Habitualmente, cada jueves, en Supervivientes la audiencia expulsaba a un concursante, que iba hasta Playa Destierro. Allí, el público elegía de nuevo y se vivía entonces una expulsión definitiva del concurso. Sin embargo, Mediaset decidía cambiar la dinámica del reality para plantar cara al estreno de Mask Singer.

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Así, Agustín Bravo fue el expulsado del jueves, pero se le anunció que conviviría en Playa Destierro junto a Palito Dominguín y Lola hasta este lunes, cuando se emitiría la gala de Supervivientes: Conexión Honduras. Sin embargo, poco cambió en estas cuatro jornadas la suerte del presentador sevillano, que era de nuevo el concursante menos querido por la audiencia y se convertía en el cuarto expulsado definitivo del formato.

“Me alegro tanto por vosotras dos, de verdad, lo estáis bordando vais a llegar lejísimos” le dijo Agustín a sus compañeras en su despedida. El comunicador dio las gracias a la cadena y a la productora. “Me voy con pena, pero esta aventura tiene siempre un final feliz, vuelvo con mi familia. Ojalá nos veamos muy pronto” decía.

Agustín Bravo ha tenido un concurso difícil, pues comenzó su aventura en el barco encallado, y luego fue lacayo cuando ya pisó tierra firme. De hecho, ha sido un concursante de Superviviente que no ha saltado del famoso helicóptero, y por ello, Mediaset ha abierto una encuesta para preguntarle a la audiencia si quieren verle saltar este martes.

Por otro lado, los concursantes de Supervivientes jugaron a ‘Bueno, malo, muy malo o lo peor’, en la que se gira una ruleta para ver el destino de los participantes. Ahí salió que Olga cuidará el fuego hasta el jueves, y que Valeria no podrá hablar durante dos días, por lo que tendrá que usar otra forma para comunicarse con sus compañeros. Además, Lara Sajen tendrá que llevar unas gafas ciegas y vivir a oscuras por decisión de Sylvia Pantoja.

Del resto del programa, destaca cómo Alexia Rivas narró que su compañero Carlos Alba fingió no conocerla a pesar de haberle estado mandando “mensajes dos o tres años” a través de las redes sociales. Entre otras cosas, le llamaba guapa y le invitaba a que se viesen. “Los últimos mensajes son de hace relativamente poco” reconocía la reportera, que nunca respondió a Carlos porque “no me gustaba”.