Dos programas políticos de Mediaset en Italia, Fuori dal Coro y Dritto e Rovescio, ambos de la cadena en abierto Rete 4 y protagonistas del prime time de la noche de los martes y de los jueves, respectivamente; van a suspender sus emisiones esta semana y, por el momento, no se conoce la fecha de vuelta. Todavía no hay decisiones en firme acerca de cuándo dichos magacines políticos podrán volver a la parrilla, aunque lo más probable es que pueda tener lugar en la segunda mitad de enero.

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De llegar una comunicación oficial escrita, las razones se vincularían a necesidades de la programación de la cadena generalista, pero hay intereses políticos que contextualizarían una repentina suspensión de Fuori dal Coro y Dritto e Rovescio y un largo descanso televisivo, más allá de las festividades navideñas. 

La novedad se ve enmarcada, según retrata de la prensa transalpina, en la excesiva presencia de voces contrarias a las vacunas y al pasaporte covid; en un momento en el que el ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi (1994, 2001 y 2008) y propietario de Mediaset está barajando postularse como presidente de la República italiana, es decir, jefe del Estado del país con forma de bota. 

Los conflictos de intereses de Silvio Berlusconi relativos a los medios de comunicación de su propiedad y la influencia en su carrera política no son nuevos. Pero, en cualquier caso, dicho conflicto de intereses en el pasado le beneficiaba; pero en este caso es completamente al contrario. El hecho de que el ex presidente del Gobierno transalpino sea a la vez editor y un candidato político, en esta ocasión, le podría estar perjudicando. Pero para entender la inconveniencia de programas como Fuori dal Coro y Dritto e Rovescio es útil conocer el panorama político italiano en las últimas semanas estas semanas y el rol de Silvio Berlusconi en él. 

Atendiendo a la última media de sondeos en el país con forma de bota, el bloque derechista, a medio plazo, podría rozar la mayoría absoluta; algo útil de cara a las elecciones generales de marzo de 2023, es decir, hasta el final de la legislatura. El problema es que dicha coalición conservadora, formada por los dos grandes partidos soberanistas, Hermanos de Italia (HDI) de Giorgia Meloni y la Liga de Matteo Salvini; necesita de una tercera pata, aunque sea residual en términos electorales: el equivalente del Partido Popular (PP) en Italia, es decir, Forza Italia (FI), el histórico partido que convirtió en político a Silvio Berlusconi en 1994 y que sigue apostando, sin un “heredero” claro, en la figura del Cavaliere

Un apoyo a cambio de otro

Dritto e Rovescio.

En un clima en el que Meloni y Salvini luchan, aun siendo aliados de coalición, por demostrar quién es el verdadero líder del bloque de los soberanistas; Silvio Berlusconi, conservador y europeísta convencido, más allá de su veteranía política reconocida a veces a regañadientes en su país, no se encuentra cómodo junto a Hermanos de Italia y la Liga. Así pues, Berlusconi estaría estudiando un apoyo político a cambio de otro, en los próximos dos meses: él apoyaría a Meloni y Salvini en aras de mantener unido el bloque derechista a cambio de que ellos hagan lo mismo a su favor para promover su candidatura como jefe del Estado italiano. 

¿Cuál es el problema, entonces, con los magacines políticos del prime time televisivo italiano Fuori dal Coro y Dritto e Rovescio? El contenido y el tono. En un momento en el que Silvio Berlusconi quiere destacar su faceta más moderada y europeísta para resaltar sus cualidades como “padre de la patria” y estadista merecedor del cargo de presidente de la República -árbitro entre los partidos políticos y garante de la Constitución Italiana-; seguir manteniendo en emisión ambos programas, del que él mismo es editor, podría conllevar para el Cavaliere un efecto bumerán y volverse en su contra. 

Esto se debe a que tanto Fuori dal Coro como Dritto e Rovescio, presentados respectivamente por los conocidos periodistas Mario Giordano y Paolo Del Debbio, son particularmente sensacionalistas, donde sus invitados y entrevistados deslizan a menudo en la polémica fácil y en el griterío. Desde el punto de vista temático, además, con tal de ofrecer un contrapeso al resto de la programación política en la parrilla del país, según la prensa italiana dichos programas dan demasiado espacio a las voces contrarias a las vacunas y al pasaporte covid. Justo lo contrario de lo que necesita Silvio Berlusconi quien, hace dos semanas, publicó una foto suya con cara de satisfacción por haber recibido su tercera dosis.