disfrutar de un bocadillo, una cerveza, pastas Reglero o mantecados. Induráin, en cambio, tenía que conformarse con un zumo de naranja. Y, según Perico, lo pasaba fatal.

La escena resume el choque entre dos generaciones y dos maneras de entender el deporte. De un lado, la intuición y la libertad de un ciclismo todavía muy artesanal. Del otro, la llegada de una nueva concepción basada en el control, la planificación y la preparación específica.

Induráin simbolizaba esa nueva era. Perico, en cambio, pertenecía a una generación en la que todavía había espacio para la improvisación y para entender la alimentación desde una premisa sencilla: había que comer para soportar el esfuerzo.

A ojos actuales, aquel desayuno parece más propio de una comida de celebración que de una ingesta previa a una etapa ciclista. Sin embargo, el contexto era completamente diferente.

Las jornadas eran larguísimas, el desgaste físico enorme y los conocimientos sobre nutrición deportiva estaban todavía muy lejos de los actuales.

"Nunca pasé hambre"

Delgado siempre ha defendido que durante su carrera "nunca pasó hambre", y su desayuno es una buena muestra de aquella filosofía. El objetivo era claro: afrontar el esfuerzo con las reservas suficientes para llegar al final.

Hoy los ciclistas siguen necesitando una cantidad elevada de energía, pero la estrategia es muy diferente. La alimentación se adapta a las características de cada corredor y a las exigencias concretas de la etapa.

Se controlan las cantidades, los tiempos de ingesta, la digestibilidad y la combinación de nutrientes, además de utilizar productos específicamente diseñados para competir y recuperar.

Lo que antes podía resolverse con un plato de pasta, pan, carne y algún dulce, ahora se convierte en una planificación que puede comenzar incluso varios días antes de una etapa importante.

En declaraciones recogidas por La Razón, Perico reflexionaba precisamente sobre esta transformación. El exciclista reconoce que el ciclismo actual está mejor preparado y cuenta con muchos más recursos, aunque considera que algo se ha perdido por el camino: «Mi ciclismo era más divertido».

Pedro Delgado fue uno de los grandes referentes del ciclismo español. Su victoria en el Tour de Francia de 1988 lo convirtió en un ídolo nacional, mientras que sus dos triunfos en la Vuelta a España -en 1985 y 1989- consolidaron una trayectoria marcada por el talento, la valentía y una personalidad que encajaba perfectamente con aquel ciclismo menos previsible.

Tras retirarse en 1994, comenzó una segunda etapa profesional como comentarista en RTVE, donde ha contribuido junto a Carlos de Andrés a acercar el ciclismo a varias generaciones de aficionados.

Su particular desayuno también sirve para entender cuánto ha cambiado este deporte. La tortilla y el bistec aportaban proteínas y grasas; los macarrones o el arroz proporcionaban hidratos de carbono; y el pan tostado, las magdalenas y el café con leche completaban una comida especialmente contundente.

Hoy, una estrategia así sería difícil de imaginar antes de una etapa. La prioridad ya no es simplemente comer mucho para aguantar mucho, sino proporcionar al organismo la energía que necesita en el momento adecuado, minimizando al mismo tiempo los problemas digestivos.

Entre aquella tortilla de patata, el bistec y las magdalenas de Perico y los geles, bebidas isotónicas y protocolos nutricionales actuales hay casi cuatro décadas de evolución.

El ciclismo ha cambiado radicalmente. Pero la esencia permanece: encontrar la mejor manera de alimentar unas piernas capaces de recorrer cientos de kilómetros.