El nombre de Jordi Cruz ha estado de plena actualidad en las últimas semanas con motivo del estreno de la novena edición de MasterChef del pasado martes 13 de abril. Su futuro en el formato se ha puesto en cuestión por rumores infundados que apuntaban a que la productora había decidido sustituirle por el chef Dabiz Muñoz.

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El catalán, que ha desmentido tajantemente esas habladurías, se muestra encantado de cumplir nueve años en el talent junto a sus dos compañeros, Pepe Rodríguez y Samantha Vallejo-Nágera, con quienes prevé seguir protagonizando ediciones del concurso hasta que la productora, la cadena o el público lo decidan.

En estos años de MasterChef, los jueces han crecido juntos como personajes televisivos y se muestran cada vez más cómodos en el formato. Especialmente habituales son los piques entre Pepe y Jordi, que ya compiten hasta por la forma de vestir: "Nos estamos equilibrando. (...) Yo venía mal vestido y he descubierto que la vida tiene colores. Ahora sé peinarme e incluso ponerme maquillaje", confesaba durante la presentación del programa, a la que acudió BLUPER.

Lo que tampoco faltará en esta recién estrenada edición, según adelantaba en la rueda de prensa Macarena Rey, CEO de Shine Iberia, son las tramas amorosas. Y es que una de las aspirantes mostrará su gran admiración por Jordi. Sin embargo, el chef desmiente que se trate de un sentimiento más allá de lo profesional: "No está enamorada de mí, es una chica muy pasional que está enamorada del concepto del ABaC", aclara. "Yo no he tenido ningún escarceo de ningún tipo, en otras ediciones he vacilado, pero con esta chica no he hecho ni media coña. Ella es una devota del restaurante y de mi trabajo".

Sobre la creciente presencia en MasterChef de elementos más propios de un reality, Jordi asevera que le produce "cierto sinsabor" ese tipo de juicios. "MasterChef se hace en un formato que sería parecido a Gran Hermano y no le sacamos ningún tipo de partido, no nos alimentamos de lo que ocurre en la casa", defiende. 

"A veces entramos en temas personales porque nos parece divertido y natural", prosigue el juez, que no ve esas cuestiones como tramas de un reality sino como "relaciones humanas" dentro del programa.

Algo que parece molestar especialmente a Jordi son las críticas por su dureza con los concursantes: "No sé lo que quiere el espectador, porque si digo 'tu plato no me gusta nada, no vale la pena', dicen que soy duro, pero si no lo digo dicen que soy flojo", lamenta.

"Yo me tomo mi papel de juez lo más seriamente posible", prosigue el chef. "Analizo el trabajo y las capacidades y saco una conclusión deliberada y realista. Puede que lo diga con cierta crudeza porque es a lo que estoy acostumbrado con mis clientes, que no permiten ni media tontería y si no les gusta algo, te lo dicen".

Jordi Cruz asegura que las críticas no le afectan. RTVE

Pese a ello, el catalán defiende que no suele tener en cuenta los comentarios destructivos: "Yo soy de silicona, estoy muy acostumbrado a las críticas y siempre intento sacarles la parte positiva. Con las críticas absurdas no me quedo, sino con las que me hacen crecer y me aportan cosas".

Entre ese ruido generado en las redes, en las últimas semanas se difundió un rumor que Jordi tuvo que desmentir tajantemente. Y es que se aseguró que el chef había sido apartado de MasterChef, incluso se dijo que Dabiz Muñoz sería su sustituto. Sobre este asunto, el dueño de ABaC asegura que "David podría hacerlo muy bien, es un cocinero excepcional y es igual de chungo que yo o más".

Jordi se muestra dispuesto a acatar la decisión de la productora si decidiese apartarle y asegura que sería él el primero en comunicarlo. No obstante, considera que podría ser una decisión errónea: "MasterChef es muy familiar, los jueces nos llevamos muy bien y llevamos nueve años construyendo una relación que sería una torpeza romperla", asevera.

Lo que está claro es que, si de él dependiese, su estancia en MasterChef será larga. "Me gusta hacerlo, me lo paso bien haciéndolo y mientras sea así, genial".