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El ático de Antonio Banderas (65 años) en Málaga no es solo la casa de una estrella de Hollywood: es el refugio perfecto de un malagueño que ha decidido volver al corazón de su ciudad, con unas vistas deseadas para muchos.

Ubicado en pleno centro histórico, a un paso de la Alcazaba, la Catedral y el Teatro Romano, este espectacular dúplex se ha convertido en la vivienda más deseada de la capital de la Costa del Sol.

El actor compró este ático-dúplex en 2014, en un antiguo palacete de los años 50 que ha sido completamente transformado para adaptarse a su ritmo de vida actual.

Con más de 500 metros cuadrados distribuidos en dos plantas, la vivienda funciona como un auténtico palacio contemporáneo elevado sobre el centro de Málaga.

Buena parte de los tabiques interiores fueron derribados para crear un gran espacio diáfano, lleno de luz natural, donde la amplitud es protagonista y cada estancia se abre a las vistas de la ciudad.

El resultado es una casa que mezcla confort, lujo y la sensación permanente de estar viviendo dentro de una postal malagueña.

Si algo convierte esta casa en un imán para la curiosidad del público es su impresionante terraza, diseñada para ser el auténtico corazón del ático.

Desde allí se disfruta de una panorámica privilegiada de la Alcazaba, la Catedral, el Teatro Romano y la calle Alcazabilla, con una vista de 360 grados del casco histórico.

La azotea está pensada como un oasis urbano: zona chill out con sofás, pérgolas inspiradas en el Palmeral del Muelle 2, piscina con deck de madera y un pequeño bar que rinde homenaje a clásicos malagueños como La Casa del Guardia.

Un llamativo panel de colores, inspirado en el Centro Pompidou de Málaga, aporta un toque artístico y convierte la terraza en escenario perfecto para cualquier reportaje o publicación viral.

Por dentro, la casa combina estilo mediterráneo y minimalista, con una base de tonos blancos, cremas y grises que potencian la claridad y el carácter reflejado de la vivienda.

Imagen del ático de Antonio Banderas en Málaga

Banderas ha apostado por materiales como la madera clara, el mármol y el cristal, que aportan frescura y elegancia sin caer en estridencias.

El salón principal es enorme, con grandes ventanales hacia la Alcazaba, sofás amplios y paredes que funcionan como galería de arte contemporáneo, reflejando su faceta más cultural y su conexión con el Teatro del Soho CaixaBank.

La cocina, de concepto abierto y con isla central, está pensada tanto para el día a día como para reuniones sociales, reforzando la idea de hogar vivido y no solo de casa de revista.

Más allá del lujo, el ático funciona como refugio emocional y creativo para el actor, que pasa largas temporadas allí junto a su pareja, Nicole Kimpel.

Entre estudio, biblioteca y espacios abiertos, la vivienda se ha convertido en un lugar donde puede leer, trabajar en proyectos teatrales y, al mismo tiempo, hacer vida "normal" en las calles que le vieron crecer.

Mientras su nueva mansión en la costa malagueña termina de construirse, el ático del centro es su base de operaciones y el símbolo más claro de su vuelta definitiva a Málaga.