Washington D.C

Madonna no sólo ha saltado a los medios estadounidenses estos días por sus problemas inmobiliarios. La reina del pop ha posado desnuda en su cuenta de Instagram para apoyar a Hillary Clinton. La cantante colocó el ángulo de la fotografía en el punto justo que no dejara ver más de la cuenta, sólo lo suficiente para sumarse a la campaña iniciada por su amiga Katy Perry, que participó en un vídeo en el que se desprendía de la ropa (aunque no se mostraba nada) para pedir la participación en los próximos comicios de noviembre, instando a votar aunque sea desnudo.

Madonna fue más allá y publicó una instantánea en topless pidiendo explícitamente el respaldo a la la candidata demócrata. "¡Voto desnuda con Katy Perry! Voto por Hillary. ¡Ella es lo mejor que tenemos!", escribió la intérprete, que adelantaba que se trataba de una serie de imágenes que iría lanzando.

Además, incorporó otra foto editada en la que aparece junto a Clinton, titulada 'Living for Hillary', junto a la aspirante a presidenta. "Yo voto a favor de la inteligencia, la igualdad de las mujeres y todas las minorías", redactó. Lo que de momento no ha trascendido es en cuál de sus residencias se hizo esos 'selfies'.

Demanda a su comunidad de vecinos

Tener problemas y rifirrafes con la comunidad de vecinos está a la orden del día aquí en EEUU, pero cuando eres la reina del pop, tus conflictos residenciales trascienden a escala internacional. Madonna (58) lo está comprobando estos días después de haber presentado una demanda contra la cooperativa que administra su edificio de Manhattan, donde vive con sus hijos. Como si de un episodio de La que se avecina se tratara, la estrella norteamericana ha tenido algo más que palabras con los gestores del inmueble, a los que ha llevado a los tribunales por cambiarle muy sustancialmente las condiciones de su contrato hasta el punto que, de acatar la modificación, su familia se vería algunos días literalmente en la calle.

Edificio de Manhattan donde vive la cantante

El problema empezó en el mes de abril, cuando One West 64th Street, el bloque de lujosos apartamentos neoyorquino también conocido como Harperley Hall, le comunicó que habían percibido que estaba incumpliendo las nuevas normas que prohíben que los menores de edad y el personal doméstico permanezcan en la urbanización mientras el propietario legal no se encuentre físicamente allí. Esta regla obligaría tanto a sus trabajadores, que se alojan en una segunda unidad, como sus hijos Lourdes (19), Rocco (16), Mercy (10) y David (11) a quedarse fuera de su casa mientras ella esté, por ejemplo, de gira.

La cantante puso el grito en el cielo y el apercibimiento en su despacho de abogados, alegando que la empresa gestora conocía su estatus y su estilo de vida cuando se trasladó a allí hace 12 años. Entonces nadie se opuso a que sus niños y sus asistentes se quedaran allí solos. De hecho, tampoco hubo problemas cuando hace cuatro años compró un segundo apartamento.



El diario New York Post ha tenido acceso a los documentos presentados ante la Corte de Manhattan, en los que Madonna declara que "en ese momento, yo era, y todavía lo soy, una artista mundialmente conocida y One West sabía o debería haber sabido que debo viajar por largos periodos y que poseo otras residencias”. Además, la ambición rubia recuerda que su familia considera ese piso 'su hogar', no un lugar de paso, y que por eso es allí donde guarda sus "efectos personales y bienes preciados, como obras de arte, pinturas, esculturas y muebles especiales".



Aunque el proceso arrancó en abril, cuando la junta de la cooperativa inmobiliaria trató de hacer cumplir esta modificación del contrato de arrendamiento de los residentes, el cambio de esas condiciones se implementó en el año 2014. Los abogados de Madonna consideran que se hizo "específicamente para impedir la utilización de la unidad 7A”, que ella adquirió en 2008.

El gabinete jurídico de la cantante quiere argumentar durante el juicio la ley permite a un inquilino utilizar su casa para su "familia inmediata, un compañero de piso y los hijos del compañero". Además, insistirá en que One West "nunca" puso reparos antes a que otras personas permanecieran en la casa mientras la dueña estaba fuera trabajando.



Según el rotativo, la documentación legal sostiene que "ciertamente, este requisito es ridículo e imposible de cumplir para casi cualquier familia”, y menos por una artista consagrada que debe salir de promoción regularmente. "Sin duda, la empresa sabía el estilo de vida de la demandante, trabajando y viajando como una celebridad cuando compró el apartamento", añade.



Los lujos de Madonna



Madonna compró el piso 7A en 2008 por 7,35 millones de dólares, según los registros de la propiedad del inmueble. El edificio, situado junto a Central Park West, fue diseñado por Henry W. Wilkinson en 1907 y cuenta con todo tipo de lujos a lo largo de sus 85 unidades, distribuidas en 12 plantas. Dispone de un patio central con un recibidor para visitantes. Los apartamentos varían en tamaño, desde estudios clásicos a pisos de ocho habitaciones. Hay techos altos, chimeneas de leña, puertas y balcones afrancesados, vistas panorámicas al parque, portero a tiempo completo, jardín de la azotea común, gimnasio, trastero y lavandería.

Madonna vive en 7A

Ésta no es la primera disputa inmobiliaria a la que se enfrenta Madonna. Cuando tenía 26 años trató de comprar un piso por 1,2 millones de dólares en la lujosa urbanización San Remo, también próxima a Central Park, pero su solicitud fue rechazada por la cooperativa del edificio. No hay que olvidar que aquella era la época más polémica de la artista.



Otras polémicas 



Este mismo año también tuvo enfrentamientos con los vecinos de su lujosa casa en Upper East Side, comprada en 2009 por 32 millones de dólares. Las quejas vinieron cuando la cantante colocó carteles ilegales prohibiendo aparcar frente a su residencia. Incluso pintó por su cuenta y riesgo una línea amarilla en la entrada de su garaje, algo prohibido en la ciudad de Nueva York.



A esto hay que sumar la polémica del pasado año cuando se supo los pocos impuestos que estaba pagando por los terrenos adyacentes a su mansión de campo en la localidad de Southampton, valorada en 4,9 millones de dólares, gracias a que estaba haciendo uso de varios beneficios fiscales destinados a las tierras de cultivo.

Mansión de Madonna en Southampton

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